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Amosando publicacións coa etiqueta Crónicas Irrefutables. Amosar todas as publicacións
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Unha Ducia De Ovos. Tan Cerca Del Son De Las Gaitas, Tan Lejos De La Espuma De Inglaterra.

Ganar es un hábito. Pero no hace al monje ni al Porco Bravo. Las cosas no se deben dar nunca por supuestas. Ninguna cigarra pasó nunca mejor invierno que una hormiga. Es cierto que a veces hay casualidades y otras hay excepciones. Pero sólo confirman la regla general. Sin entrenar, sin sacrificio, sin disciplina, no se va a ninguna parte. Aunque a veces un buen resultado maquille una mala actitud. Aunque a veces el talento colectivo tape las miserias individuales. Y viceversa. Hemos tomado nota. Los trenes de la purga ya están en el andén del no volverá a pasar.



El uniforme, ¿no era totalmente negro?

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Porcos Bravos 8 - Sheffield Stags 4

Os Porcos Bravos: Manu Blondo (Gk); Frank; Nacho; Xandre; Sergio (4); Peter Rojo; Martín Fisher; Estevo (2); Villanueva; Gael (2); Josué; Sava y Xurxo Moldes

The Sheffield Stags: Gallo (Gk); Thomo; Harrison (2); Machen; Percy; Simon (2); Irish; Ben Thompson y P.K.

Venue: Agüeiros, en Campañó. Mañana soleada. El otoño en Galiza ya no es lo que era. Estuvieron arreglando el campo y se notó.

Attendance: 700 privilegiados en las gradas. Entre ellos, los hermosos y los malditos.

Uniformes: Os Porcos Bravos cabalgan otra vez con Jako, hermosa camiseta germana y negra.
Los Stags insisten en el verde de tonalidad confusa. Ya saben que la esperanza es una puta vestida de ese color.

El Laurence Bowles (¿o es ya el premio Colin Davies?) al mejor jugador porcobravo es para Peter Rojo, imperial en la zaga local.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés recae en Simon, al que otras fuentes llaman Schofield.

Árbitro: E. Manzano Negreira. Sin influencia en el resultado.


Los Datos: Van cinco victorias seguidas del equipo galego y la tentación de la rima siempre está presente.

Sergio se convierte en el primer jugador que golea en cuatro ediciones consecutivas.

Os Porcos Bravos empiezan a ser una voluta de humo en el horizonte. 12 triunfos a 7. Jamás un equipo en esta Cup había tenido cinco partidos de ventaja. Contando además con la particularidad que diez ediciones se han disputado en Inglaterra por sólo 9 en Galiza. En la XX, buscarán, una vez más, lo nunca visto en la competición. Ganar 6 ediciones consecutivas.

No nos engañemos. La puesta en escena de los Porcos Bravos fue un puto espanto. Se notó que parte del equipo se dejó arrastrar por la resaca de la noche pontevedresa y ni hizo acto de presencia. Se notó que no se entrenó la XIX ni a las canicas y lo pagaron con hasta tres lesionados. Se notó que están embriagados de éxito. Y tanto dieron la nota, que los ingleses marcaron en su primer ataque. Tocaba a los locales, deslavazados y engreídos, remar contracorriente. Y entonces los cuervos, una vez más, decidieron volar en dirección al Main. El delantero titular para la ocasión demostró de que pie cojea y hubo que cambiarlo. Genio y figura, a Sergio le bastó lo que quedaba de primera parte para marcar la diferencia con un póquer de goles y cambiar el curso de la batalla con su ejemplo. Espoleados y notables, Gael, Xandre, Josué y los debutantes Estevo y Villanueva, empezaron a subir el ritmo y la jornada se tiñó de negro. Los de Sheffield, un equipo aseado y trabajado tácticamente, acusaron eso tan viejo de que todo el mundo tiene un plan hasta que le cae la primera hostia, y encajaron un quinto antes del recreo.

Aunque nadie lo dijo en voz alta, todos sabían que la segunda parte sobraba. Un parcial de 3 a 3 a pesar del noble temple de los arqueros en el intercambio limpio de golpes en el correcalles y del admirable pero infructuoso esfuerzo de Martín por hacer su gol y defender la corona de máximo goleador histórico.

También hubo otros detalles de esos que enriquecen la mitología anglogaliciosa que se bebe en los pubs: el golazo de Simon, directo a un tutorial de como pegarle a la pelota; o la asistencia de tacón de Sava...lástima que volviese a confundir la portería.

Ahora toca preparar la XX. Un partido que se prevé épico.
Os galegos tienen que hacer examen de conciencia.
Los ingleses, jugando de locales y con tres fichajes más, tendrán una nueva oportunidad para acabar con una sequía que enfila hacia la década.

Pero eso será otra marea y en otro país

Después de todo, mañana, si los dioses no disponen otra cosa, será otro día.

Sorry For The Noise. En El Frente De Sheffield, Primera Línea De Fuego.

Con los Stags pasa lo mismo que con los baterías de Gog y las Hienas Telepáticas. Conviene no cogerles cariño. Viene a cuento por su convocatoria en la XVIII, un lurte de caras nuevas, chavales blondos enviados al frente para mayor gloria del Imperio. No aprendan sus nombres. Para la próxima edición tendrán otros jugadores y otros tatuajes. Por parte galega, os Porcos Bravos se presentaron en la plomiza Sheffield con un equipo de pompas y circunstancias. Sólo un jugador repetía respecto a la alineación titular de la XVII. El resto, veteranos con la mirada de los 1000 metros y, noveles adoctrinados en la Causa desde la más tierna edad. Formados los equipos en el patio de la cárcel se iniciaron las hostilidades. Los locales, más acostumbrados a dar pelotazos contra la pared, se pusieron pronto por delante. Los galaicos, se fajaban como podían, pero por cada hostia que metían, recibían tres. Así la cosa, entre nervios y gritos, se puso 3 a 1 para los hijos de la Pérfida, y las casas de apuestas ya dieron todo el pescado por vendido mientras la grada entonaba el God Save The King. Con lo que no contaban, y eso que están más que escarmentados, era con el genio táctico du Main. Éste bostezó, hizo los primeros cambios, adelantó la posición de Nacho en un jaque de manual, consiguió que Gascoigne hablase fugazmente con acento gallego, descuidó su defensa hasta límites kamikazes. El grito de batalla fue: sí vamos a morir, que sea en su área. Y cambia la marea. La Black Death empieza a cosechar ingleses. Ya todas las ocasiones visten de negro. Y van cayendo los goles. Del tres a uno al 3-5. No hay quinto malo y lo marca Sergio, que a medida que aumenta su legión de detractores, aumenta su número de goles. El equipo Stag está grogui. Os Porcos se permiten entonces mover el balón con una calidad que no se veía en las Islas desde el famoso passing game del todopoderoso Liverpool de los 80's. Carrillo, Moldes, Gael, Billy, y Xandre que ya juega con sombrero, están honrando la camiseta que llevan y haciendo un partidazo. Quedan 4 minutos para el pitido final y parece que el juego ahora se llama perseguir sombras. Pero hete aquí que Sava, a la postre Larry Bowles del chorromoco, decide añadir un gol a su intachable partido. El problema es que confunde la portería. Los de Sheffield aceptan el regalo y embisten con furia de casaca roja contra el marco de un Barry Milk que vuelve a ganarse el sueldo y a jugarse el físico. El tramo final es de locos. De la penitenciaría al manicomio. Shabba puede empatar en la última jugada. No lo hace. El silencio que sigue al pitido del árbitro es grito suficiente. El anfitrión trata de asimilar la nueva derrota. Su lenguaje corporal lo dice todo. No se lo esperaban, no. La Manada ha vuelto a clavar el estandarte del Cuervo en suelo inglés por cuarta vez en su historia, segunda consecutiva.

A lo lejos, alguien empieza a silbar Always look on the bright side of  life; mientras el Main, que está entregando la Cup a sí mismo, nos advierte: "Sin euforias. Esto ya pasó. Hay que empezar a ganar la XIX".

 

Se tiene lo que se nombra.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:



Sheffield Stags 4 - Porcos Bravos 5
The Sheffield Stags: Gallo (Gk);Thomo; Shabba; Nunu; Schofe (1); Machen; Irish; Rob Walker; Harrison Hall; Ben Thompson; Tim (2) y Tom.

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Xandre (3); Frank; Gael; Nacho (1); Serge (1); Sava (o.g.); Xurxo Moldes; Carrillo y Billy.

 


Venue: Estrenamos campo. O igual es una jaula. Se ubica en Norfolk Park Road, donde la carretera se convierte en bosque. Apropiadamente se llama Goals. Nos toca jugar en el módulo 9, que allí nombran Estádio da Luz, con bandera portuguesa y todo. Las porterías son un chiste y las dimensiones un drama. Orballa sobre justos y perdedores.

Attendance: Medio millar de privilegiados que esperaban un pícnic y asistieron a nueve goles y un funeral. Galiza tuvo tres embajadores de lujo en las galerías.

Uniformes: Los stags visten de rojo amapola, color que merece mejor suerte.

Os Porcos Bravos estrenan con victoria su uniforme negro profundo de la marca alemana Jako. Son ustedes libres de hacer todos los juegos de palabras que quieran. Crítica y público coinciden en que es el más bonito que han exhibido nunca.

Premios: El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para Sava. Levantó a un irlandés, remontó el partido, anotó un gol.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es para Gallo, que repite lo del año pasado. Que un portero que ha encajado 16 goles en dos partidos itere galardón, les puede sorprender, pero quietos parados.

Árbitro: Badenoch Sunak. Muy conservador en la aplicación del reglamento, pero aprobado en líneas generales. 


