É listo coma un allo.
Hai certos eventos de carácter anual que procuro celebrar. Non me refiro ás manidas festas institucionalizadas no almanaque, como fin de ano, a noite de San Xoán ou a queima de Ravachol. Falo de encontros senlleiros como a Festa da Poesía do Condado, en Salvaterra de Miño, a Festa do Cineclube de Santiago de Compostela ou o aniversario do Liceo Mutante. Do mesmo modo, tamén no deporte hai certos partidos de fútbol que son sagrados. Durante a tempada xogo en dous equipos de fútbol gaélico: no Fillos de Breogán, masculino, e no Fusquenlha, mixto. Pero teño certa nostalxia do fútbol inglés, especialmente de mandarlle patadóns ao balón cortando a xogada rival. Intento saldar esta adicción tres veces ao ano, polo menos. Dende hai xa uns cantos anos, a mañá do 24 de decembro, día de Noiteboa, vou cos amigos ao Campo Lameiro, ao campo da Chanciña. Alí botamos un 7 contra 7 que sempre senta ben, o xa clásico Furolo di Natale. Os equipos fanse no momento, buscando un equilibrio cordial, e cadaquén leva unha camiseta branca e outra escura para distinguirnos. A ferruxe acumulada logo de 53 semanas fai que haxa algunha lesión entre os menos habituados ao deporte, pero é unha diversión fabulosa. Dende non hai moito procuro tamén ir cada 25 de agosto ao campo de Catro Ventos, na Gudiña. É o tradicional partido de solteiros contra casados o día do patrón, o san Bértol. Un encontro que ten lugar sobre as 18.30 e que convoca numerosas persoas. Un campo da vella escola, que só se usa unha vez ao ano e que se roza dous días antes, e no cal se intúen os toxos bravos. As liñas de cal bótanse á man, e só as imprescindibles para facilitarlle as tarefas ao colexiado, uniformado cun chaleco reflectante e e acompañado dun chifre de man, con batería, para non gastar folgos asubiando. Os solteiros van de branco e os casados distínguense cunha camiseta colorida. Se o balón sae do campo, quen o bota fóra vai por el. É habitual a hidratación con latas de cervexa, e o respectable público agudiza o enxeño cos improperios máis creativos. O resultado é o de menos, claro está, e como en calquera evento que se preste hai unha cea posterior onde comentar as mellores xogadas. E por último, dende o ano pasado teño o privilexio de participar na AngloGalician Cup, defendendo as fuscas cores dos Porcos Bravos. Debutei en outubro de 2025 en Campañó, no campo de Agüeiros. A experiencia foi fabulosa, e axudei a acadar unha nova vitoria que axiña me precipitei a incluír no meu currículo deportivo. As fanáticas das estatísticas poderán facer os seus cálculos, pero coido que a media de dous goles por partido que levo non é cousa menor, ou -parafraseando a Mariano Rajoy- é cousa maior. Cando comecei ao fútbol, lembro tres partidos importantes. En cadetes, co Marcón Atlético, xogámonos o ascenso contra o Vilalonga no campo do Carrasco, e perdemos; foi mágoa. Co San Xurxo de Sacos, polas festas dos santos Xusto e Pastor, xogamos contra os veteranos do Huracán, con ampla asistencia veciñal, e foi fermoso. Co Pasarón acadamos un trofeo de verán en Barro; o equipo organizador contaba con gañar, e anunciara un galo para o equipo vencedor e unha copa para o perdedor, pero vencemos e déronnos a peza metálica para quedaren coa fermosa ave e logo dar conta dela. Case mellor así. En breve chega o outono, e haberá que defender de novo a cor negra. Quixo a fortuna que nese mesmo outono xogue o Celta contra o Bournemouth, equipo que debuta en competición europea. Se o equipo celeste leva como patrocinador unha empresa cervexeira coruñesa, os Porcos Bravos faremos os nosos quecementos con produtos de quilómetro cero, unhas boas Nasa inspiradoras. Comezou a conta atrás. Achégase a vixésima, e este deportista ten ansia de golazos.


34 comentarios:
Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos.
Resistide! Estamos a 5 Sanjenjos, 2 botellines Mahou e 1 polo Lacoste pra que as praias volvan a ser nosas e a cerveza Nasa poida, por fin, fluír libremente.
