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Un Ocaso De Mayo, Un Cielo Lechoso De Cantos Afilados Como Una Hoja De Papel Higiénico.

El inglés es demasiado insular para una isla

¿La gloria va por los caminos del adiós?, ¿Dónde están las montañas, dónde están los presurosos ríos, los lagos estáticos, los negros bosques, los ciervos de largos cuernos, y las nubes henchidas de lluvia colgando del cielo como pesadas cortinas de damasco?, ¿Dónde coño han ido los patos de la matanza lacustre?

Quedan ya distantes, allende el linde de Yardley Gobion, las casas inglesas construidas con ladrillos bien escuadrados, bien cocidos, bien alineados uno junto al otro, uno encima de otro, rojos y ahumados como las túnicas escarlatas de la infantería de Wellington, por el humo de las batallas.

Vistas en medio de la niebla de Liverpool o de Sheffield, de Bristol o de Lincoln, las casas inglesas recuerdas los famosos cuadros de tropas en la lúgubre llanura de Waterloo. Casas de ladrillos todos iguales, construidas con poco cemento, tan poco que no se vea. (También el Imperio Británico está construido todo de ladrillos de arriba abajo). Y el cemento no se ve. Arte suma del albañil prudente ese de ocultar el cemento. Suma arte del stag es no seguir el ejemplo de sus ancestros y llevar escondidos más de 5 años.

Rubios o calvos, los ingleses desembarcaban en Galiza como si descendiesen de una nube. En el agua límpida de sus ojos resplandece ciertamente un reflejo de cielo, o mejor dicho, un reflejo del cielo. Pasearon entre nosotros como si estuviesen encerrados en una invisible armadura. Iban distraídos y sonrientes, con la cabeza ligeramente ladeada sobre el hombro, como escuchando voces altas y lejanas. Pero eso fue hace tiempo. Nada les afecta, nada les conmueve. Ni una palabra, ni una sonrisa, ni un rayo de sol, logran atravesar el acero transparente de esa invisible armadura, ni herirles el corazón. Impenetrables e impasibles, devuelven nuestros sentimientos y nuestras ideas como un espejo las imágenes. La leyenda de su invulnerabilidad frente a las cosas humanas estaba tan difundida en tiempos en Europa y en el resto del inmundo Mundo, que se creía comúnmente que ni tan siquiera una bala de fusil lograba arañarles. «Es preciso ganarles dos veces», decían de ellos los veteranos de las primeras ediciones. Lo cual puede considerarse como un elogio de los ingleses y a la de un testimonio de su naturaleza sobrehumana. No tan solo eran valerosos, sino diehards, reacios a perder, si no propiamente inmortales. Pero, más que a las patadas de los gallegos, son impenetrables a las ideas. Puesto que si ha ocurrido con frecuencia, en el curso de los siglos, ver ingleses morir de un balazo, jamás se ha dado el caso de que un hijo de Albión fuese muerto por una idea.

¿Qué cosa son los ingleses? Eterna pregunta. ¿Son hombres o bestias? La historia de la Anglogalician sería fácil de comprender si los ingleses perteneciesen a la familia de los salmones. Más, ¿qué cosa serán, pues si no son ni carne ni pescado?

La situación de privilegio de que gozan los animales en Inglaterra, y su influencia en las costumbres, los prejuicios y las opiniones corrientes, no puede sorprender, cuando se piensa que para los hijos de Albión no existen en el mundo más que dos pueblos verdadera y superiormente civilizados: los ingleses y los animales.

La soledad de los ingleses es toda así: oprimida por nubes foscas, inmersa en una niebla amarilla, ennegrecida por el humo de un perpetuo incendio.

Los hijos de Albión pueden modificar la naturaleza de las leyes, pero jamás las leyes de la naturaleza. Britannia may rule the waves, but she cannot waive the rules. Un vuelo de cuervos nos acompaña rozando las ondas con las alas extendidas.

Allá arriba donde le Main, en un viaje hiperbóreo, oyó hablar de la última Thule, y conoció por primera vez la alegría indómita de los hombres, alguien concluyó que la raza inglesa es la más blanca de todas y que la voz de los hijos de Albión es la voz más blanca del mundo. Se equivocaba.

La hierba al pie de las columnas es suave a la mirada, como un hooligan salido de los pubs.

La Journée Sera Rude (Pero Con Final Feliz). Surfeando Al Abrigo De Las Bayonetas Bermejas.

Como el linaje de las hojas, así es la estirpe de los Porcos Bravos. El viento las esparce por el suelo, pero de nuevo brotan del árbol del Deber cuando llega la estación norteña. Así, mientras una generación de Porcos Bravos se aventa, otra toma su lugar en el frente.


Ante  la  bendita tierra inglesa, nos alineamos en manada

llegamos salvando las olas y volando sin alas, y acudimos una vez más

en encarnizada defensa del peltre que nos pertenece, dejando las dudas a popa y los lastres en retaguardia

Y ahora están aquí, en algún lugar de Sheffield, temerosos del estandarte del cuervo

Y el hedor a sangre y miedo stag me sonríe alegrando mi corazón

Vendrá la jornada y la Victoria volverá a ser nuestra

No por previsible deja de ser emocionante.