Los Datos: El signo del 4, y no son las cuatro plumas, marca el matadero.

Cuarta victoria a domicilio del equipo gallego tras las de 2009, 2013 y, 2019. ¿Y si lo que era excepcional se convierte en rutina?

Nunca un equipo había tenido cuatro partidos de ventaja en The Anglogalician.

Nunca un equipo había ganado 4 ediciones seguidas.

Nunca un equipo había encadenado 2 victorias en territorio enemigo.

Nunca, hasta ahora.

Os Porcos Bravos se alejan. 11 triunfos a 7.

Contando además con la particularidad que diez ediciones se han disputado en Inglaterra por sólo ocho na Galiza.

De La Matanza De Ciervos Como Trámite Administrativo. La Décima Cayó En Campañó.

La Anglogalician es un orgulloso vector temporal retorcido y críptico que avanza en espiral hacia el pasado y retrocede hacia el futuro.


¿No estaba prohibida la publicidad?

Las piezas de caza se clasificarán en dos grupos: caza mayor y caza menor. Tendrán la consideración de piezas de caza mayor el stag, el ciervo, o cervo, el baldragas, el correveidile, el procrastinador, el tóxico, el pelador de camedrios y cuantas especies sean declaradas como tales por el Rodillarato.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Porcos Bravos 11 - Sheffield Stags 1

Os Porcos Bravos: Manu Blondo (Gk); Frank; Nacho; Del Río; Sergio (3); Billy (2); Anxo; Xandre; Rivas (1); Pedrinho; Peter Rojo; Martín Fisher (1); Guille (2); David (1), J. Toti (1); Gael.

The Sheffield Stags: Gallo (Gk);Thomo; Shabba; Nunu; Dick Walsall; Schofe; Machen; PK; Whysall; Pátraicc Úa Muirgheasa (1).


Venue: Estrenamos campo. Agüeiros, en Campañó. Merecía el Pritzker pero... 32º putos grados na Galiza que estrena outubro. Para que luego nieguen el cambio climático. Campo en perfectas condiciones.


Attendance: 400 privilegiados en las gradas. Willy Sifones asiste de incógnito. O eso cree él.

Uniformes: Os Porcos Bravos visten de negro Nasa, con el jabalí blanco de Ricardo III como escudo. Un apaño que deviene en icono instantáneo.

Los stags, que volvían a Galiza siete años después, visten un inclasificable uniforme con distintas tonalidades de verde. Ya saben que la esperanza es una puta vestida de ese color.

El Laurence Bowles (o es ya el presente Colin Davies?) al mejor jugador porcobravo es ex aequo para Billy (Álvaro), Guille y Gael. Este último, cuando empezamos a disputar la Anglogalician, no había nacido. Cavilen sobre ello.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es para el gran Gallo. Ocupó la portería de forma accidental pero no se notó. Sin su buen quehacer, los stags se llevan 20 en un saco.

Árbitro: Afortunadamente para los de negro, no fue Wayne Barnes que debe sufrir de melanofobia. Con este tipo al pito, igual el resultado hubiese variado en cantidad.

El Dato: Se reanudó la Anglogalician Cup después de cuatro años de langosta. El virus chino, el diablo y el alcohol se llevaron al resto.

Os Porcos Bravos se alejan. 10 triunfos a 7. Nunca habían tenido tres partidos de ventaja. Contando además con la particularidad que nueve ediciones se han disputado en Inglaterra por sólo 8 en Galiza. En la XVIII, buscarán lo nunca visto en la competición. Ganar 4 ediciones consecutivas.

La AngloGalician no es un pasatiempo, es un Compromiso.

Os Porcos Bravos lo han entendido a la perfección en estos años de parón biológico, y han confeccionado la mejor plantilla de su historia. Lo tiene todo: veteranos curtidos, talento, juventud y temeridad.

El bando inglés, en cambio, ha pagado un alto precio por sus convulsiones internas. Ningún proyecto prospera en la tierra baldía del enfrentamiento cainita. Habían arreglado la parcela deportiva con Lee Gordon y sus gladiadores, pero no todo lo demás. Y así les fue. Cuanto antes empiecen su enésima reconstrucción, mejor para todos. El tema es que regresaron a Galiza por primera vez desde la década pasada, con uno de los equipos más flojos que se les recuerda. Recurrieron al comodín de un puñado de valientes expats, que saltaron sobre Campañó como los paracas en Dien Bien Phu, y con igual suerte.

La XVII en esencia, ni tuvo épica ni fue disputada. La manada local jugó con la verticalidad sin freno del rayo. Asedió a los Stags desde el inicio, marcó 4 goles en la primera parte que pudieron ser una docena, y a pesar del alud de caras nuevas en su equipo de gala, se mostró muy cómodo en el agresivo planteamiento del 2-3-2 que ha diseñado el Main.

Los de verde, que apenas soportaron el tórrido clima, bastante hicieron con defender con cierta dignidad su portería y evitar males mayores más allá de la desgraciada lesión de Dick Walsall.

La segunda parte sirvió, entre otras muchas cosas, para:
Que os Porcos Bravos exhibieran la profundidad de su banquillo, haciendo un siete.
Un irlandés que es seguidor del Leeds United lograse el gol del honor de los ingleses.
Sergio sacase un conejo de la chistera.
Martín Fisher nos demostrase que va seguir goleando hasta los 80 años.

Ahora toca preparar la XVIII. La cábala nos dice que el Nordeste inglés es territorio comanche para os galegos. Tres viajes, tres derrotas.

Pero el relámpago, ¿Qué nos dice el relámpago?

Un Furacán Chamado Hravenlandeye. Voy A Contar Hasta 3


¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al porco bravo detuvo prisionero en una jaula?
Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta. 


The Main afila su plan A con mimo: hay que ser más ofensivos, rejuvenecer ya la guardia pretoriana para ir acelerando el relevo generacional, soltar lastres. Repitan en voz alta: hay que ser más ofensivos, ir ya rejuveneciendo la guardia pretoriana para acelerar el relevo generacional, ir soltando los lastres.

Estamos a finales de agosto. A lomos de Cabalo. Comienza la pretemporada. Os Porcos Bravos non xogan amigábeis. Siete partidos con distinto nivel de exigencia para siete victorias. Se juega como se entrena. La moral alta, la mirada de acero, las cervezas en las terrazas de Bueu. Así, a patadas, llega la semana del viaje a Sheffield. Y de repente todo vuela por los aires. Tres de ocho titulares causan baja (algunos lo llamarían deserción) y un virulento proceso gripal se ceba con el equipo hasta el punto de convertirlo en el Flu-minense. Encima, un huracán amenaza las Islas.

The Main afila su plan B con saña mientras habla con los cuervos.

En Inglaterra, Lee Gordon se pregunta qué ha pasado. En marzo de 2015 tenían todo el viento de la competición a favor. Y no lo han aprovechado. Una acumulación de dudas y malentendidos con la vieja guardia, aderezados con la salsa de la lenidad, han frenado en seco la trayectoria de los Stags. Una suerte de Brexit interno. Afrontan la XVI con una sola victoria en las últimas tres ediciones. Y fue por penaltis. Lee Gordon viaja entonces a Singapur. Mientras piensa como cerrar de una puta vez el tortuoso proceso de crear su núcleo duro para el equipo astado.

Llovió durante toda la noche en Yorkshire. El día siguiente era domingo, seis de octubre.

Enarbolando el Hrafnsmerki


La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Sheffield Stags 0 - Porcos Bravos 1

The Sheffield Stags: Dave Moxon (Gk); Andy Marriott; Thomo; Matt Hook; Shabba; Lee Gordon; Col Whaley; Ollie Rae; Dave Howard; Tom Dodd; Rob Southwell; Mark Hayman y Steve Boyle

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Frank; Lutzky; Del Río; Serge (1); Manu Blondo; Anxo; Xandre; Neira y Rivas.

Venue: Estrenamos campo. Un más que aceptable y bien delimitado U-Mix Ground, cerca de una mezquita y dos pubs. Esto es Inglaterra, vuestra Inglaterra...y el año es Cero. Contra todo pronóstico no llueve. La querencia a jugar con porterías de waterpolo no se pierde con el cambio. Ella se alza ante la verja a la cabeza de su tribu y espera. No. No llueve.

Attendance: Medio centenar de privilegiados a pesar del anunciado yellow danger por heavy rain. Los valientes aficionados gallegos se hicieron notar pese a su entendible inferioridad numérica.

Uniformes: Los stags visten de blanco tres leones en distintas versiones.

Os Porcos Bravos se despiden de su uniforme negro con ramito de violetas en un sentido homenaje a las otras camisetas históricas del mejor Ronnie Farras.

El Laurence Bowles (o es ya el presente Colin Davies?) al mejor jugador porcobravo es para Neira. De frontman a hombre orquesta.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es para el debutante Matt Hook, también conocido como Matthäus y que tiene el buen gusto de ser seguidor del Liverpool.

Árbitro: Tato Fenners. Aplicó distinto criterio en cada parte. Aprobado. Debió haber sido más riguroso con la violencia de algún porco bravo y menos con el reloj.

El Dato: Tercera victoria a domicilio del equipo gallego tras las de 2009 y 2013. Un hat-trick que sabe a gloria.

Os Porcos Bravos se alejan. 9 triunfos a 7. Nunca habían tenido dos partidos de ventaja. Contando además con la particularidad que nueve ediciones se han disputado en Inglaterra por sólo siete en Galiza.


El Lento Desangrar Del Elefante Caído En Un Calabazar



Quemarse es resistir, ¿no deberíamos tirar un fósforo a nuestros trajes de madera?