El verano boquea en la orilla de septiembre, como esos peces saltarines que se quedan varados entre la espuma del Atlántico y buscan desesperadamente menos aire y más agua, y nos vamos despidiendo en los portales, entre maletones y jaulas con caniches, de los últimos turistas, que se van de Coruña un poco más morenos, algo más gordos y mucho más felices, aunque haciéndose los remolones al pensar en la autovía y la oficina. Este agosto pasado, como casi todos los últimos agostos, se puso de moda motejar a esta buena gente como fodechinchos, esa palabra fabricada entre el verbo foder (vamos a suponer que, en su versión light, significa molestar) y el sustantivo chincho, que en el sur de Galicia viene a ser lo que en Coruña llamamos jurel. Al parecer, alguien llegó a la conclusión de que estas familias de más allá de Pedrafita y Padornelo sólo vienen a lo barato, a los chinchos, y tienen extrañas costumbres, como aparcar su coche en las rampas de los puertos con marea baja para descubrir horas más tarde, al volver de la playa o del chiringuito, que el Atlántico no es una piscina y que la marea alta se ha merendado el coche.
Hasta ahí, todo correcto. A mí, así en general, todo lo que sea echar unas risas sin mayor trasfondo, me parece muy bien. Especialmente si uno, antes de reírse de los demás, es capaz de reírse de sí mismo, que es el orden natural de las cosas en el humor y en tantas otras facetas de la vida. Pero cuando los entrañables chascarrillos sobre los turistas, que se gastan en todos los rincones del planeta, degeneran en turismofobia (qué palabra más repulsiva, como todas las que terminan en fobia) y en la cacería tuitera del madrileño de vacaciones, la verdad es que no acabo de verle el mérito -ni mucho menos la gracia- al asunto.
Más que nada porque deberíamos pensar que, a final de cuentas, todos somos los fodechinchos de alguien. Por mucho que la galleguidad de nuestros antepasados se pueda rastrear hasta Prisciliano, cuando los coruñeses -incluso los coruñeses más cool y con más pedigrí- desembarcamos masivamente en el Náutico de San Vicente, no dejamos de ser los fodechinchos de los pacientes vecinos del Grove, a los que vamos a dar la tabarra con nuestros coches mal aparcados y nuestra devoción por Leiva. Y cuando intentamos explicar a los nativos de Vilanova que sabemos más de ellos que ellos mismos, porque hemos leído en profundidad a Valle-Inclán y Camba, estamos elevando el arte de fodechinchear a la categoría del 'cuñadismo'.
Una de estas mañanas de verano, tomando un café en una terraza, escuché sin querer a un par de cuarentones que estaban contándose las vacaciones el uno al otro, propinándose una innecesaria y cruenta paliza de topónimos y fotos en el móvil, cuando capté estas frases al vuelo:
-¿Pero entonces me recomiendas la Costa Amalfitana?
-Mira, está muy bien, pero hay demasiados turistas.
Confieso que tuve que agarrarme a la silla para reprimir las ganas de levantarme y, con humildad franciscana, preguntarle al replicante:
-Disculpe, pero entonces ¿usted no era uno de esos turistas? ¿O es que tiene segunda residencia en la Costa Amalfitana?
Finalmente pude sujetarme y pudieron seguir denostando a los turistas, que por supuesto eran los otros, porque ellos eran viajeros al puro estilo Paul Bowles.
Detrás de este desprecio al turismo de masas, no nos engañemos, lo que hay no es un desprecio al turismo, sino a las masas. Lo que molesta al odiador no son aquellos ultrarricos viajeros de antaño, que se aburrían muchísimo durante varias semanas en un hotelito de la costa y, como no tenían nada mejor que hacer, según nos contó Agatha Christie, se iban matando unos a otros por turnos, pero sin maldad, sólo para pasar el rato. No, lo que desata las iras de los iracundos es la democratización del turismo y que, en lugar de unas refinadas élites de exquisitos millonarios, nos visiten familias normales como la nuestra, sin mucha pasta en la cartera y con sobrinos gorditos de gafas rotas que le pegan collejas a su prima, la de la prótesis dental pagada a plazos.
Será que soy un antiguo y no entiendo bien estos odios colectivos de la modernidad, pero confieso que no tengo nada en contra de los benditos veraneantes, que disponiendo de tantos destinos donde elegir por el mundo adelante, regresan cada año a Coruña porque les encanta. Y además confieso que los comprendo porque, cuando en agosto deambulo durante unos días por el sur de Galicia, también me veo un poco fodechincho y sólo puedo sentir gratitud por los paisanos, que siempre me acogen con tanto cariño, tanto cielo azul y tantas cosas maravillosas para comer, beber y querer.