Esta Vasta Y Aniquiladora Vacuidad


No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea nosotros que volvemos

Érase una vez, en un país tan brumoso que solo se podía llegar hasta él enlazando diez borracheras, como esos pañuelos anudados que el ilusionista se saca de la boca en el circo y nadie se sorprende ni aplaude cuando nos encontramos defendiendo nuestra ración de tiempo y paraíso bajo sus cielos bajos y cenicientos y os esputo que había fetos relámpagos que iluminaban sucios ríos como el Tinanmuðe donde sodomizar sirenas costaba 500 libras o el más puerco y triste Trisantona que huía hacía al norte cuando nos dimos el primer baño y todo sucede en el sentido inmanente y no en el transitivo que sumado resulta un puñado de cisnes negros en el lago que refleja castillo y catedral aunque eso no fue no cuando encallamos con la vieja goleta rusa pese a que el mar era germano y mucho menos cuando a ras de las nubes algodonosas de Brycgstow buscamos tugurios de piratas y apareció un cetrino que se follaba marineros en un cuarto de baño de la autoridad portuaria gritando tengo salchichón y cantamos como defensa que somos héroes con esperanza y la ovación de endriagos y tiburientes fue el sonido que marca el paso hasta que calon lân atravesó los puentes de Trefynwy  y trasquiló ovejas en las marcas galesas o eso traducimos cuando estuvimos donde John Lackland si encontró por fin tierra y uno vertió grosella en pintas de pis amargo que allí llaman bitter y ya no hubo salsa local para tanta salchicha y no vimos más rumiantes del puerro hasta que tomamos lustros después por sorpresa a las golfas de Rhuthun y a los orcos en Yr Wyddgrug y ahora os pienso todos callados con la mirada del oh no ya no y la turba mental que me lanza como eco de maldición picto picto gorgorito con miasmas goma azul líquido y ya nadie me hiere impunemente hijos de puta por las calles de Dùn Èideann ni en los hoyos de Cill Rìmhinn o las nasas de Cathair Aile y luego bajamos por la interminable línea blanca entre venados y corzos despedazados y tuvimos que devorar con redundancia a la  peculiar oveja negra de Mæssa's Ham y volver por millonésima vez al punk punk pandemonio de chimeneas de lo que fue en su día nuestro reino de Elmet y presumimos de un 3 de 9 al final del sinuoso paso de la sierpe pese al árbitro del estiércol o al priest esphenisciforme o a las sevicias de las guarrillas tatuadas y toda nuestra flema para saber si eres búho o filo es una bola verde centelleante que resuena desde la tierra de los loiners hasta Hrocaberg donde la japo ofrecía té o café y los albaneses hostias pero ni así nos alistamos a orillas del jabón avon ya que la orange plank road que cose el dobladillo del destino sólo se detiene por virtud en Lerpwl y la mierda de cormorán redime y pégate un tiro cuando acabes la cerveza pero no cruces a nado el Afon Merswy que tenemos a los zapadores necrófagos tendiendo puentes al aturuxo de Yoggy Soggy babea y si enarcas la ceja te mandan a remos al gran ouso de Lenne Regis y su pantera rosa que si me da por comparar no mea en ese otro ouso no tan grande que lava Eoforwic aunque estas piedras sí tengan jabalí en el nombre y columna legionaria cerca de un pub que no recordaba en nada a aquel otro de Tigguo Cobauc donde cruzamos con cruzados por culpa de unas flechas negras y el horizonte es sólo una sutura en la campana del entresueño y así seguiremos la fiera horda en bucle buscando dragones y planeando aún todas las mañanas una centuria de futuras incursiones a despecho del diabólico chino y de la lenidad cornuda e imaginando nuevos brezales y puertos más grises en un sin tiempo como giste guardado tras el cordón sedeño de un museo de jarras de porcelana en cuyas puertas puedes leer hasta el infinito In main we trust in Main we trust IMWT…





Los trabajos de titán discurrían como el juego de escribir en la arena.
Llegamos a Yardley Gobion con las luces del alba.

Los Hijos Bastardos Del Viento Refulgen A Lo Largo Del Mar. Don't F.U.C.K Me

Están las ardillas y las muchachas y las amapolas. Y la leña en alto invocando otro sol negro. Y el río lento y pardo. Y los camaradas caídos en Yardley Gobion. Ya nos acercamos otra vez a la Anglogalician que aún duele y enfrentamos los discursos y los silencios con gallardía reverencial. Todo sigue hacia el fin de la Causa que es otro de los nombres del Principio de la misma. Todo es ceniza que cae a la memoria mientras vamos encendiendo un crisol tibio.

Cómo han pasado los años, las vueltas que dio la vida. Hace 5 años alcancé el cénit de mi carrera en la vanguardia mediática del chorromoco por una entrevista. Gracias a ella me concedieron el galardón “Shadrach Annesley”, me promocionaron en el escalafón, nadé en alcohol y cubrí centenares de huérfanas. Fueron mis días de cerveza y rosas. Luego, un comentario inocente, una malinterpretación, con una mirada basta. Defenestrado, sombra soñolienta, alma en busca de redención. Pero hoy, alguien en las alturas ha decidido darme una oportunidad para expiar. Para volver al lugar al que pertenezco. Que el instante vivo sólo deje leyenda o narración

Fouciño do Diaño es una aldea estratégicamente situada entre las ruinas de lo que fue Pigstanton y el pujante puerto de Stokerby. Su importancia en el folclore anglogalicioso estriba en que el premiado pub “O Ronsel dos Esquíos Celtas” se encuentra allí. Si le quitas eso y sus dramáticas vistas al Mar Germano, parece un cementerio rural.

A Fiódor Underwood Crisóstomo Kincaid (en lo sucesivo F.U.C.K.) le ha ido bastante mejor que a mí en este lustro. Ha pasado de andamio en la estructura a buldócer en la excavación. También es rama florida en el Círculo de Fresno y su nombre empieza a sonar con fuerza como próximo delfín.

F.U.C.K no ha perdido la puntualidad pero sí esbeltez. Ahora parece un levantador de pesas. Viene acompañado por el impasible Nayland Smith, que conduce un tractor negro oficial de la marca Bentley. Tres señales más de su imparable progresión como apparátchik.

Nos saludamos elegantemente pero sin cordialidad. No habíamos vuelto a coincidir desde la jornada del "The Burnt Norton". Ni siquiera me felicitó cuando me dieron el premio.

Un buen mago no repite dos veces el mismo truco. El apotegma del Main martillea mi conciencia. Por eso hemos pactado un nuevo formato de entrevista. Aunque he de confesar que la tentación de cortar y pegar la mítica “La Doctrina con Sangre y Cerveza Entra. Cuarteto de Cuerda y Viento Para Apotegmas Iracundos” nunca fue un dinosaurio. Noto que la presión de segundas partes nunca fueron buenas me empieza a poder (con j).

At one hundred yards, volley fire!

1.- Estuve revisando nuestra primera vez (risas) y quedaron algunas cosas obvias en el tintero: ¿Brunas o blondas?
Blondas en la bruma.

2.- Blades or owls?
En nombre de las Folerpas que no existen, soy blade. Como Main manda.

3.- Hoy se cumplen justo 5 años desde la anterior entrevista, aunque ya estamos hablando de décadas distintas. De aquella y perdona, eras un don nadie. Ahora es evidente que tu ascenso dentro del Rodillarato ha sido meteórico. ¿Crees que ambas cosas están relacionadas?
No cabe duda. Mis respuestas sencillas y sinceras fueron del agrado de la Nomenklatura. El Rodillarato premia estas cualidades con la misma vehemencia que odia el chismorreo y la traición.

4.- Entonces, y perdona si te pongo en un apuro, ¿te ves cualificado para dar el salto a delfín o senescal?
En un caso, Taiji me queda muy lejos. Y en el otro, todos sabemos cómo acabó la triple 阿 del báltico. De hecho, esta vez no pudimos quedar en Pigstanton por los sucesos del “Novembro 2020”. Pero si buscas un titular, mi puesto está donde ordene el Main.

5.- De acuerdo. Mejor dejar la sal esparcida en Pigstanton para otra entrada. En 2016 no eras veterano en las campañas del Norte. Ahora ya sabes cómo es aquello tras participar en la XVI. ¿Qué nos puedes contar de la experiencia?
Sólo eres porco bravo de verdad cuando combates al amparo del Hrafnsmerki en las grises tierras de Inglaterra. Es la experiencia que curte y forja. Y ganamos. Que es de lo único que importa. Ganar, ganar y volver a ganar. Añadiría que el Main clavó el planteamiento del partido y que la organización del viaje fue perfecta. Tampoco esperaba otra cosa.