La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Os Porcos Bravos 3 - Sheffield Stags 0

          Los 3 goles anotados polo Main. IMWT.

         



The Scrotumtightening Sea Of Sheffield. Los Stags Penalizan A Los Porcos Bravos Desde El Círculo Rojo

Un rito es la repetición de un fragmento del tiempo originario.
Hace 10 años, en algún punto del Atlántico Anglo-Galego.
Dioses fugitivos y una bestezuela que alimentar.
Feroces centauros conceptuales con patas de futbolistas y cabezas de música
Un partido que llega a ser hierofánico
Aprendamos de memoria as cancións dos mariñeiros, inventemos as cancións que eles non cantan.
Y el tiempo originario sirve de modelo a todos los tiempos.

Ron Greenwood Vintage

10 años después. En una esquina del mar verdemoco
Dos lustros igual a un Décimo chorromoco.
La Bestia se masturba. Ahora ya es grande de cojones.
Y 13 partidos después hace recuento.
Ni un solo puto empate. Ni uno solo
Hubo sueños, sincronocidades, asociaciones de ideas, psicogeografías
Y de tres penaltis lanzados, nacen tres goles. Una cratafonía.
Pero aún no han empatado con nadie
La Bestia suma, caga, se rasca, y entonces, pergeña.
Los equipos de antaño, son ahora organizaciones. Con grietas y topos.
Non saberemos xogar realmente mentres non aprendamos a xogar na oscuridade
Así empieza esta Crónica. Con la Gran Carcajada de la Bestia.
Aún no hemos visto a los que nos beben.



La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Sheffield Stags 1 - Porcos Bravos 1
(Stags win 2-1 on penalties)

The Sheffield Stags: Dave Moxon(Gk); Andy Marriott; Lee Gordon; Mark Hayman; Ste Hambling (1); Steve Boyle; Rob Southwell; Andrew Phelan; Ollie Rae; Fenners; Thomo (1 p); Sniper (1 p); Colin Whaley; Rob Walker.

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Josué; Frank; Martín; Del Río; Fontaiña; Fer (1); Manu Blondo; Neira (1p); Serge.

Venue: Crookes Road, Sheffield, donde la piedras gritan y los horizontes sufren. Más patatal que nunca. Las porterías son híbridos entre las de hockey hierba y las de fútbol sala. Retengan este dato, importa.

Attendance: 80 privilegiados en un escenario para la actuación del cielo, donde cualquier público es accidental. Afición elegante, entendida y parcial.

Uniformes: Os porcos bravos reinciden en su criticada camiseta negra de Amura con ribetes morados. Los stags repiten con la camiseta retro Mundial 1982 de la selección inglesa. Entiendo al irlandés.

Primer empate en la Historia de la competición, y tuvo que ser en la edición del Décimo Aniversario. Por cierto, no hubo boato, ni pompa, ni circunstancia para celebrar tan señalada efeméride. No hubiesen sobrado otras cajas de sombreros, cilindros y un surtido de tirabuzones de Sheffield.

Volvieron las cervezas a su cauce después de las tensiones y malentendidos de la XIII. Reinó el buen rollo y la cordialidad, como había sido la tónica habitual una docena de veces.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para Fernando. Tercer jugador de la Manada que repite galardón.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es por segunda vez para Sniper, felizmente recuperado para el chorromoco.

Arbitró George Cyril Wellbeloved, que erraba por las gándaras, pero no lo hizo tan mal. Acertó en la jugada decisiva.

El Dato: Se lanzaron 13 penaltis y solo se marcaron 4. Uno de los porcentajes más calamitosos de todos los tiempos.

Debutó Neira con os porcos bravos. Un soplo de aire fresco.

Vuelve la igualdad. Siete a siete. Con la particularidad que 8 ediciones han tenido lugar en Inglaterra, por 6 en Galiza.

1-0 Ste Hambling
1-1 Fer de penalty
En la tanda de penaltis marcaron Thomo y Sniper para los stags. Tanto apelar a la Vieja Guardia galega para que venga la inglesa y les gane el partido. Por los Porcos anotó Neira.
Fran, Martín, Fer y Sergio fallaron y, entran a pie en la leyenda negra de la Manada. Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo.




O Berce

Chutaría y la pelota daría un par de botes ridículos sobre el césped. Entonces el pequeño exclamaría en tono lastimero “¿Es que aquí no hay nadie capaz de jugar al fútbol?”
La considerada Pandilla Basura del porcobravismo feniano subió al Norte con esa lucidez dentro del vacío que conlleva un combate ya perdido. Dados por muertos por crítica y público, la única duda era cuántos les iban a caer. Y con ese toque de pífano que acompaña el ascenso al cadalso, los porcos bravos trotaron al campo de Crookes Road como víctimas propiciatorias por los 10 años del Chorromoco.
Pero la Anglogalician Cup es hija de la retranca galega y del humor británico más genuino. Siempre que das algo por supuesto en este pandemonio, te mete una hostia de ironía e inteligencia que te deja párvulo.
Y la mañana del 2 de Abril de 2017 volvió a demostrarlo: todo lo que sabemos es que no sabemos nada.

El partido en sí se planteó como un homenaje literario. Los porcos se movieron entre el ¡que inventen ellos! y el Schlechte zeit für. Entre medias, patadón a Keighley, a Littleborough o a Colne. Que se note que el Reino de Elmet fue celta. Y si nos sale de los huevos, pinchamos el balón.
Los stags estuvieron más en la línea Bruce Chatwin se va de pintas con Alan Sillitoe.
Y así transcurrió una atroz primera parte para los poetas del fútbol y demás fauna sospechosa.
Un equipo se negó a jugar. El otro, no supo.
Empuje inglés, inteligencia táctica galega.
En medio de tanta devastación, un gol inglés y dos penaltis parados por Barrilete, el verdadero héroe del partido.
A destacar la presencia de los estepicursores.
El uniforme hace la fuerza.
La profesionalidad de Zipi y Zape en la retaguardia.
El descomunal trabajo en la media de Marcos, Neira y Josúe.
El silbato de Mr Henfleet.

El descanso es tiempo de interrogantes y what if. A los ingleses se les nota sorprendidos por la resistencia castrexa de los gallegos. A los porcos bravos, por la roma propuesta del enemigo. Los unos rebajan expectativas, los otros atisban la machada al final del túnel. Se habla, se arenga, se saca la calculadora. El Ser y el Tiempo, como es habitual en las trincheras en tiempos de tregua.

La segunda parte empieza con un espejismo. Los porcos tienen el balón por primera y última vez en el partido. Hilvanan tres jugadas, rondan el empate. El fuelle no dura ni 10 minutos. Y vuelta al catenaccio con acento galego. Reparto coral.
Los stags se encuentran cómodos. Van ganando y el rival parece conformarse con una derrota por la mínima. No necesitan arriesgar y no lo hacen. Son más jóvenes y están en mejor forma. El tiempo corre, ya que la mayoría los jugadores no lo hacen. Martín, Fran y Sergio están acabados. Blondo y River, a su nivel. Se sostiene el porcobravismo  en esta vacuidad por la labor infatigable del medio campo, el oficio de Fer y Fontaiña y un inmenso Santi. Parece que ambos equipos firman el 1 a 0 y para casa. Entonces, a falta de cinco minutos, se desata la tormenta. El Main, a falta de juego, decide justificar su presencia en el campo y manda a la Manada a morir en el área rival. Acoso y derribo a base de patadón p'arriba e ir al choque. La táctica da sus frutos en el descuento del descuento. Marcos es derribado a un metro de la portería inglesa y el ecuánime colegiado pita la pena máxima. Fernando, que se puede olvidar de todo menos de jugar al fútbol, hace un Panenka y empata la XIV. Se viven unos momentos salvajes de alegría y decepción nunca vistos en la Anglogalician.

Toca negociar. Nunca nos habíamos visto enfrente de un empate. ¿Se comparte el trofeo? ¿se aplica el valor doble de gol fuera de casa? ¿retiene título el vigente campeón? ¿penaltis, penaltis, penaltis?
El suspense dura poco. Hay que alimentar a la Bestia. El partido se va a la tanda de penaltis. No más Caridad, no más compartir el Escudo.
La corriente pronuncia un oráculo sobre lo que no tiene fin. En teoría los gallegos llegan más fuertes anímicamente al último lance. Y los ingleses deben acusar el golpe moral. Pero la terminología seudocrítica de los niputas no sirve ni para limpiar el culo. Y es que uno de los grandes defectos de la mayoría de los porcos bravos es su endeblez mental ante los retos inesperados. Creyeron que con la igualada habían cumplido, que ya estaba, y se tomaron el desenlace añadido del partido como un trámite burocrático, o lo que es peor, como una victoria moral.

Lo que pasó en la mal llamada lotería de los penaltis es Historia conocida. Los ingleses fallaron 3. Los Porcos Bravos 4.
Un decisivo Dave Moxon detuvo tres lanzamientos.
Barrilete dos. Para un total de 4 paradas a 7 lanzamientos. Y aún y así, su equipo perdió. Hay que joderse.

Los Stags celebraron el título por todo lo grande. Fiesta Jolgorio con fundamento. Como debe hacerse cuando se gana el Trofeo Futbolístico más prestigioso del mundo.

En fin. Un partido con todas sus luces y sombras. Un partido de los que justifican la existencia de la Anglogalician Cup. En 2018 honraremos a la Bestia dos veces. Pero serán otras historias, otras voces, otros ámbitos.

Si algo logré, si alguna llama arde, que tuyo sea el Honor.

