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Los Soplagaitas Llegan Al Alba A Través De Los Cardos Y Brezales Del Páramo

Spaid a’ feuchainn tron riasg: a’ stad.

Freumhaichean fraoich a tha diùltadh an gearradh geur ’s gum bitheadh an taraisgeir.






27 minutos de tractor separan en asfalto Loresgrado del lugar de Bedu, donde en 2016 pasó lo que pasó. Lejos, muy lejos de las Marcas Boniatas están las ciudades civilizadas y el sol meridional. Cerca del campo, dos troncos de abeto emergen y se estiran en adecuados tocones para decapitar.

- ¿Me repites cuántos de los 20 porcos del grupo vienen al entrenamiento de hoy?
- Tres y el Baphomet, digno Thane. Es lo que hay.
- Cò 'na ghealtar dh'iarradh uaigh?
- Igual para el ano que viene... a medida que se acerque el Partido
- Clis bi bhuam fhir-chlith.




 
No hay herederos. Todo se hace para un instante. Se pinta el escenario para la Anglogalician breve. El porco bravo que pierde el tipo no desea cosas que sobrevivan a sus contados días de gloria. La luz atlántica es lo más firme. Pero cada segundo que perdemos es la pequeña puerta por donde pueden entrar los Stags de Sheffield y dar la puta sorpresa. El equipo inglés se ha defendido en la quimera de plumas del instante volviendo a ser los niños que han dejado solos a la entrada de un pub.

Hemos plantado un plan quinquenal y ya todos los pájaros cantores dejan el alba para regresar a sus bosques calcinados.

Ya no estamos solos con el tiempo para hacer en nosotros mismos viajes imposibles.

La Anglogalician ya no funciona a base de oleadas generacionales de olvido.

Será en 2022 o ya no será.






- ¿ Todo va bien, Thane? Estás hablando solo
- ¿Qué dices?
- Que llevas un rato con la mirada fija y farfullando no sé que gaitas en no sé que idiomas
- Hostias. Deja. Estaba pensando en voz alta. ¡Va!, coged los petos rojos y empecemos.

Nosotros hemos hecho de la reacción un progreso.
El trueno está en la hierba alta.