6.- Algo habrá que mejorar en este Shangri-La anglogalicioso. De alguna manera habrá que entender tanta purga en bucle. ¿Qué me dices a eso?
Incluso en el mejor terreno todos los putos años hay que arrancar las malas hierbas. Blut und Boden

7.- Hablemos del agitprop. Tu peor momento en la entrevista del 2016 fue cuando salió a relucir el tema del Enorme Aparato Mediático, el EAM para el vulgo y la vulva. De aquella, este blog iba por 119 entradas y ahora van 178. Hay una corriente creciente que sostiene que ha perdido fuerza, calidad y originalidad and all that. ¿Cuál es tu opinión?
Opino que es una pregunta para Japheth Colwen y Jacques Roulet que son los nuevos encargados de contenidos de nuestras redes sociales.

8.- Perdona que insista. En nuestra época, la entrada menos comentada del año superaba con la polla los 400 comentarios. Ahora, una entrada que llega a esta cifra es la reina del bacalao…
(Suspira) Metonimia y sinécdoque bailan ebrias sobre los rescoldos de la estulticia. El EAM excede con creces al mainblog. ¿Por qué no me hablas del Facebook Anglogalician que lo está petando? 12.000 bayonetas al servicio de la Causa. Os Porcos Bravos son el quinto equipo de Galiza en esta rede social. O del Diario de un Porco Bravo. Esa válvula desopilante que arrasa entre los posmilénicos. Pero si quieres centrarte en el BLOG, te diré que su audiencia no para de crecer desde 2008, que ha superado los 7 millones de visitas, va por ¡61.000 comentarios! y que los números de las piontas son solo cuestión de rachas. Y adelanto que en breve tendremos twitch.

9.- Norman Balon nos acerca otra ronda de pintas. Un buen momento para calmar los nervios y la sed. F.U.C.K sólo está bebiendo cervexa Nasa. Yo alterno milnueve con la Riggvelter. No hay distancia de seguridad porque a Galizalbion no ha llegado el virus chino. Le preguntó a F.U.C.K por la pandemia
Volamos el túnel de Limehouse hace años.

10.- Vas a tener que ser más explícito.
(Mirada con desdén) A los cursos de verano de la universidad de Miskatonic no invitamos a Gates, ni a Bezos, ni a Soros, ni a la sueca chalada. Ni a los cursos de invierno. No son bienvenidos y punto. Por cierto, estamos organizando un gran concierto con Bunbury y Gog y las hienas telepáticas para el 1 de abril. Te iremos cantando.

11.- Todo eso está muy bien, pero el año pasado no hubo edición y este apunta en la misma dirección.
La respuesta está en el viento y en las astas de los stags. El miedo es libre y muchos cargan con una mascarilla mental. No puedes obligar a un equipo a jugar. O a dos. Que los de Sheffield están tan divididos que podría hacerse un triangular.

12.- Y no podría el Main obligar, mandar, forzar la situación o algo para retomar la senda de la Cup.
El mando (mandar es resolver con calma y ejecutar sin titubeos) está ligado a la emulación, al ejemplo. Los soldados tienen que ver en Él a alguien en quien se pueda confiar, alguien a quien seguir en combate, si este aconteciese. Esta era la verdadera prueba de fuego del mando. Y Él la aprueba a diario.

13.- Ya que hablamos de la Cup, cuando te entrevisté en 2016 iban 12 ediciones (con empate a 6). Ahora vamos por las 16. Los ingleses no viajan a Galiza desde ese año. Desde el 2016, que se dice pronto. Bajó la cadencia, ¿bajó el interés?
La eternidad es un plan quinquenal. 4 ediciones en 5 años es un dato de mierda pero é o que hai. No es falta de interés pero tampoco es el triunfo de la voluntad. Prefiero destacar que de esas XVI ediciones ya les vamos ganando 9 a 7, y que los ingleses no ganarán la Cup hasta 2034 como muy pronto.

14- ¿Tanto se desequilibró la cosa?
Y más que lo va a estar. Esperad a ver los frutos del New Western Design del Main. Con los nuevos fichajes, la ya mentada purga báltica y la mejora de los campos de adoctrinamiento en las Marcas Boniatas, hay que apostarlo todo al negro. Los stags, mejor que abandonen su política de incorporar allegadizos y empiecen a buscar jugadores en el mercado balcánico, que es lo que más se ajusta a su actual situación

15.- ¿Y no crees que les iría mejor fichando jugadores que representen la multiculturalidad de su Imperio?
¿Un hatajo de genuflexos derribando estatuas?

16.- Haga lo que haga un equipo u otro, desde fuera, existe la sensación que la vertiente futbolística de la Anglogalician está en fase decadente, o si me apuras, en trance de desaparecer. ¿Qué me dices?
Todo bicho que camina va a parar al asador.

17.- ¿Sabremos algún día qué pasó en Yardley Gobion?
Como dicen en The Searchers, “That’ll Be the Day”; como dicen en Centauros del desierto, “Cuando las ranas críen pelo”

18.- Y ahora que te has puesto fordiano, ¿sigue siendo la referencia cinematográfica por excelencia de la Anglogalician?
Siempre fuimos más de David Wark y de la primera Riefenstahl

19.- Y para acabar el bloque cultural, ¿qué corriente literaria impera hoy por hoy en los blogs entre tantos hermosos y malditos? ¿y musicalmente?
La tuya no, eso está claro. En prosa, se asentó como primera fuerza la Gavillla Quantrill (LBQ?, Capitán Grosella, Mike Barja). I.X. es el escaldo oficial. Boroman y Algernon Mouse sostienen la línea roja.
En música, Querido Extraño se ha reconvertido en el indiscutible crooner de Galizalbion y cualquier proyecto donde esté Miño es adoptado inmediatamente.


Por tanto se repiten los mismos nombres en la intelligentsia. No sé si me da más alivio o pena notar que al menos algo no ha cambiado en este lustro
20.- ¿No ha volcado descaradamente el Enorme Aparato Mediático a su diestra?
Según la auditoría externa de la analista en fruslerías mediáticas Hekeziah Massey, el 80% de nuestra audiencia peca de siniestra. Por tanto, tu pregunta carece de sentido.

21.- Explica entonces cómo

Irrumpe Nayland Smith. Musita algo de una caterva de bigardos que la están liando en Beacon City para protestar contra la nueva camiseta oficial dos Porcos Bravos. F.U.C.K se bebe su enésima Nasa de penalti, se pone de pie, se disculpa y me deja con la palabra en la boca. Apenas acierto a bromear con la posibilidad de otra entrevista en 2026. Me quedaban por los menos otras 10 preguntas… me ha jodido mayo por no llover a tiempo

Pero lo peor aún está por llegar. Cuando va a subirse al tractor, se gira y grita desde la distancia “por cierto, muchas felicidades por el premio”. Será hijo de puta

En campo de palabras dejo sembrado un sueño. Adiós. Me voy conmigo a la nieve futura que acaso siempre esperará un rebrote de flor inverosímil.