El Tren Que Va De Glasgow A Bueu. The Galician Ambush


Caos Caleidoscópico


Los he visto entre las nubes allí en el brezal de la XIII
Mira: no descansan ni por amor ni por pena.
Sin embargo sus ojos siguen siendo como los ojos de una doncella para su amante,
cuando el blanco ciervo queda al descubierto
y el blanco viento rompe la mañana de Bueu.

«Éste es el ciervo blanco, la Fama efímera, y estamos al acecho:
que la jauría del mundo responda a este mandado
y se tiñan las botas de rojo»


La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Porcos Bravos 4 - Sheffield Stags 2

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Josué; Frank; Lutzky; Martín; Del Río; Jorge (1); Serge; Fer (1); Pedro; McKey; Ferradas; Fandiño (2); Xandre; Manu Blondo (Gk) y J. Arsenal

The Sheffield Stags: Col Whaley (Gk); Andy Marriott (1); Lee Gordon (1); Mark Hayman; Ste Hambling; ; Steve Boyle; Rob Southwell; Andrew Phelan; Ollie Rae; Fenners y Rob Walker

Venue: O Bueu Brummell, Bueu, por primera vez. Cielo atlántico encapotado. La lluvia, que estaba invitada, no apareció. Terreno de juego en perfectas condiciones.

Attendance: 200 privilegiados. Afición entregadísima a la Causa a la par que elegante, entendida, parcial y ruidosa.

Uniformes: Os porcos bravos persisten en su criticada camiseta negra de Amura con ribetes morados. Los stags sorprenden con la camiseta retro Mundial 1982 de la selección inglesa. Faltó Naranjito.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para Fandiño. Segundo jugador de la Manada que repite galardón.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es para Colin Whaley, que debutó como portero por la lesión de Dave Moxon. Hizo un partido descomunal con paradas de escándalo.

Ray Cundy sigue de técnico inglés. Su saber estar en los momentos más calientes del partido es digno de todo mérito. Un grande.

Os Porcos bravos vuelven a adelantarse. Siete a seis. Con la particularidad que 7 ediciones se han disputado en Inglaterra, por 6 en Galiza.

1-0 Fandiño
2-0 Fer de penalty
2-1 Andy Marriott
2-2 Lee Thompson de penalty
3-2 Jorge
4-2 Fandiño

Thaes ofereode, thosses swa maeg! 



Estaba escrito en el giste. El mejor partido de los trece tenía que ser el más polémico. Igual hacía falta. La polémica no es la salsa del fútbol. Es su sangre. Y la sangre fortalece las tradiciones y acrecienta el Mito.

La crónica de sucesos explicada en XIII balonazos queda así:

I. Of Mans First Disobedience. Necesitamos un árbitro.

II. Os Porcos Bravos no solo ganaron un partido. Ganaron tiempo. Que lo necesitan y mucho para ir reconstruyendo el equipo.

III. Los Sheffield Stags tienen una escuadra muy potente. Y son bastante más jóvenes que sus oponentes. Cuando en la XIV se les unan los que no viajaron a Galiza, tendrán un señor equipo.

IV. Lee Gordon tiene un aire a héroe de cine clásico y actúa como tal. Su soberbia lección de liderato bajo presión evitó males mayores.

V. I think they are lessons to be learnt around the football however I know the next time we play it will not be a repeat of October. Necesitamos un árbitro.

VI. Que si nos ganó, no fue gracias a Platko sino por diez penaltis claros que nos robaron. Pues cada equipo se hartó a pedir penaltis, e igual hasta fueron. Que penalty en la Anglogalician es gol seguro. Van 3 de 3. Y para pedir protestando, antes se echa fuera el balón.

VII. Sobre la suerte y el número XIII. Os puedo contar la historia del hombre supersticioso que prefirió meterse dentro de la calzada para no pasar por debajo de una escalera, lo que provocó que fuera atropellado por un autobús; la historia de la mujer que abandonó el gato negro que le habían regalado y se compró uno de color blanco, el mismo que acabó contagiándole toxoplasmosis; la historia del que decidió quedarse en casa en martes y trece justo el día en que le estalló el gas ⇒tratar de esquivar la mala suerte da mala suerte.

VIII. ¿Quién dio la primera patada?
- Pues Os Porcos. Y tuvo un efecto contagioso. Vamos a ver, el fútbol es un deporte de contacto. Vale, necesitamos un árbitro. Y puede que jueces de línea.

IX. ¿Y que opinó la grada?
-Pues que el equipo visitante fue el más perjudicado. Por poco. Tampoco se vengan arriba los de gatillo fácil.

X. Hubo la hostia de debutantes: Pedro y Ferradás por los locales. Mark Hayman, Ste Hambling, Steve Boyle y Rob Southwell. A la altura de las circunstancias.

XI. Aparte de los galardonados, destacaron Fer, Jorge y un gran Josué por los de negro; y Boyle y Gordon por los de blanco.

XII. La contraparte del pentámetro yámbico original es el amétrico trocaico. ¿Es para estar contentos con algunas acciones?
- Pues en las XII ediciones anteriores sólo hubo árbitro en dos de ellas. 2 de 12. A partir de ahora, será presencia necesaria.

XIII. They hand in hand with wandring steps and slow. What if. ¿Hubiera sido otro el resultado de...?
- Pues, es que ya fue. Ahora vamos en busca de un gran quizá en la XIV.



Pero no dirá ni una palabra,
Ni una palabra de todo lo que sabe.
Y habré de dejarlo en su silencio
E inventarme yo toda la historia.

Set, Stag y Partido. Only The Sooty Twilight Of Sheffield

Ides levar unha tunda negra


Ella sabe, como el dragón de San Jorge, que los gritos que ella misma profirió cerraron su yelmo. Ella sabe que los jabalíes se extinguieron en Inglaterra hace 300 años. Ella vive en la negra aldea de lápidas.

Ella sabe cuántos son los caídos porque cuenta los arrodillados. Ella sabe que volveremos a alimentarla el año que viene. Ella late y llamea, bebe y folla. Como las luces del Norte en su pelaje.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Sheffield Stags 6 - Porcos Bravos 1

The Sheffield Stags: Dave Moxon (Gk); Andy Marriott; Ben Torres (5); Col Whaley; Rob Bellamy; Lee Bowyer (1); Shabba; Irish; Andrew Z Z; Ollie Rae; Fenners y Rob Roy Hist

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Fontaiña; Frank; Lutzky; Martín (1); Del Río; Jorge; Serge; Manu Blondo y J. Arsenal

Venue: Crookes Road, Sheffield, bajo esas losas grises que en Inglaterra llaman nubes. Sale el sol a ratos, es primavera en el tajo inglés de Yorkshire. En perfectas condiciones a pesar que acabaremos jugando con porterías de waterpolo.

Attendance: Un centenar de privilegiados. Afición entregadísima a la Causa a la par que elegante, entendida y animosa. Disfrutaron de la matanza. Preside el partido Helen, mujer de Julian Batty, uno de los fallen comrades stags caídos en el período entre la XI y la XII. Steve Pearce es el otro. Se celebró un sentido homenaje por ambos antes del encuentro.

Uniformes: Los stags visten de verde irlandés. Sin comentarios. Os porcos bravos, estrenan camiseta negra de Amura con ribetes morados. Muy apropiada.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para Santi Barrilete. Primer jugador de la Manada que repite galardón.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es para  Ben “Torres” Shackshaft. También es el primer stag en repetir honor. Y el primero en superar la barrera de los 10 goles.

Ray Cundy debuta en el banquillo stag con una aplastante victoria. Tal cual Bill Shankly revivido. Tenemos árbitro por segunda vez en el torneo. Un notable Mat Smith, que pasa a la historia por pitar el primer penalti de la Anglogalician Cup.

En la XII hubo nuevo trofeo físico. Es la segunda soberbia de peltre. La primera, después de XI ediciones, quedó en propiedad dos Porcos Bravos.

Los Stags detienen la hemorragia tras tres tristes derrotas consecutivas. Y lo hacen a lo grande.

Volvemos al empate a títulos. Seis para cada equipo. Con igualdad en el frente, ocho años después. Con la particularidad que 7 ediciones se han disputado en Inglaterra, por 5 en Galicia.



La Anglogalician es un bucle que se anuda y desanuda en la oscuridad. Los Stags de Sheffield llevaban desde el 7 de Octubre de 2011 sin poseer la madre de todos los griales. Un mundo dentro de un mundo. Tenían dos opciones. Una era dejarse llevar por el desagüe del desencanto; la otra, empezar de cero, reconstruir el equipo, renacer de las cenizas. Los que saben del carácter inglés sabían que la primera era inviable. Por lo tanto, los stags fueron añadiendo piezas futbolísticas edición tras edición en sus años de la langosta  hasta completar un potente  puzle en la XII. Ahora no sólo tienen un equipo con presente, sino uno cargado de futuro. Cuentan con dos jugadores muy buenos, Ben Shackshaft y Lee Gordon, una defensa solvente capitaneada por Shabba y Marriott y, gente interesante como Ollie Rae, todos arropados por una escuadra rocosa que sabe lo que se hace. No es moco de pavo en estos tiempos. Los ingleses, con su nueva revolución industrial,  han llevado la Anglogalician Cup al año 2020.