La ley de delito de odio (pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses) es delito de odio. Contra la libertad individual, naturalmente.
El centro de las cosas sería su destino.
Cuando Main decidió crear al hombre, ordenó a todos sus ángeles que bajaran la vista. Todos lo hicieron excepto uno, quien vio, para su propio horror, la tarea del creador. Le Main decidió no eliminarlo y esta fue su condena: «vagarás entre los hombres tratando de contarles la verdad, por ello te llamarán Satán y jamás creerán en tu palabra».
I have always feared knives. They are the most intimate of murder weapons. The knife cuts us away from our mothers when we enter this world…as easily as it spills our blood when we leave it. It is intimate… but it does not care
O amor non é un milagre, é unha construción social.
O amor romántico é como a coca-cola:
un invento que nos ensinaron a desexar de cativos,
do que nos intoxicamos na adolescencia
e que na etapa adulta combinamos con outros líquidos.
Sabemos que nos fai mal,
mais non somos quen de eliminalo das nosas vidas.
O amor é complicidade. O amor é complicidade.
Sentes envexa do amor,
cada domingo pola tarde paseando por Benito Corbal,
vendo parellas collidas da man que ven escaparates.
Sentes envexa do amor
con cada canción pop, con cada anuncio de televisión,
coas amigas que van de lúa de mel.
Sentes envexa do amor, cres no milagre do amor.
Cres na certeza do amor, cres na posibilidade do amor.
Sentes envexa do amor, pero non queres sentilo.
Montaches un grupo só para ligar, polos morreos da rockstar.
Canta impostura autoimposta, canta máscara gratuíta
para non recoñecer que existe a empatía involuntaria.
Empatía involuntaria
O amor non é un milagre
O amor é inoxidable
O amor non é un milagre, é unha construción social.
Presidente Gabriel Rufián!
Cómo sería o mundo se o presidente fose Gabriel Rufián?
Qué alegría cando vin na tele que o novo presidente era Gabriel Rufián!
Qué alegría cando lin na prensa que o novo presidente era Gabriel Rufián!
Azote de sátrapas, Gabriel Rufián
Látego de hooligans, Gabriel Rufián
Sálvame, súmame, contrátame
Na túa ETT, Gabriel Rufián.
Ensíname o hemiciclo
Fálame mal de cada ministro
Dime quen é o teu barbeiro
Para facerlle un monumento
Espíame co teu pegasus
Ensíname o teu dicionario
Faime una entrevista, Rufián.
Presidente da comunidade de veciños (bandido grrr)
Presidente do equipo de bádminton (ñam ñam ñam)
Presidente de Xibraltar (hmm)
Sacerdote na miña boda
Préstame a tú impresora
Porque és impresionante
Azote de sátrapas, Gabriel Rufián
Látego de hooligans, Gabriel Rufián
Ladrón, bandido, tesme cautivado
Contrátame en ERC, Gabriel Rufián
Chamada do presidente:
-SÍ? Aló? Quen é?
+Soy el presidente. ¡Tenéis que detener esta locura! ¡Os encomiendo inmediatamente a que deis marcha atrás a esta absurda idea de independizar Mollabao!
-Ja! Non coñecían a Gabriel Rufián...Gabriel Rufián non da marcha atrás ante nada!
+Gabriel, os estoy avisando. ¡Las consecuencias serán gravísimas! Me veré obligado a utilizar mi arma más poderosa...
155 en Mollabao
155 no Liceo
155 no Mutante
155 en Pontevedra
155 en Mollabao
155 na Acéfala
155 na Cambalhota
155 en Caroi
155
GABRIEL RUFIÁN NON DEIXARÍA QUE O LICEO MUTANTE PECHASE
GABRIEL RUFIÁN NON DEIXARÍA QUE O LICEO MUTANTE PECHASE
Queremos facer unha canción pop.
A canción que escoitaches máis de seiscentas veces.
Queremos facer a mesma canción que segues a bailar.
Queremos facer unha canción pop.
Queremos facer unha canción que funcione en Radio 3.
Unha canción pra que a toque unha banda tributo.
Queremos facer a mesma canción, basiquísima de estrofa e retrouso.
Queremos facer unha canción pop.
Unha canción sinxela e resultona,
fácil como cociñar unha tortilla de patacas.
Canción pra poñer no perfil do Tinder, unha canción para ligar.
Non temos que xustificarnos, facemos pop porque nos gusta.
Queremos facer unha canción que non mude nada.
O himno de Gatopardo en Lampedusa.
A canción pra que todo siga igual,
a que tararea Heráclito cando se baña no río.