F.U.C.K, ¿Qué hay después de la muerte?
Un eMaiN.

Cuando Suenen Las Sirenas Talaremos Todos Los Mástiles

Siembra muertos y cosecharás fantasmas. Cada año cava su propia historia. A este le tocó la china. Nunca creí que a tantos segase la guadaña. Dichosos aquellos que pueden olvidar su mejor año.


El precio de adentrarse en la Anglogalician es no encontrar el camino de regreso. Algunos lo ignoraron. Quedaron rezagados. En ramas, pozos y cunetas. El rumor es la antesala de la mentira. Ahora ya nadie recuerda sus nombres. Sabemos que cuando te piden paciencia te están pidiendo que te rindas. No es ni será nuestro estilo. El cansancio de derribar puertas es mejor que la desesperación de no abrirlas. Subiremos de nuevo por el camino rojo cantando la canción del diablo.


La pelota que arrojamos lejos para que traiga de vuelta nos hace sentir poderosos. La arrogancia que precede al hostiazo. La Bestia que va y viene cabalgando desde 2007, sonríe socarrona por el hecho de saber que es a nosotros a quienes lleva en sus fauces. Los Porcos Bravos atisbaron la verdad en los ojos de una yegua nocturna. Quien sabe motivar a su Mesnada la moviliza. Los Stags aún están trabajando en ello. Su último lustro es un lastre. Dicen que su vitrina de trofeos en el cricket club la hizo un carpintero escocés tan pequeña que marcó los límites de su éxito aun antes de que empezáramos a jugar.


Ellos acusan que ni siquiera la victoria en bucle me sacia. Que aún estamos celebrando y ya estamos preparando la próxima. Y la próxima de la próxima. Debe ser. Descarguen todo el peso en quien puede soportarlo. Pero hagan algo de una puta vez. Los números de las ediciones pasadas son la herencia que nos sigue y sólo vale sumar. Nos lo enseñaron los lobos y los cuervos. Lo susurró el hada verde. Para nosotros ya no hay marcha atrás. Nada nos queda sino luchar.

A Northern In King Lud's Court. Dead Hamlets And Burning Pubs.

In 1989 I made the decision to leave my home town and head for the smoke. The Boro was dead. All of the local industries were being closed or run down. Shipbuilding all but dissapeared and Steel, Chemicals and local government decimated. Working in a government Job Centre was really depressing. There were no jobs to be had. A local supermarket advertised for a part time trolley attendant and we got 3,000 applications. Time for a change. I applied for a transfer to Dept of Employment Overseas Labour Service in London. They did Work permits for overseas workers. I always loved London so it was a no brainer. The advertisement also said the Dept was relocating to Sheffield (cradle of The Anglogalician in the not too distant future but in a galaxy far, far away) in a few years with the clincher being they would pay all expenses to live in London and for the move to Sheffield. I had a little house in Boro bought from my sister for £19,000. As it happened my sister had moved to Sheffield to do Teacher training and she recommended the City to me. I had only been to Sheffield twice, to see Eric Clapton at City Hall and Bruce Springsteen at Bramall Lane but a few Boro lads had moved there. More of that later. 

 

I had always loved London and had been a regular visitor for as long as I can remember. In my first job with Ministry of Defence I spent two weeks on a training course in Holburn and was introduced to one of my favourite pubs, the Museum Tavern opposite the British Museum. I also went in the Princess Louise which is still pretty much unchanged apart from a brief disastrous period when the were taken over by Vaux Brewery. I had been to the Vaux brewery tap in Sunderland and the Beer didn't travel well more than a few hundred yards! They now sell Sam Smiths so as well as being a great historical boozer, it's cheap. Anyway I went for the job interview to the office in Tothill Street, close to Westminster Cathedral and Parliament Square. They told me next day that I should start work the following Monday. I let a friend of mine stay in my house rent free until I decided to sell and with a suitcase and a bag full of C90 music tapes I headed South. For the first month I stayed with my mate Jim and his wife who was an old friend too in Putney. For that month I went to the pub every night and at weekends. It was exhausting but great fun. Our main drinking hole was the Half Moon at Putney, a famous music pub with bands on most nights. You could regularly see, or hear practicing from the bar to the music room, Steve Marriot and the Packet of Three, Dr Feelgood, Roy Harper plus many touring US blues and Country bands. You could also get a canny pint of Fullers with the Brewery being nearby in Chiswick. 

 

After a month of terrible hangovers and standing on a crowded tube from Putney to St James Park I decided in the interests of my liver to move closer to the office in Westminster. I settled on a Bed n Breakfast Hotel in a street round the corner from Victoria Coach Station. I got a good deal 9n rent as I was staying long term and it was 15/20 minutes walk to the office. Even with a Hang over that was possible, hurrah. The next couple of months were spent getting to know the area around Westminster. Every day we would finish work at 5 then cross the road to another Government building Steel House then up to the 5th floor where there was.... a bar! Yes a proper bar looking like the snug of your local but subsidised by Government so cheap ale too. Fantastic. Problem was the building closed at 7.30 when you were kicked out onto the street. No problem though as there were several excellent pubs in close proximity. The nearest were the Feathers and Two Chairmen, then the Buckingham Arms, which was and still is a Youngs brewery pub so served excellent beer. With the Palace of Westminster being close it was a regular occurance to see the occasional Govt Minister or MP boozing away instead of running the country. Bastards. The closest pub to Parliament is the Red Lion and it's always full of MPs pissing it up while watching the Parliament channel on TV and running across the road the The Houses of Parliament when the Division Bell rang for a vote. They soon came back to the pub. Bastards. Anyway we soon expanded our pub radat to Victoria and Pimlico. London is weird in that in amongst the properties owned by millionaires and Russian Oligarchs their are "council estates" where the ordinary people live. Pimlico was one, which meant it could get rough. Like Boro full of Cockneys. 