La puesta en escena de la Duodécima es más verde que un día de San Patricio. El equipo local ha hecho los deberes. Iniciativa en el juego, marcaje individual a la sala de máquinas del porcobravismo trotón  y presión en zonas específicas del resto del campo cuando no tienen el balón. La libreta de Ray Cundy tiene hasta siete hojas de variantes tácticas. Os Porcos Bravos, con un equipo bastante limitado, se refugian en el oficio de la Vieja Guardia para capear el temporal. En eso, y en el descomunal trabajo defensivo de Lutzky y Barrilete. Entre las triquiñuelas de los visitantes, destaca el saque de portería rifando esa cosa redonda, a cargo de uno de los menos dotados en el pase de la Manada. Habrá que entrenarlo para la próxima vez porque sorprendió a propios y extraños. Sheffield no había mirado al cielo con tanta preocupación desde la Segunda Guerra Mundial. Con todo, los minutos pasan y la racanería gallega parece que va a funcionar pese a la incesante ofensiva inglesa. El espejismo termina cuando  Lee Gordon Bowyer  y Ben Torres se sacan de la manga una fantasía  plena de talento, que echa por tierra todos los mitos casposos acerca de las cualidades técnicas del jugador inglés. Es el 1 a 0, resultado con el que acaba la primera parte. Juran que el portero stag iba a su banquillo preguntando  si tenían que contarlo entre los 100 espectadores.

El descanso da para mucha literatura barata. Los gallegos ponen todos los huevos que no dejaron en Newcastle en la cesta de un  final tenso y apretado. Un rechace, un gol con el culo, un algo. Jugar a la italiana, vamos. Los ingleses, tan metidos en el partido que aprovechan el intermedio para ir corriendo hasta Rotherham y volver, afrontan la reanudación en plan marcar el segundo cuanto antes para ir al Fat Cat.

Las dudas acerca de lo que va a pasar se resuelven insultantemente pronto. La Black Death pierde un balón tonto en la banda, que convertido en centro inglés, llega a un Ben Torres disfrazado de sueco de origen bosnio-croata para que lo controle en el aire y sin dejarlo caer fusile a Barrilete. 2-0. The End. Abierta la caja de Pandora de los males galaicos, los stags dudan. Huelen la sangre del jabalí pero les parece tan fácil que durante unos minutos buscan la cámara oculta. Como no la hay, se lanzan a tumba abierta. Llega el tercero, un cuarto histórico por aquello del penalti que ¿cómo no? marcó Ben Torres, un quinto y el sexto que hace media docena que diría un político. Os Porcos Bravos son ahora el pelele que otrora fue su rival. Peor, son un equipo sin alma, el más imperdonable  de todos los pecados deportivos. Nunca en la historia del equipo hubo tantos cambios voluntarios. Solo les queda evitar el Apocalipsis. Es entonces cuando los stags, con todo el pescado vendido, levantan el pie del acelerador, tan felices como sorprendidos por un  resultado escandaloso. Los visitantes asoman la cabeza y enlazan dos ocasiones de esas tan claras que hay que fallarlas. En la agonía del partido, un barullo en el área local  lo resuelve Martín, demostrando que los killers nunca mueren. 15 dianas lleva en el torneo. Con el mal llamado gol del honor llegamos al pitido final. La Anglogalician Cup está más viva que nunca a costa de un Rey fugaz destronado en el Norte. Quien no se consuela es porque no bebe muchas pintas.

Llegados a este punto, podíamos dejar  morir aquí  esta crónica irrefutable. Una cita apropiada, un guiño críptico al lector espabilado, un dato histórico. Más es justo profundizar  en el espinoso expediente  XII de la Porcallada. Que me perdonen los vencedores y los yonquis del twitter.

Veteranos y noveles naufragaron casi por igual. Casi. Nada más que decir del inmenso Barrilete. Cuando un portero que recibe 6 goles es el mejor de su equipo… Lutzky es un jugador denostado por los puristas del porcobravismo y sus voceros mediáticos debido a su limitada pericia en el manejo de la bocha. Pero en Inglaterra, donde crecen de verdad las cruces de hierro, hizo un partido ejemplar. Se anticipó, pegó, chocó, peleó, le echó cojones. Dos más como él y la cosa hasta igual cambiaba. Dicho sea de paso, debieron expulsarlo unas tres veces. Fontaiña se ha tomado un año sabático en esto del fútbol. Da la sensación que se lo ha dicho a todo el mundo menos a sí mismo. Un partido muy flojo en un jugador de su categoría. Debe regresar cuanto antes. Marcos (muchas felicidades) goza de en un estado de forma insultante para el resto de los porcos bravos. Ahora bien, necesita reconciliarse con la pelota. Del Río es caso curioso. Salta al campo sometido a una presión tan innecesaria como desmesurada y acaba anulándose. Tuvo una ocasión de esas de “solo tienes que empujarla” y ni le dio al balón. Tiene que tomar tila. Martín llegó tarde a la hora fijada para ir del hotel al campo. Esos 10 minutos de desfase los arrastró todo el partido. Ya no son tiempos para delanteros a la vieja usanza cuando los de enfrente te han cambiado las reglas del juego. Aún y así, tuvo una y la metió. Se retirará a los 80. El ahora llamado Main vio el cielo abierto cuando los stags optaron por el marcaje individual a los centrocampistas. En un estado de forma calamitoso, abrazó su rol de espantapájaros con fervor y arruinó el partido a un incansable Rob Turner. Sólo cuando bajó a retaguardia, atisbamos briznas de redención. A un delantero se le juzga por los goles. Es canónico que Sergio en cada edición va a tener la ocasión más clamorosa del partido, de esas que te llegan con todo el tiempo del mundo para pensar que vas a hacer, de esas con las que sueñas, de esas que parecen imposibles de fallar, de esas que… hostias, nunca marca. Lo bueno es que nunca hay problema. Él se consuela post-partido hablando que dio un taconazo en el 33, y así hasta la edición que viene. Jorge es un elemento imprescindible en la presente Manada. Venía lastrado por una lesión importante. Igual por ello, o igual no tiene nada que ver, protagonizó uno de esos chistes que dicen de gallegos. Se pasó el partido decidiendo si subir o bajar, si jugar por la derecha o por la izquierda, si el pantalón del otro era azul o negro. Nuestra ventaja es que ahora vamos a tener un año para preparar la XIII.

Reflexión aparte es la chavalada. Debes tener mucho cuidado con lo que escribes. Voy a generalizar a sabiendas que siempre trae injusticias. Occidente ha optado por la dejación de funciones con sus cachorros. Que se eduquen a golpe de dedo de tablets, móviles y demás dispositivos enfermizos. Que no nos rompan la cabeza. Culpables de que el nivel de exigencia actual en todos los aspectos esté al nivel de una estación de metro, somos todos. Joder, todos. Podemos apuntar a los padres hiperprotectores, a los educadores progresist@s que mienten sobre la vida y las abejas, a los entrenadores que van de “soy tu mejor amigo”, a las multinacionales que moldean rebaños de consumidores ante el aplauso foquita de los medios de comunicación prostituidos al bastardo servicio de vender la errónea idea que sólo un Mundo es posible. Todos, joder. Culpables somos todos. Con los bárbaros a las putas puertas. Que hasta igual quieren entrar para hacer lo mismo y me joden el discurso alarmista. No, no les ocurra hablar de sacrificio, disciplina, compromiso, entrega u Honor. No lo hagan que pronto les tachan de reaccionarios. Que enseguida les señalan con el dedo y acusan que querer traumatizar a los chicos. Pero que luego tampoco nos sorprenda, por poner un ejemplo pillado por los pelos, que jueguen un partido con la misma sangre con la que piden una hamburguesa triple en el McDonald´s.

La diferencia entre comprometerse e involucrarse la podemos explicar con un plato de huevos fritos y lonchas de bacon. Un english breakfast a golpe de todas las mañanas del mundo. En dicho plato, la gallina es quien se compromete y el cerdo quien se involucra. Valga esto para tantas otras cosas. La XIII se vaticina como una mutación nihilista de las otras doce ediciones. The Gathering Stags contra unos Porcos Celtas ya sin laureles pero con una debacle que mitificar. En un año, saldaremos cuentas o las heridas serán más profundas.

Exactamente a la misma hora que jugábamos la XII, en la no muy lejana Leicester, 70.000 personas salían a sus calles a rendir homenaje a Ricardo III, el último rey inglés muerto en un campo de batalla, hace nada menos que 530 años. Los restos del monarca, trasladados en un armón, recorrieron la ciudad hasta la Catedral bajo una lluvia de rosas blancas, símbolo de la casa de York. A estas alturas de la Anglogalician Cup, nadie debería sorprenderse al saber que el emblema de batalla de Ricardo III era... un jabalí.



Porcos Bravos Scales New Heights of Glory



La sinécdoque es mala compañera de viaje. Nubla juicios, bastardea perspectivas. Llovía en Sheffield el uno de Junio de 2008. Los stags ganaron 1 a 0 en un tenso partido, dejando a los porcos bravos con el desolador bagaje de tres derrotas en otras tantas ediciones. Condenados a remar contracorriente. La sinécdoque vestida de púrpura es traicionera. Es 15 de Octubre de 2011. La Grande y Felicísima Mesnada muerde bordillo en Sheffield contra pronóstico. Estamos en la octava edición. Os porcos jadean sobre las playas del Devónico, se arropan bajo estrellas neolíticas. Escupen sangre entre dientes machacados. Los stags se distancian otra vez. Cinco anglogalician a tres. Cuesta recuperarse en las tierras baldías. Un cónclave sobrevolando las Islas Anglonormandas da con la tecla. Víctor Hugo nos bosqueja un Ronnie Farras libre y salvaje. La metonimia es una ramera despiadada. Ningunea ocho largos años, ¿o son siete putos años?. El tiempo de una guerra, de la maldición del espejo, el círculo de una Nawyecka cabalgada por los centauros del desierto.
La metonimia desnuda al desnudo seduce. Hace que olvidemos que hubo un tiempo donde el Correcaminos ejerció de Coyote.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Porcos Bravos 8 - Sheffield Stags 1


Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Josué; Fontaiña; Frank (1); Martín (1); Lutzky (1); Del Río; Fer (1); Serge (1); Marcos; Xandre (1); Fandiño (2); McKey.