Queremos facer unha canción pop.
Ou se cadra o que queremos é ser subliminais
e baixo este disfrace colarche un discurso.
A propia canción pode ser un discurso.
A propia canción pode ser a moralexa.
A propia canción pode querer adoutrinarte.
Non temos que xustificarnos, facemos pop porque nos gusta.
Unha canción sinxela e resultona,
fácil como cociñar unha tortilla de patacas.
Canción pra poñer no perfil do Tinder, unha canción para ligar.
Non temos que xustificarnos, facemos pop porque nos gusta.
Groria do porco, frol da invernía; sona da casa, lapa de carne.
Pra ti frolecen os soutos vellos, medran as hortas, madura o nabo.
Coallo dos froitos todos da terra, labio fresqueiro, mantenza antiga.
Xamón!
Papa das carnes, cardealicio, arquimandrita da limpa mesa.
Febra xugosa, rica canteira onde se curtan limpos poliedros.
Rei da lareira, carne petrucia, da raza esgrevia gardas o zume.
Xamón!
De rica alquimia summa suprema (fariña, poma, landra, castaña).
Sol do fumeiro, na noite negra. Do viño en xerra irmao doado.
Criado con calma, mimo, coidado. Da esencia do agro síntese rara.
Xamón!
Tentación dura pra o anacoreta, cor de meixela, carne de lume.
Sono adoecido do triste abstemio farto de verzas, todo augachirle.
Densidade ilustre da cena sabia, graza e potencia, rosa do pote.
Xamón!
Para gabarte cantou Homero, brillas no hexámetro, manxar heroico.
Liturxias vellas impós ós fieis. Aristocrática, feudal mantenza.
Do chan galego tes a dozura se a medias coces con fachas secas.
Xamón!
Do norte xiado veu pra buscarte o loiro suevo fillo da guerra.
Da xente aria vella mantenza, na túa presenza trema o semita.
Triste xudeu farto de ovella morre de envexa pola túa groria.
Xamón!
Beneditina fartura ilustre de Oseira e Samos, coartel famoso.
Tes en Caldelas forte crianza na neve xiada das cumes outas.
Dacón por ti goza de sona de ser Porcópole, Chicago noso.
Xamón!
Coma o pescado roxo e saboroso amoleciches ó funcionario.
Mentres o fígado come o escolante, ríllate ancioso o forte abade.
Pai da artrite, da esclerose, fidalgas doenzas do pazo antergo.
Xamón!
Homildemente a ti chegamos os pelingrinos, fartos de légoas.
No teu gosto fresco e potente teñen consolo as nosas fames.
Rei da mantenza, sol do fumeiro, que sempre agardes a nosa chegada!
Xamón!
Cada año el curso comienza con la misma noticia alarmante: Expaña cae, según los estudios de la OCDE con el peor resultado de su historia en lengua, matemáticas y ciencias... Entre el uso del móvil, la LOMLOE, el aumento de la inmigración y el impacto de los ultra procesados, el nivel educativo en nuestro país se desploma a pasos agigantados, lo cual no debería de extrañar a nadie porque forma parte de un plan de dominio sobre una masa cada vez más analfabeta. Los estímulos "culturales" que actualmente ofrece nuestra sociedad no contribuyen precisamente a elevar ese nivel intelectual de nuestros jóvenes, y ahí tenemos el ejemplo de todo un presidente del gobierno, dedicado a promocionar mientras tanto el rap y el reguetón desde sus redes sociales...
They're a bunch of whinge-bags
Todo tenía ese clima de fiesta intelectual, abominable.
Miércoles, 23 de septiembre de 2026
¿Cómo están ustedes?
Supongo que con los nervios típicos de cada previa de la anglogaliciacup.
Y es que, en nada, menos de 20 días, nos encontraremos con la XX.
Yo, lo cierto es que estoy muy tranquilo. El grado que te da ser veterano es este chorromoco, hace que me tome las cosas con más calma.
Si antes necesitaba meses de dura preparación física y mental, ahora que ya tengo mi lugar establecido en el management de La Causa (MAIN así me lo permita), la preparación va enfocada en lo que yo pueda aportar.
En el terreno de juego, clase a raudales y, cuando la chavalada haga su papel de imponerse físicamente y vayamos ganando por más de cinco, salir y poner ese poso de tranquilidad y pausa en el juego, siempre intentando no sufrir una rotura importante o incluso un infarto.