 

In one incident we made the mistake of beating the locals at darts and pool on thier own Manor so it got a bit minty and we were surrounded by a gand of knuckle scraping neanderthals intent on harm. We were saved when the Police arrived to escorts us safely from the pub as we sang Yorkshire, Yorkshire triumphantly. We never went back to that pub. One great pub we discovered was the Grafton on Sutton Ground, off Victoria Street. It had been a regular for British comedy legends The Goons, Peter Sellars, Spike Milliga, Harry Seacombe and Micheal Benteen who practised thier way out routines in an upstairs room. They were a great inspiration to Monty Python and they liked a pint. I found drinking in London was very different to up North, apart from the price! In Boro you always went home after work, had your tea, then went back out to the pub. In London as most people couldn't afford to live in the City they lived miles out of town. So they went to the pub after work until around 9.00pm when they got the tube home. So the pubs were packed from 5 to 9 when they would empty out. I of course could stay out until closing time it was only about 20 minutes walk to my Hotel. Even so one night I stopped for a piss climbing the fence into St James Park where I fell asleep on a park bench. Good job it was summer. So that went on Monday to Friday but on Saturday I would meet up with Putney Jim (he was actually from Huddersfield and a rabid Terriers fan) and we would explore the lengths and depths of the capital. We always ended up in a pub for the footie results at 5 though. We also went to a few games at Arsenal, Chelsea and Fulham and ad Huddersfield Town were struggling at the time we visited Barnet, Brentford, Aldershot and Watford too. On one of our first jaunts we followed the river from the North side from St Paul's to Greenwich stopping at a few famous boozers along the way including the Ship inn and the Prospect of Whitby which is viable from the river and on its Dock they used to hang pirates. Given the prices in the pub they should have hung the landlord. This was the start of my two year stay in Capital City. For more shenanigans wait for the next instalment coming soon. 


 

Vagalumes Nas Calacueiras. O Autor Declárase Vítima Da Tolemia E Faiche Responsable Das Opinións Vertidas Neste Panfleto #dejémonosdemierdas

 


A verdade de todo é que fai falla xente de tódalas relixións, porque non se poderá evitar nunca que haxa quen bote a mañá para escribir un correo electrónico, como non han de mancar os que chegan tarde sempre e os que tratan ás vacas coma ás mulleres. Hai que ter algo que poucos teñen para dedicarlle un anaco de vida, por exemplo, a aclarar o fondo xurídico da pluralidade obxectiva do delito producida polo mesmo suxeito -a pluralidade, si, non o delito-, pois require paixón, aínda que o propio suxeito -o xurista agora, non o delincuente-, poida dubidar que esa sexa a expresión axeitada para definir a súa motivación. E, con todo, o deber tamén esixe paixón.

“Estoulle arrastrando polo rabo á burra e a besta zorrégame patadas”. Por aí deume por pensar naquel contable afrancesado, afamado por opositor resolto que disque rexeitou galóns de Estado por unha praza no Ourense natal, e logo sacou tódalas oposicións que quixo e ía para xefe do gabinete que lle dera a gana. Alexandre Bóveda xogou na mocidade en tres clubs de fútbol, o Remedios, o Royal e o Galicia, leu e escribiu abondo, cantou sempre e, de pasada, deixouse a pel para que os cartos galegos ficaran na casa e o país fose adiante. Por cousas así que un quixera que non tivese dado a cara. Non aprecio a utilidade dos mártires, parécenme froito dun orgullo pírrico, e deixan orfandade detrás. Pero non penso que morran sempre os mellores ou os máis ousados: morres ás veces cando te enches de Causa e perdes a perspectiva. Entón cólganche dunha árbore.

“Fran, que?”. Téñennos escachados, que vos vou dicir. Tanto fume de carozo levamos papado que custa crer ate na Gemeinschaft. Eu vouno dicir unha vez máis, e prometo non calar, porque perdín o norte e escorrego de seguido arredor dun centro de gravidade que non chega: queremos pasta, Main, queremos que o chorromoco dea beneficios dunha puta vez. Tanta competición internacional, viaxes, cervexas e mozas, brunas e blondas, pero endexamais un mísero patrocinio. Tantos anos aturando o cheiro a curry, tanto mártir pola Causa, e aínda ningunha efixie granítica das que fan lembrar o pasado aos vellos. E non has de ter motíns… Xa o dicía o Ibn Jaldún: se lle tiras a un rapaz da orella para facelo ir dun lado a outro, logo terá orellas grandes e será un home traizoeiro. Tense dito moitas veces sen pensalo seriamente, pero non é unha leria. Onte había lombo que romper polo bico da raíña, hoxe todos queremos un peto de bitcoins. 



“Julian Grendel, hombres como tú no crecen en los árboles”. Escoitar aos outros, que non obrar en consecuencia, é de sabios; ser presidente de España, ou de Galizalbión, é cousa de grandes homes. Non o estou a dicir con ironía, España é tal merda de proxecto mil veces frustrado que hai que ter collóns e tragadeiras para levalo todo na cabeza por oitenta mil pavos ao ano. Non vai ser vaidade… Sentido do deber? Proxección do medo ao pai? Gloria…? Aínda existe quen pensa na posteridade? A nova posteridade? Hai aínda quen se ve a lombos dun cabalo branco guiando ao pobo cara un fin común? Todo apunta ao interese particular, á mesquindade, pero vese que, ás veces, azar, vocación e circunstancia converxen, ou están polo menos a ben, e porén que hai xente equilibrada e bos escritores que non che din o que tes que pensar.

Francisco Leloup (non o sei), podería ter sido fillo dun comerciante francés, ou belga, ou suízo, ao dicir dalgúns, que se encaprichou dunha de Bergondo, preto da Coruña, e ficou na terra. Pero non saben (non quererán saber) de onde ven o apelido gabacho. Eu penso, por amolar un pouco máis, que o Leloup ese, o pai, chegou non fuxindo das levas napoleónicas, senón de débedas, pode que tamén dun pasado escravista, seguramente de débedas con escravistas ou, peor, con marselleses, e todo iso comezaba a se mirar mal, o de ser pobre e estranxeiro, digo, de xeito que a aquel auvernés ou valón ou neto dun afamado teólogo de Zürich, que se chamaba (non o sei) Jean Baptiste ou Phillippe Armand ou François Marie, foille mal e rematou por abandonar á coruñesa en estado e botarse outra vez á mar á procura dunha nova vida. Veu o fillo, Francisco, que do pai herdou non sabemos se o nome, a pobreza toda, pero da estranxeiría só ficou coa metade, polo que foi quen, a golpe de suor, de facerse cunha respectabilidade e casar cunha de Arteixo, onde viviron nunha leira que hoxe produce seis mil pares de calcetíns ao día. Trouxeron ao mundo unha filla, Rosa, que herdou pola súa banda título de modista, ou de actriz, ou de prostituta, que viña ser o mesmo, pero ao fin non foi nada diso. Houbo de se salvar do destino que lle marcaba o nome, Rosa Leloup, gracias á intervención dun membro da Benemérita (n. 1844), home viúvo e temperado que casou con ela en segundas nupcias e levouna para Forcarei, onde deron comezo á parte da historia coñecida por todos, coa que tornamos a Pontevedra.

Hai unha parede húmida e escura en Tractorville, á que só se achegan os gatos e os politoxicómanos, na que hai un grafito en letra miúda, rabuñado na cal coa chave dun Mercedes: "Haré todo lo que pueda y un poco más de lo que pueda, si es que eso es posible; y haré todo lo posible e incluso lo imposible si también lo imposible es posible". Grandes homes e a retórica do enmascaramento, máis vigorosa que nunca. Imaxinei a Enrique Rajoy, que figurou unha vez nos rexistros como Lelú, a falar con Bóveda nun recuncho da Navarra (n. 1925), con sendas cuncas de viño, aproveitando un intre no que o meu bisavó se enredaba na barra, dicíndolle quedo: “Alexandre, non lles tires do rabo, non te expoñas tanto. Alfonso é home de recursos e non ten cinco fillos como tes ti. E polo demais, ¿para que estamos a fabricar o Enorme Aparato Mediático, meu?”. 