The Sheffield Stags: Dave Moxon (Gk); Thomo; Albert Finney; Fenners; Col W; Jonathan; Mido (1); Rob Roy Hist.

Venue: Campo de Monteporreiro. Pontevedra. Cielo encapotado. En perfectas condiciones a pesar de la manguera externa.

Attendance: Unos treinta y cinco privilegiados. Afición entregadísima a la Causa a la par que elegante, entendida y animosa.

Uniformes:
- Os porcos, del invicto negro Ronnie Farras que ha hecho correr ríos de tinta. Excepto uno, que pensó que aún jugábamos la VII.
- Los stags, de verdiblanco manque pierda.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para Sergio.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, se lo lleva Fenners.

Barrilete, tres de tres como entrenador. A la altura del gran Bob Pasley.

Mido se convierte en el primer jugador egipcio en participar en el torneo.

The Anglogalician Cup tiene nuevo Rey Psicopompo. Por primera vez en la historia de la competición más famosa del mundo, os Porcos Bravos lideran el palmarés. 6 triunfos a 5.

Os Porcos Bravos no tenían alternativa en la XI. Ganar o ganar. Más presión que la cerveza. Una cita con la Historia no se tiene todos los días. Era su gran oportunidad de cambiar la marea de la Anglogalician Cup por primera vez desde el inicio del Todo, allá por 2007. En la senda de los inmortales. Los stags, no nos engañemos, lo pusieron fácil. A huevo. Viajaron con un equipo tan capitidisminuido que hasta echaron mano de refuerzos afincados en Pontevedra. El chorromoco se les veía venir. Las goteras. Si vas a bailar con el Diablo, que toquen una lenta.

Quizás por todo lo expuesto arriba, a Barrilete le dio un ataque de entrenador. Revolucionó tanto a la Muerte Negra, que en los primeros compases del encuentro es difícil distinguir churras de merinas. Son unos minutos iniciales tensos, de tanteo, donde parece estar penado pasar bien un balón. En esto, Fer se incorpora al ataque, tira una pared, y define con categoría. El gol sienta peor a los porcos que a los stags. Cousas da Porcallada. En una de esas habituales perdidas de balón que tanto daño le hacen históricamente al porcobravismo engreído, Mido exhibe su clase contra la zaga local y empata. Queda un mundo dentro de un mundo. Los stags conscientes que no tienen cambios, se atrincheran atrás, acechando otro regalo. Os Porcos, conscientes que los stags no tienen sustituciones; elevan el ritmo dentro de sus posibilidades, y, sitian la portería de un inmenso Blond Cat Miller. El segundo gol gallego está a la vuelta de la esquina. Momento olímpico del choque. No habrá segundo acto en la tragedia stag. Mientras agoniza el primer tiempo, os Porcos marcan el tercero tras un nuevo córner. Asunto liquidado.

El descanso no da para arengas de baja estofa. Todo el pescado está vendido. Comienza una segunda parte que se antoja eterna para el equipo inglés. Sin posibilidad de dar descanso a sus jugadores, éstos dan una lección práctica de las virtudes que han hecho grande al Imperio. Entre ellas, y no es la menor, no rendirse jamás por jodida que esté la cosa. Os porcos a los suyo. Abusan del tiqui-taka y del toque-caca. Aún y así, saben que van a seguir marcando. Trallazo de Xandre que revienta el balón. El cuarto. Los stags siguen atrás, buscando evitar al hombre del saco. Fandiño se adueña de la pelota a la par que hace un doblete. Falta el gol de Martín. Os porcos saben que no hay resaca feliz si no marca su killer, y juegan para él. No les falla. Cuando consigue el con ocho basta, acaba el partido.

Aparte de lo obvio, quedan las pinceladas de rigor: Josué se revela como la pieza que faltaba en el puzle defensivo del porcobravismo. A la Vieja Guardia le quedan muy pocas campañas. No son los años, es el kilometraje. Por ahí cojea el equipo. El relevo generacional se antoja necesario pero siempre hay un pero. Algunos de los que vienen a por la antorcha, se creen más de lo que son. Naufragan una y otra vez en estas finales. Habrá que cavar en la victoria para que no nos llamen ventajistas. Los Stags lo tienen más difícil. Su proyecto clama por una Restauración. Destacamos en sus filas a Colin W, Cundy y Jonathan.

Equipo XI AGC
The Black Death

La XII subirá al patíbulo al norte del Río Bann, donde terribles sueños fruncen el ceño de Inglaterra. Necesitamos que el león dormido ruja de nuevo, aunque no despiertes a la serpiente. Precisamos nuevos desafíos en las viejas cumbres de Yorkshire. The Anglogalician Cup está obligada a vivir acorde con su Leyenda. A veces, la obstinación es el mejor atributo. El útil ciclo de venganza, redención y cicatrices debe continuar.

Pig, Goose and Boar no quarter found. Yet let's be content, and the times lament, you see the world turn'd upside down


Over The Deturpadas Hills and Far Away el Peltre Ctónico

And that will be England gone

Ya no quedan prados de heno en Inglaterra. Hace tiempo que voló el último cuervo. El país semeja un inmenso cementerio de gloriosas antigüedades. En los muelles y fábricas de otrora, sus durmientes hijos beben ahora café y vino. Aun y así, no cabe plañir. Inglaterra prevalecerá en tanto encontremos alubias en el desayuno, una yarda en un metro, rótulos en los pubs y, Porcos Bravos que mantengan sus tradiciones.
Mientras la Idea brille, nuestro mundo no será pequeño.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Sheffield Stags 2 - Porcos Bravos 4


The Sheffield Stags: Dave Moxon (Gk); Thomo (1); Albert Finney; Batty Smoker; Ben Torres; Col W; Gansta; Rob Bellamy; Lee Bowyer (1); Shabba; Irish y Adam Torres.

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Fontaiña; Frank (1); Martín (1); Lutzky; Del Río; Jorge (1); Fer; Serge (1); Xandre y Xurxo.

Venue: Crookes Road, Sheffield, bajo el cielo azulísimo de Mayo. En perfectas condiciones a pesar de Robbie Fowler.

Attendance: Unos treinta y cinco privilegiados. Afición entregadísima a la Causa a la par que elegante entendida y animosa.

Uniformes: Los stags visten de oxímoron postmoderno vintage.
Os porcos, del negro Ronnie Farras que ha hecho correr ríos de tinta.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para  Fer en su primer partido. El espíritu del " Hai que Roelo " cabalga con el porcobravismo.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, va a parar a Dave Moxon.

Barrilete, dos de dos como entrenador. A otros, por menos, les nombran Sir.

El cambio de ciclo es oficial: Os Porcos Bravos han ganado 5 de las últimas siete ediciones, dos de ellas a domicilio.

Por primera vez en la historia de la Anglogalician Cup, hay empate a títulos. Cinco para cada equipo. Con igualdad en el frente, siete años después.

Os Porcos bravos empezaron a ganar la X la misma fecha en que la VIII se les ahogó en el Sheaf. Fue un año y medio largo de desopilantes Dietas, encarnizados amistosos, terrorismo mediático y sangre en el ojo. Suficiente para un reloj de cuco y, vencer por segunda vez en Sheffield.

La puesta en escena de la Décima resulta vodevilesca. Los stags han perdido a su capitán y extraviado los uniformes, o viceversa. Durante los primeros compases del encuentro acusan el mazazo moral. Cuando reaccionan, el 0-1 de Martín ya estaba ahí. Pero nunca subestimes a un inglés en una pelea. De un estornudo y una perdida de balón, extraen el empate. Es su primera llegada al área gallega. Un guión ya conocido, aunque esta vez con una significativa variante: la Porcallada mantiene el tipo. Fieles a la manida consigna de que la mejor defensa es un buen  ataque, se ponen 1- 3. Quedan diez minutos para el descanso y los profetas ya cuchichean que el partido está muerto. Entonces viene la parranda. Thomo saca petróleo de un estrambótico fallo de los Bravos. 2-3. Son los peores momentos del equipo visitante. Nervioso, desorientado, achicando balones. Les salva la campana.

El descanso da para mucha libreta. Ambos equipos saben que la segunda parte pende de un gol. Si es stag, vaya si hay partido. Si meten los de negro, c'est fini. Pronto acaece lo segundo. Los ingleses, nobleza obliga, atacan a tumba abierta. Os Porcos, escarmentados, se repliegan con oficio. La portería de Santi no vuelve a pasar por más situaciones embarazosas. La X empieza a caer por su propio peso. Al final de la escapada y del pitido, ganan los que vienen de fuera.

Aparte de lo obvio, quedan las pinceladas de rigor: inmenso Jorge, encomiable Sergio en la presión; el resto de los porcos bravos, con los debutantes Estévez y Del Río, a un nivel medio alto. Destacan en los stags: Callanan, Cundy y Lee Flesh Gordon.


En Abril de 2014, más. Será la XI, la del desempate.

Recuerden que sí nuestros pecados son tercos, nuestros arrepentimientos son cobardes.

Treboadas De Aceiro Alén Do Arco Da Vella


Quien conoce la noche conoce el mal

La insaciable voracidad noctívaga de porcos y stags constituye una de las señas de identidad de la Anglogalician Cup. Desde Liverpool hasta Vigo, de Whitby a Rugby, se susurran historias que están tejiendo LA leyenda. Pero cuando se bebe tanto que hay que pagar exceso, peajes y tributo, porque hay algo en esta competición como una luz suicida, encendemos entonces la única coartada donde se refugia el equipo visitante, sus jugadores totalmente destrozados farfullando sobre rodillas de huérfanas,expiando la lujuria a través de las porterías, acechando el terrible puente cortado del partido, abandonados a su suerte.
El mar que une Inglaterra y Galicia es pródigo en resacas. Los que nos hemos demorado en sus estancias, debemos asumirlo.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Os Porcos Bravos 14 - Sheffield Stags 2

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Fontaiña; Lutzky (1); Frank (1); McKey (1); Martín (3); Xurxo; Xandre (3); Jorge (1); Josué ; Viktor; Serge y Fandiño (4).
The Sheffield Stags: Dave Moxon (Gk); Thomo (2); Albert Finney; Fenners; Batty Smoker; Ben Torres; Col W ; Andrew Z Z; Rob Bellamy and Lee Bowyer.

Venue: Campo de Monteporreiro. Pontevedra. En perfectas condiciones a pesar de sus 14 meses de existencia.

Attendance: Una treintena de privilegiados. Afición entregadísima a la Causa a la par que elegante y entendida.

Incidencias: Cielo del color del raso azul salpicado por nubes de algodón.
Los stags visten de verde.
Os porcos estrenan indumentaria de Placaxe más no varían su tradicional color negro.
En el equipo inglés debutan hasta cuatro jugadores.
Barrilete ganó el trofeo "Laurence Bowles" al mejor jugador porcobravo. Es la primera vez que va a parar a un portero.
Un admirable Ray Cundy (Albert Finney), fue elegido por unanimidad el "Derek Dooley's Left Leg"que se concede a los Stags.

Este resultado establece la mayor diferencia de goles en la historia de la competición.
Martín Fisher es el primer jugador del torneo en superar la barrera de las 10 dianas.
Os Porcos Bravos recortan distancias. Cinco triunfos a cuatro para los de Sheffield


Hay partidos que nacen muertos desde el saque inicial. Al cuarto de hora, os Porcos van ganando 5 a 0. Tienen la posesión de balón, las ocasiones, la actitud.
Por momentos, alcanzan rachas de fútbol total que nos recuerdan a la V.
Los stags, conscientes que van a tener un mal día en la oficina, intentan minimizar daños.
Se llega al descanso con un set en blanco.
En la segunda parte más de lo mismo. Continuó el mono teniendo la palabra.
Pinceladas, garabatos, fragmentos. Inconmensurables Fontaiña y Marcos en la retaguardia. Martín, Xandre y Fandiño se pusieron un hat-trick, pero el último les ganó la mano con un postrer póquer. Serge siguió negadísimo cara al gol. Marca Mckey.

En un minuto, Thomo demuestra tener un par de goles. El segundo vale por tres.
El honor, el honor. A falta de 15 minutos, el resultado holgado favorece el arquetipo. Desbandada y pillaje. A la mierda el orden y la táctica. Aparece la egoísta enfermedad del paréntesis, esa que odia el desnudo punto y coma después del nombre o patronímico. Todos quieren mojar. Normal. Algunos ya hablan de meter 17 para batir todos los récords. Chuta Ben Torres, se luce Barrilete.

Suena la campana.

La feliz Manada siente que la IX ha sido iniciada en una rica sabiduría, bajo el meridiano justo. Los ingleses se lo toman con flema. La cosa va para largo y no es cuestión de dramatizar.

Ésto es sólo un beautiful game.

O Magosto De Sheffield Termina En Castañazo


Hay tres cosas que no vuelven: la palabra dicha, la flecha lanzada y la oportunidad perdida. Lo leí en la pared de un retrete. Debe ser cierto porque las letrinas son auténticos templos de sabiduría universal.
¿O fue en una galleta de la fortuna?

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:







Sheffield Stags 4 - Os Porcos Bravos 2.

The Sheffield Stags: Miller (Gk); Gangsta ;Shabba (1); Thomo; Albert Finney; Ben Torres (3); Irish; Sniper; Fenners; Batty Smoker; Steve J. Terry.

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Serge; Fontaiña(1); Fandiño(1); Lutzky; Viktor; Frank; Marcos; Martín; Xandre; Jorge; Delgado.

Venue: Gym Plus Ground, Crookes. En perfectas condiciones.

Attendance: Unos veinticinco privilegiados.

Incidencias: Dr Sylvia Dunkley, Lord Mayor of the City of Sheffield preside la VIII.
El cielo despejado sobre nuestras cabezas desmiente la idea de una Inglaterra otoñal.
Os Porcos repiten uniforme negro. Los Stags estrenan camiseta roja.
Antes del partido,varios miembros de the Official England Supporters Band escalan con brío " God Save The Queen".
Por primera vez en la historia de The Anglogalician Cup, hay árbitro. La responsabilidad recae en Chris Taylor, que lució un delatador chándal del Manchester United.
Fandiño ganó el trofeo porcobravo "Laurence Bowles". Debutó,marcó y fue galardonado. En el día de su cumpleaños.
Un espléndido Sniper fue elegido el "Derek Dooley's Left Leg" de los Stags.
Ben Torres, dos partidos, dos hat-trick.
Los Sheffield Stags aventajan en dos ediciones aos Porcos Bravos. 5 a 3.



Parergas y Paralipómenas de la VIII en clave Rashōmon.

Jugar de rojo en Inglaterra es un asunto muy serio. En las tierras de la pompa y circunstancia es donde comprobamos que esconden al Diablo en los pequeños detalles.
Los Stags entrenaron duro, apelaron a su célebre fighting spirit, colocaron en un fondo la bandera con la cruz de San Jorge, gritaron su himno y, por encima de todo, siempre tuvieron un plan de juego.

Precedidos de gran fanfarria, Os Porcos se las prometían muy felices. La Grande y Felicísima Mesnada llegó a Sheffield pensando en tractores y orfanatos, en un desayuno sin diamantes en el Parlour del Concello, o en la placa del Fat Cat. En todo, menos en el football. Eso sí, Whitby es un hermoso pueblo para desembarcar.

La fría dictadura de los números. Los Stags tuvieron cinco oportunidades claras y marcaron cuatro.Os Porcos tuvieron doce, y metieron dos.

Ya que estamos:


0-1 Fontaiña
1-1 Ben Torres
2-1 Ben Torres
3-1 Shabba
4-1 Ben Torres
4-2 Fandiño



Por segundo partido consecutivo en Sheffield, los Stags remontan en el marcador.

La gestión de recursos porcobravos ha vuelto a fracasar estrepitosamente.
Tanto en la VII como en la VIII "La Malograda", el banquillo se ha convertido en un quebradero cuando debía ser solución. Quizá un sargento en la banda que enseñe donde crecen las cruces de hierro y Thomas Bernhard de utillero para la IX...

Frente a la plétora de verdades contradichas por otras tantas antífrasís, ante el desorden de ese taller metafísico en el que todas las afirmaciones cuentan con su propia negación, se puede asegurar que los marranos montaraces marraron una ocasión histórica.



Ya saben. Lean más en los urinarios.

La verdad está ahí dentro.

O Lóstrego e A Frouma


Los alemanes tienen la palabra adecuada. Aüslander. Posee la dureza precisa. Rasca la garganta.
Viene a cuento del cuento que nos explica cualquier edición, porque la condición de visitante, del extranjero en The Anglogalician Cup, es arma de doble filo.
Por el lado amable, gozas la fama fácil de ser una leyenda, del atractivo del traje oficial, del olvido nocturno, da cervexa a esgalla, de la orfandad sicalíptica, de la admiración incondicional de los dueños de los pubs, del interés del cuarto poder, de la impunidad de pisar pueblos, ciudades y regiones a las que no volverás, del derecho de conquista y saqueo, y de la ventaja psicológica de ser la manada con menos que perder en el día de la batalla.

Por la cara difícil, te encuentras con la perpetua imposibilidad de viajar con tu mejor equipo,de las interminables horas en orange plank roads que van hacia ninguna parte, del tiempo que no pasa volando en los aeropuertos, de pagarte íntegramente todo el viaje, de variar los hábitos alimenticios, del cambio horario, de pelear por los días libres en el trabajo, de sostener la línea contra todos los elementos, de tener que sobrevivir al demencial programa oficial de turno, y por si fuera poco, de enfrentarte a un partido, a tu máximo rival en pleno apogeo de sus fuerzas, peleando en su terruño, y delante de los suyos.
Por lo expuesto, sirvan estas pesadas frases de sincero homenaje a los Stags de Sheffield y a Os Porcos Bravos, por todas y cada una de las veces que emprenden un Waltzing Matilda.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Os Porcos Bravos 11 - Sheffield Stags 3.

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Serge (1); Fontaiña; Lutzky; Viktor (1); Frank (1); McKey (1); Martín (2); Xurxo; Xandre (4); Jorge (1).
The Sheffield Stags: Dave Moxon (Gk); Thomo; Shabba; Albert Finney; Fenners; Steve J.Terry; Batty Smoker; Big Dunc; Ben Torres (3).
Venue: Campo de Fútbol 7 da Xunqueira. Pontevedra. En perfectas condiciones a pesar de la pertinaz llovizna.
Attendance: Unos veintidós privilegiados. Afición entregadísima a la causa a la par que elegante.
Incidencias: El Dios de la lluvia llora sobre la VII. Os Porcos repiten uniforme negro. Los Stags estrenaron indumentaria azulgrana.
Por primera vez en su historia, los Bravos contaron con refuerzos en el banquillo.
Xandre debutó de la mejor manera posible con los locales. Póquer de goles, y primer ganador del trofeo "Laurence Bowles", que desde ya, va a premiar al mejor jugador de Os Porcos Bravos.
Otro debutante que apunta maneras, el stag Ben Torres, autor de un hat-trick, se lleva el Derek Dooley's Left Leg Award al M.O.T.M inglés.
Un año después, Os Porcos Bravos reconquistan la CUP.
Se vuelve a estrechar el palmarés de The Anglogalician Cup.
Cuatro victorias a tres para los Sheffield Stags.