 







No diga pachanga, señor Boris


Dear Prime Minister:

Como usted sabe, Francia es la cuna de todo salvo del fish and chips... y de la AGC.
Francia inventó la fotografía y el cine, la calculadora, el barco de vapor, la ruleta, el ciclismo, la guillotina... Francia ganó la I Guerra Mundial. Francia ganó la II Guerra Mundial. 

En fin... 

Cuando la peste china lo permita podrá ver usted por las Islas ciertos antropoides fardados de negro, comen grelos y dicen muchas mentiras, sueñan con su balaclava y se refocilan, porque al fin y al cabo scrofas son/parecen pero...

no llegan para jugar una pachanga, señor Boris, no
no es pachanga, puesto que tiene trofeo
no es pachanga, es competicion internacional regulada
no es pachanga, es una lid tan noratlántica como el Megalitismo
no es pachanga, puesto que tiene normas (escritas con caca untada en un palito, expuestas en el Museo de la Trapallada)
no es pachanga, puesto que tiene Historia (oral y escrita), y pseudo-Historia, bulos, mitologías, fábulas, patrañas...
no es pachanga puesto que tiene tercer tiempo, bar time, fratría y cerveza tibia

No diga pachanga, porque sus entrenamientos son programados, sacrosantos, penalizables
no diga pachanga puesto que lugares culturales son visitados y pisoteados cada año, de Stoker a Stevenson
no diga pachanga porque arrastran tradiciones musicales, cuasi himnos
no diga pachanga porque tiene su literatura, y tal costra mítico-épica que impide ver el bosque: Main-lies
no diga pachanga puesto que tiene bandera
no diga pachanga, señor Boris: diga AGC

                                                -----yours sincerely


Pleonexia e catasterismos indesexables: a pandemia do fútbol profesional contemporáneo

Bon Leste. The Pines. Agosto de 2020. Unha nova xeración de boniatos vai tratando de coller forma baixo a mirada atenta do Main. Os restos resecos dos piñeiros convertidos en esculturas case pétreas permañecen indiferentes aos esforzos da rapazada. De fondo, as ondas da Ría de Aldán baten insistentes contra a liña de costa procurando a banda sonora da eternidade á película que se vai desenvolvendo, un verán máis, no campo no que crecen as cruces de ferro. Os xogadores case adolescentes ensaian os seus trucos como pequenos magos aprendendo o oficio entre berros, patadas e entradas no límite non do permitido senón do que separa a visita ao servizo de urxencias de Bueu dun simple susto. "Aquí non hai pachangas". A frase, que merecería estar inscrita nas rochas ou, como mínimo presidir a entrada do campo, vai callando nas cabezas igual que as marcas das caídas van repetíndose nas pernas dos menos afortunados. Entre pases desafortunados e goles errados a porta baleira -movementos clásicos do ballets boniatos- vai quedando claro que os estándares de xogo teñen mudado profundamente. O fútbol que teñen aprendido as novas xeracións semella máis enfocado ao lucimento persoal -ao slalom à la Messi ou á cabalgada cristianoronaldiana- que á construción dalgún tipo de xogo colectivo con algo de sentido. Tirar unha parede, buscar o desmarque, ocupar os espazos con cabeza semellan costumes máis propias do paleozoico que do século XXI. Unha mestura da lóxica da estrela de rock máis a mentalidade de gañador do pokerstars xunto a idiosincrasia do youtuber con cincuenta seguidores semella enchoupar os movementos dos xogadores. Un cántico colectivo á mentalidade hiperindividualista dominante. Unha transformación que mudou de facerlle un bullying encabronado ao detestado "chupón" de toda a vida a alabar a este como figura heroica da nosa contemporaneidade. Cando comezou a ter lugar este proceso? Como diría o protagonista de From Hell, imos por partes.



Comecemos por recoñecer o evidente. O fútbol, deporte colectivo por excelencia, non é nada -a nivel profesional, claro- sen as súas constelacións de estrelas. Mesmo na época do fútbol total holandés nos gloriosos setenta, con cada xogador capacitado para desenvolverse practicamente en calquera posición en beneficio do xogo do equipo, era preciso dispoñer dun Cruyff capaz de exercer de líder nos momentos máis complicados. Quizais a moitos niveis, os anos setenta e os primeiros anos oitenta do século XX corresponden cunha vivencia do deporte amoldada ás condicións da época. Toda a tensión social destes anos, a crispación derivada do final do ciclo de acumulación de capital e da conseguinte crise, trasladouse a todas as esferas da vida, incluída, claro está a do deporte profesional. O fútbol da época era moitas cousas. Non destacaba pola súa sutileza nin pola súa finura. Nos vestiarios eran comúns o tabaco e o alcohol e, xa no límite de todo, nun equipo como a Lazio, que gañou o Scudetto de 1974, os xogadores levaban pistolas coas que, se di, acendían e apagaban as luces dos hoteis nos que se aloxaban ou disparaban entre as pernas dos novos fichaxes para ver se eran dignos de xogar no equipo. O espírito futboleiro da época era tendendo a rudo e ás veces violento, impregnado dun poderoso sentido do colectivo e articulado arredor das xerarquías asociadas ao tempo que levaba cada xogador no equipo case antes que aos méritos deportivos. As fichas que tiñan os xogadores mellor pagados non estaban a unha distancia sideral das dos curritos do equipo e, sendo uns privilexiados no salarial, a diferencia cos soldos medios da época non era a barbaridade que é actualmente. Sirva de exemplo o Laurie Cunningham de 1979 (primeira fichaxe inglesa do Real Madrid), un dos xogadores mellor pagados da época: os seus emolumentos equivalían a 48 veces o Salario Mínimo Interprofesional de finais dos setenta. En comparación, o Cristiano Ronaldo de 2013 cobraba o equivalente a 1937 SMIs. Esta tolemia crematística é, sen dúbida, un dos factores que explican o absurdo do fútbol profesional contemporáneo. As estrelas dos equipos pasaron de ser referentes morais dentro do equipo (tanto polo factor diferencial das súas cualidades particulares como pola intensidade do seu compromiso) a figuras escandalosamente ben pagadas, máis próximas nas súas actitudes públicas a das estrelas do cinema ou da música que a dos deportistas clásicos. Personaxes situadas por riba do ben e do mal, capaces de defraudar millóns de euros a facenda e seguir sendo vistos como heroes inmaculados. Coidadores narcisistas da súa propia marca persoal antes que calquera outra cousa.

 


 
Pero non só o estatus destas megafiguras globais ten mudado (a peor) nestes corenta anos. Os propios equipos de fútbol tamén teñen levado a cabo a súa propia reconversión económico-social, converténdose, por riba de todo en maquinarias engraxadas para producir o maior beneficio económico posible. Vendidos a toda clase de multimillonarios planetarios ou controlados por empresarios insignes do gran capital nacional (caso de Florentino ou de Nobita), os actuais clubes de fútbol profesional entenden os éxitos deportivos como escaparates para facer caixa, nunha carreira por pegar o pelotazo maior o máis depresa posible. Así, convertidos os seus xogadores en soportes publicitarios de corporacións transnacionais, o valor destes está determinado tanto pola súa calidade dentro do terreo de xogo como pola súa capacidade para xerar atracción mediática e, polo tanto, ingresos adicionais por anunciar toda clase de cousas. O modelo de negocio ven sendo o das grandes compañías de Internet: vender anuncios por riba de todo. O resultado deste proceso é o imparable camiño da santificación económica das estrelas. Deixan de ser só  coñecidos polo seu talento futbolístico. Os seus estilo de vida e as súas opinións sobre calquera cousa pasan a ser parte dun pack que combina rentabilidade futbolística, rendemento empresarial e imaxe de marca. Ao iren converténdose eles mesmos en marcas comerciais vai tendo lugar un proceso de erosión na relación "sentimental" co clube ao que pertencen e coa afección que os eleva aos altares da celebridade. De integrantes dunha plantilla a superben pagadas figuras con meras relacións contractuais vai un paso decisivo. Polo tanto, estruturalmente, as ligas globais coas súas servidumes televisivas e publicitarias son co-responsables do proceso de creación destas figuras insoportables.

Unha terceira pata deste proceso o forman as canteiras planetarias de xogadores de fútbol que manteñen o ritmo da máquina. Un exército de vixiantes controla as ligas cadetes, infantís e mesmo benxamíns de todo o mundo na busca da penúltima figura do deporte rei. A historia comeza cun neno que debería estar facendo tranquilamente a primaria no seu pobo e que recibe, de súpeto, unha chamada dalgún megaclube ofrecéndolle un precontrato para pasar polas súas canteiras. Esta rede global -tan aparentemente xusta para tódalas partes, xogadores en idade escolar, pais necesitados de cartos e clubes ávidos de novidades rutilantes- é unha desgraza máis inserta no mecanismo do negocio do fútbol global. As ofertas que se fan e o futuro que prometen ocultan a realidade dos miles de xogadores que, deslumbrados polos sonos de gloria por vir, rematan quedándose no camiño en terra de ninguén, sen traxectoria profesional nin estudos.

 


 

Bon Leste. Agosto de 2020. The Pines. Un rapaz cuxa altura nin sequera lle da para chegar a tocar o traveseiro da portería ven de regatear a un, dous, tres, catro xogadores rivais e de meter un pelotazo que envía a bola fora do campo. Os berros do Main escóitanse ata en Cabo Udra. Na súa cabeza o rapaz víase como CR7, como Messi ou como o futbolista que estea agora mesmo de moda (poña aquí o seu nome favorito): el só xogando contra o mundo mentras arredor unha multitude imaxinaria aplaudía ao borde do éxtase, miles de youtubers comentaban a xogada e no chiringuito de jugones o elevaban á categoría de mellor xogador da xornada. O seu trastorno, tan común, é a norma, non é unha tara persoal. O mundo do fútbol está deseñado para que iso que acaba de facer sexa considerado como o correcto. O rapaz, mentras baixa a cabeza escoitando a riada de reproches, pensa na súa marca persoal, aínda en fase de probas, e vai ensaiando posturas, xestos, poses, bailes de tiktok para facer ante as cámaras de televisión e mesmo cortes de pelo imaxinarios para cando o inviten á cerimonia de entrega do balón de oro 2030 como candidato indiscutible. Ao tempo, vai pensando o valor da súa futura cláusula de rescisión, a eslora do iate que comprará coa súa ficha e o nome da modelo coa que se vai liar despois da festa de presentación que van facerlle no equipo líder da liga europea na que vai xogar. Pero o volume dos berros vai devolvéndoo ao mundo real: "...así non imos gañar a XX nin de coña!!! Pasa a pelota, busca aos teus compañeiros e non xogues como se foras ti o único xogador do equipo!!!". 

 Quizais o fútbol de verdade xa só ten lugar nunha única competición no mundo. 



Crónicas del Reino


Estaciones


I
Todo el camino hasta la ciudad es ladrado por perros. Los conozco a todos y no me gusta ninguno, ni yo a ellos. Tienen razón en odiarme, y sin embargo es precisa la extinción de los perros en su totalidad. Después, despojados de esa ficción de utilidad, podemos empezar a hablar de otras liberaciones. Un gesto.

II
(chat)

-¿Escuchaste lo de Final Witchcraft Diarreah que te pasé?
-Eh… Sí…
-¿Y qué? ¿Te gustó?
-Mola. Suena como alguien desalojando un almacén de maquinaria pesada.
-Espera, que se lo voy a decir al que compone las canciones, que le va a hacer ilusión.


III
En el bar de abajo cada vez hay gente distinta, pero siempre está el mismo viejo que se duerme sentado. Todos han trabajado en Madrid alguna vez, en polígonos industriales cuyo nombre no recuerdan. Uno también pasó una noche en una pensión en la Puerta del Sol. Otro, más joven, estuvo en la Cañada Real.

-Traje una roca que no se la creían ni los del País Vasco…
-…

La última vez que yo estuve en la Cañada Real fue en 2009. El pueblo marroquí parecía tranquilo. Unos días atrás los antidisturbios habían intentado entrar para abrir el paso a las excavadoras que debían demoler varias casas, y la pequeña intifada subsiguiente se saldó con un agente con la mandíbula fracturada por cinco sitios. Las excavadoras no pasaron. Fuimos a entrevistar a un abogado jubilado que les llevaba los temas legales a los moros. Nos abrió la puerta su mujer, amable y silenciosa. Él era un señor pequeño, rechoncho y sonriente de bigotes blancos. En el jardín, amplio, había una réplica a tamaño real, en mosaico, del Guernica de Picasso, y una pirámide de ladrillo de unos cinco metros de alto con una puerta que descendía hacia un cubículo interior.

-¿Y esa pirámide?
-¡La pirámide! Yo me levanto todos los días y lo primero es bajar ahí, a la pirámide…
-Ahá…
-¡Si tienes una pirámide ya no necesitas ni desayunar ni nada!
-…

V
Bajé a correos a mandar unos discos de mi proyecto en solitario Massive Anal Countdown. Veintisiete paquetes, cada uno con su código postal, menos el último, que había olvidado.