Partido desigual desde el pitido inicial. Os Porcos Bravos, pese a salir fieles a su mítico trote cochinero, asedian desde el primer momento el área stag. El equipo inglés, capitidisminuido por sus bajas, intenta bajar más si cabe el ritmo del partido. Empezaban los bostezos cuando Jorge, felizmente recuperado para la fratría, abrió el marcador. Ben Torres empata en seguida. Es el primer ataque stag. Entonces el partido se transforma en otra cosa. Os Porcos se gritan y se desmelenan. Atacan sin orden ni cabeza pero atacan, con la seguridad de tener a Barrilete, Fontaiña y Lutzky de cerrojos. Martín Fisher, ya no es noticia, marca.
Thomo se lesiona y añade más penuria al bando sheffielder. Xandre anota su primer gol. A continuación, Serge rompe la defensa stag y hace el cuarto. Se llega al descanso con un corto, para lo visto, 4 a 1. Xandre vuelva a golear justo al comienzo de la segunda parte. Recorta Ben Torres. Barrilete maldice el Jabulani. Responde Xandre. Contesta Ben Torres. Es el canto del ciervo. Marca Xandre. El partido está roto, partido. El carrusel de cambios en Os Porcos Bravos convierten su planteamiento táctico en un galimatías. Se nota que no están acostumbrados a tener recambios.Viktor hace su primer gol con Os Porcos. Ya todo puede pasar.
Los ingleses están hundidos físicamente. La veteranía es un grado que se paga. Los locales se vuelven locos por la enfermedad del paréntesis. Todos quieren su gol, y aparecer en esta reseña con un número a su lado. Ordinal o cardinal. Locura. Destaca en esta última fase del correcalles, la labor altruista de Lutzky que nos recuerda constantemente el título de su entrevista. Fontaiña reclama cordura. La VII se apaga con celeridad, y la suerte está echada. Frank, McKey, y cómo no, Martín Fisher, se unen a la fiesta goleadora de los gallegos. Shabba, Cundicus Finney y demás stags se multiplican para evitar un desastre mayor.
Cuando llega el final, Xurxo nos recomienda beber tila. Los Stags se han ganado el crédito de todos los presentes. Se oyen los aplausos y vítores de la afición. Os Porcos vuelven a tener la CUP en su poder. No para de orballar sobre justos y pecadores. Nandiño fotografía a unos sonrientes Porcos Bravos. Alguien comenta que la CUP cada vez tiene más abolladuras. Más solera. El peso de la tradición, interviene otro. Y lo que queda por venir, añade un tercero.
Y lo que queda por venir.

A Cock and Bull Story (Una Historia de un Gallo y un Toro)


Sheffield Stags 2 (Thomo, Sniper)

Team: Miller, Shabba, Gallo, Thomo, Albert Finney, Molinero, Snake, Irish. Subs: Dr Love, Josh, Gangsta, Sniper.

Porcos Bravos 1 (Martin)

Team: Santi, Marcos, Fontaiña, Fran, Argie, Serge, Victor, Martin. Subs: None

Venue: Gym Plus, Crookes, Sheffield.

Attendance: Approx 20 including Boroman, Homer, Ronaldo and Big Duncs in the home end and Nando and Pablo in the away end.


As Spring dawned the sun dutifully adorned the pitch that was later to become the battlefield of the sixth playing of the Anglo-Galician Cup.

The Sheffield Stags, 3-2 up in the series so far, handed debuts to Craig, son of Dave aka The Miller, and nicknamed Molinero (Spanish for “Miller”) and Josh, son of Scott aka “Monkey Boy”. The Monkey Boy sitting this game out along with Fenners due to injury.

Before the game the flag of St George hung proudly behind the Stag’s goal whilst at the other end the flag of Spain, emblazoned with a black bull (El Toro), fluttered behind the goal of the Porcos Bravos. Those responsible for flying the flag over the visitor’s goal were then subjected to a few choice words as they strode back to the safety of their own half. Their plan to rile their Galician counterparts had succeeded.

The first half was a tight contest, devoid of many clear cut chances but far from devoid of comedy as Sergio of the Porcos somehow managed to fall over the ball with no-one within 5 metres of him. At least he fell due to some form of contact; this could not be said of the rather impressive dives of the “Argie”, Lutsky.

The half had promised to be an open affair, as early as the second minute Shabba’s last ditch tackle prevented Marcos from having just the Miller in the Stag’s goal to beat, and then soon after, a snap shot from the Argie flew just wide after he had been cleverly played through by Fran.

The Stags were restricted to very few chances and, other than one or two long range efforts, their best moments came as Thomo’s deflected corner struck the front post and Gallo’s free-kick struck the pie-seller.

Gallo was having a half to forget. A miss-hit back pass allowed Martin a great chance in front of goal but he was denied as The Miller expertly tipped his effort over the bar. The Miller showed further great reactions a couple of seconds later as he crawled back onto his feet to quickly remould his bright-blond hair, just in case the cameras were watching. Then as the half wore on and as the ageing legs of Gallo were visibly ageing even more the Stag’s veteran cynically clipped the heels of Marcos “The “Engine” as he threatened to break clear.

Just before the end of the first half it appeared that the Porcos Bravos had taken the advantage. An almighty scramble in the Stag’s penalty area ended with Sergio wheeling away in delight after prodding the ball home following Molinero’s goal line clearance from a Victor effort. However as the diminutive “27-year-old” celebrated Victor demonstrated the spirit in which the cup has been played by admitting to a hand ball offence during the melee.

The second half was a slightly more open affair as the Stags began to abandon their touch-tackling defensive game and started to play a bit more football. John, “Irish”, was handed a glorious chance to open the scoring when a slick move instigated by the forever youthful Albert Finney (Little Ray) found the Stag’s overseas player on his own in front of goal. Unfortunately the Wolverine look-a-like could not keep his header down and it whistled just over the bar, much to the relief of Santi between the Porcos’ sticks.

The Sniper was getting a little more joy from his battle with the ever-impressive Fontaiña and his harrying of the Porcos central lynchpin resulted in a loose ball that Thomo controlled and volleyed inches over the bar.

However despite the early second half pressure from the Stags it was the Porcos that took the lead. A hopeful ball over the top (and it’s the Stags that get abuse for the occasional long ball!) found Martin in space behind the Stags defence. As “El Delantero” bore down on goal he appeared to over-run the ball but somehow the man who has made scoring an art in this fixture, squeezed the ball in at Miller’s near post. The Miller, clearly expecting a cross, was left floundering in his area.

The Porcos hero was to quickly turn to villain. A few minutes after the goal, and as the Stags were trying to force a way back into the game, the hero-turned-villain handled the ball a couple of metres outside the area. Controversy surrounded the decision with the offender claiming that it was ball-to-hand rather than hand-to-ball. TV replays confirmed his ill-fated claim but they also confirmed that possession was gained, and the danger cleared, due to the handball. The arguments could run for ever but the one thing the history books will show is that the resultant free-kick was emphatically dispatched by Thomo. A left foot rocket which left Santi, the Porcos ‘keeper, motionless as the ball nestled high into the back of the net.

With the scores back level the impetus was clearly back with the Stags and it wasn’t long before they took the lead. Gallo picked the ball up in the middle of the park and with plenty of time he picked out the Sniper. With space in the Porcos area the fleet-footed striker clinically finished the ball low and hard through the legs of the despairing Santi.

The Porcos trailing for the first time in the game looked for an equaliser and Sergio’s long-range effort caused a few nervous moments for the Miller as he needed two attempts to safely gather the ball with an on-looking Argie waiting to pounce.

Despite this effort it was the Stags that looked the more likely to score again as the advantage of having a few subs, and as the Porcos were carrying more weight this time, began to show. The Stags released Dr Love into the game, sporting a pair of 1980’s jogging bottoms, and once his legs were finally doing what his head wanted them to, he gave the left hand side of the Stags some much needed balance and experience as the game entered it’s final stages.

Firstly the Sniper was excellently denied by Santi as he broke clear and then he saw a dipping volley fall agonisingly onto the back of the net. Irish also tried his luck from distance but his effort was high and not-so-handsome and it sailed over the bar, over the fencing and onto the changing rooms building before bouncing down and shattering the windscreen of Shabba’s car. I guess you could say it was cracking effort after all!

In the dying minutes the Snake, who had been admirable at the back all game for the Stags, succumbed to a moment of madness as he tried to dribble his way out of defence and was caught in possession. Fortunately for the Stags as Martin broke free Gangsta, in his usual no-nonsense defensive way, shepherded the ball, and the man, in to touch just as the striker was about to pull the trigger.

At the other end the Sniper had possibly the easiest chance of the match to double his tally but the “fat” striker woefully pulled his shot wide from a couple of metres out. The ball threatening the corner flag more than it threatened the goal.

The Stags looked comfortable but there was one last nervous moment for them to endure as the Porcos played a long free-kick into the Stags area and Fontaiña, who had lost his marker (I was in two minds whether to name Gallo again), narrowly failed to connect with the ball with the goal at his mercy.

That was the last action of a compelling and hard-fought game and one where the Stags deservedly ran out winners and ultimately regained the Anglo-Galican Cup.

Stag’s Man of the Match: The Snake – commanding non-stop defensive performance, ably supported at the back by Shabba, Gangsta and Gallo. His private battle with the Argie saw one or two crunching tackles, from both parties, and he controlled the game from his position at the back.

Porcos Man of the Match: El Toro.