-¿Puede usted mirarme el código postal éste, que no lo tengo, por favor?
-Es que no tenemos internet.
-¿Se les ha caído?
-No, no tenemos.
-¿No tienen ustedes internet en la oficina central de correos de Pontevedra, capital de la provincia del mismo nombre, una de las cuatro del nuevo Reino de Galicia?
-No (se encoje de hombros)
-Pues bueno… mírelo usted en el libro, haga el favor.
-No, es que los libros los tiraron hace mucho, cuando se informatizó todo.
-…
-Espera que pregunto (se gira hacia alguien)
-¿Se puede buscar este código postal?
ALGUIEN (con malas maneras) - ¡No!
-…
-No me puedo creer que no me podáis mirar un código postal en Correos.
ALGUIEN (con peores maneras) - agggfffgjjjjjjkhhhhh (indescifrable) No se puede…
-…
-Bueno, pues nada, si al amigo no le da la gana…
ALGUIEN (agresivo) - ¡Yo no soy tu amigo ni nada! ¡Trae el código o vete! ¡O te echamos!
-¿Me echáis de la oficina de correos? Venga, échame…
ALGUIEN - (se va)
-…
-Bueno, ya lo busco yo en el móvil…
-No, aquí no hay cobertura…
-…

VI
Una mujer se mira frente a un escaparate, en una calle lateral. Pone morritos, se gira, saca el culo, amaga un paso de baile. Cuando me acerco compruebo que es una heroinómana de edad indefinida. Su cara es una máscara. No puedo evitar preguntarme si ensaya para sí o para alguien más.

Una mujer joven y hermosa baila en un bar, descalza. Baila frente a su novio (que hace un esfuerzo por seguirla). Baila con los ojos cerrados, perfectamente ausente del mundo. No puedo evitar pensar que esa es una imagen de la felicidad: que te importe todo un carajo y los demás hagan un esfuerzo, aún, por complacerte.

A veces incluso yo bailo por mi casa, solo, como si hubiera música y fuese hasta las trancas de eme. Pero estoy perfectamente sereno. Una luz limpia de marzo lo atraviesa todo. Así fue la última vez.

VII
Voy a comer a casa de los V. Se cuentan historias de cuando no había luz eléctrica. Más tarde comienza una larga genealogía de gente que murió o que ha muerto. Luego se habla de aquella vez, que yo no recordaba, en que la policía disparó gases lacrimógenos contra un autobús lleno de niños. La cortesía de esta gente es tan exquisita que literalmente no se la nota estar; de puro perfecta es aérea. Algo amodorrado por la caña blanca, pienso que en cuánto me gustaría ser así.

VIII
(terraza, día)

-En Málaga trabajábamos en la estación…
-…
-Hubo que limpiar aquello entero… estaba llena de carteristas y de putas que trabajaban para los chulos de allí; nosotros las llamábamos “las máquinas”. Y los chaperos en los baños, los maricones…
-Bueno, pero esos no hacían daño a nadie, no?
-Hombre, ¡pero en su puta casa! No a poner el culo allí en los servicios…
-…
-Pero esa gente no entiende. Se lo decías una vez y volvían, se lo decías dos y volvían. Luego les aplicabas el torniquete y ¡Ha! Ahí ya no volvían (risas)
-…
-Sólo tuve que disparar una vez en un tren…


Luego hablamos un rato muy largo sobre el alma, que yo entiendo como un hueco delimitado por cosas que, claramente, no son el alma. Alguien ha sacado a todos los chaperos de allí ,también.

IX
Estoy fumando base con una amiga, escuchando a Forest Swords. Es mi primera vez, llego un poco tarde a todo esto. El flote es vacío pero tenso; la calma de algo que ha sido arrasado o limpiado a espátula y que estira los bordes del mundo. Una calma total a la que le falta algo. ¿Qué es? Paso los cinco días siguientes pensando en la droga todo el tiempo. Cuando me vuelven a ofrecer digo que no. Un adicto siempre quiere que seas adicto. No creo que un adicto considere a los no adictos seres completos. Pienso en ello mientras observo a mi amiga, que no es adicta pero tiene una belleza ausente, espectral, como si hubiesen bañado en disolvente la tierra entera y ella fuese la única que aún sabe sonreir, con timidez.

X
Dos señores primos de Willy DeVille hacen cola conmigo para comprar el pan.

-Eh, Johnny… ¡Es tu turno!
-Gracias…

Pienso en “A Girl Called Johnny”, la canción de Rowland S. Howard, que murió hace ya diez años. Siempre me cayó mejor Rowland que Nick Cave. Rowland hizo un disco con Nikki Sudden en el que tocaban blues como quien desentierra cadáveres y toma con ellos el té.

XI

Permanezco en silencio, sentado junto a la puerta de la cocina que da al patio, en una de las sillas de mimbre que mi madre compró hace treinta años. Es un día de sol. Un gato perfectamente blanco se asoma de pronto por la puerta, sin verme, apenas a medio metro de mis pies. ¿Es ciego? ¿Sordo? ¿Ha perdido el olfato? ¿Es un mensajero? Finalmente me percibe y huye.

Dos días después estamos tú y yo en la misma cocina y oímos claramente un maullido. Recorremos la casa pero no encontramos a nadie. Un rato después el mismo gato blanco sale por la puerta al patio. Dos pájaros que han anidado en el tejado y tienen crías lo atacan en un perfecto picado de messerschmidts contra sus orejas. Huye, otra vez, seguido por los cazas hasta la silenciosa oscuridad de un galpón que da al bosque. Varios días después, tras un sofá, encontramos sus cagadas y un pájaro muerto.

Tú encuentras también el cadáver de una cría diminuta de murciélago. Las hormigas de su interior hacen que se mueva extrañamente.

Le dejo comida al mensajero en la puerta, por las noches. Pero mi madre no soporta las cosas vivas, y esta casa es de mi madre, aunque ella no aparezca nunca por aquí. Comparativamente, los gatos tienen mucha mejor conversación que mi madre. Mi madre pinta diez cuadros al día. Ahora está en su fase de cabezas. Cabezas grecolatinas a rotulador sobre fondos marinos. Mi madre se ha empleado a fondo esta semana y ha pintado 83. Eso dice mi hermana. Rara vez veo a toda esa gente.

XII
En Vigo me confundo de bus y cuando me doy cuenta estoy en Pontecaldelas. En la taquilla de la estación ya no trabaja nadie. No tengo dinero y el sol cae a plomo. El pueblo me resulta el más feo que he visto nunca, bajo la luz perfectamente antinatural.

XIII
Encargué un ensayo, que una noche de borrachera le había regalado a un hacker holandés. The World Without Us. Tardó siete meses en llegar y resultó ser un libro distinto de igual título. Lo ojeé mientras esperaba el tren, era malo. Un viejo con un hatillo se me acercó. Supe que era Odín con su disfraz habitual.

-O sol eche una cosa ben xeitosa.
-Eeee…


Sonrió con una fila perfecta de piños nuevos y se alejó hacia las dársenas.



(Pontevedra, 29-7-20)