Fuera de la cancha, celebrar la victoria, acabando con toda la cerveza que se interponga en mi camino y dándole banano a todas esas groupies y satélites que se acerquen a la fiesta posterior a la victoria, y quieran ser agraciadas con los cariños de sus héroes de negro. Siempre y cuando la juventud deje algo libre claro.
Resumiendo, que una vez tuve claro que entrenar a futbol no me hace falta, porque pueden pasar años y años, pero la calidad no se pierde y aprovechando que a principios de septiembre me hice unas analíticas, y el médico me dijo:
-porquiño- tienes más estrellas rojas que un desfile de la victoria de Corea del Norte, o haces algo de cardio y fuerza o el colesterol te va a salir por todos los poros de tu piel.
Así que, aprovechando la típica promoción de después del verano, me apunte en un gimnasio.
40 pavos por hacer lo mismo que si fuese a la vendimia o a cavar patacas, pero bueno, entre el acojone que me metió el médico y que quería pillar algo de fuerza para la XX, allá que me anoté.
Primer día. Menudo lío de lugar, máquinas rarísimas llenas de poleas, pantallas con luces, cosas que en mi vida había visto. Yo que lo último que recordaba era el banco de ejercicios y el potro del colegio.
Bueno y todo chavalada joven, ellos con más bíceps que ideas. Y ellas, que parecían todas sacadas de un catálogo de moda. Ni una sola faneca, todo peixe bueno.
Y camaradas, sobre todo una morenocha, vaya pieza, que bellezón, una diosa.
Estaba haciendo unos inventos raros con una polea que daba gusto verla, para arriba, para bajo, para un lado para otro….
Y claro, que me dije, esta hoy prueba salchichón gallego. Va saber lo que es un Porco y Bravo. Voy a romper el cabecero de la cama, pero todo sea por la Causa.
Y allí fui yo, que mi última actividad física consistía en levantar el mando a distancia de la tele para buscar el futbol, a ponerme a su lado en la máquina más grande que había.
Una que tenía un cable y unas pesas de hierro.
Y mirando a la beldad de reojo, pensando mira cómo te voy a levantar hoy nena, saqué el pasador de hierro que estaba en la primera pesa y lo puse al final de todo, no en el nivel máximo, si no en uno siguiente que ponía nivel “terminator”
Amigos, la máquina ni se movió, intenté un poco más. Cara más roja que un tomate en una licuadora, los ojos que me salían de la cara cómo cuando don cangrejo veía un billete de cien.
Dos segundos más y………….
La física es física, que le vamos a hacer. La presión por algún tenía que salir.
PUUUMMM!!!!
Un trueno, una explosión nuclear, una declaración de guerra. Posiblemente en un radio que alcanzaba hasta la frontera portuguesa, todos los vecinos levantaron la vista al cielo pensando que venía treboada.
La música cesó de golpe, el monitor mirando preocupado por si había reventado alguna tubería de gas.
Y lo peor no fue el ruido, no.
Aquello venía con regalo.
Dejó en la sala un cheiro tan bravo, que parecía que alguien había olvidado un caldero al sol lleno de sardinas, desde las fiestas de Santiaguiño do Burgo.
Un aroma de verdad…enxebre… de los que curan un catarro.
Me levanté con toda la dignidad que me quedaba, que lógicamente no era ninguna y abandoné el gimnasio para siempre.
Menos mal que no llevaba la camiseta negra.
Así que compañeros, os dejo el entrenamiento a vosotros.
Y una última cosa
¡ FELIZ CUMPLEAÑOS PORCOBRAVADA ¡
El cielo ha explotado y las estrellas llueven sobre mí. Sé que no es verdad, pero es la Verdad
El poeta nombra las estrellas; el filósofo, el cielo; el teólogo, a sus dioses; el científico, las galaxias. Todos miran hacia
arriba, pero ninguno de ellos hace otra cosa que señalarse a
sí mismo.
Es difícil saber por dónde empezar y terminar con eso. Hicieron trampa y han sido declarados culpables. Ahora tienen que asumir las consecuencias. Es un shock ser declarado culpable de 114 cargos.
El fútbol gaélico es un deporte de origen irlandés que se juega entre dos equipos y cuyo objetivo es introducir el balón en la portería rival.
Las porterías recuerdan a una mezcla entre fútbol y rugby: tienen una portería tradicional en la parte inferior y dos postes elevados en forma de “H”. Si el balón entra bajo el larguero se consiguen tres puntos y si pasa entre los postes superiores suma un punto.
Una de las principales particularidades del fútbol gaélico es que los jugadores pueden utilizar tanto las manos como los pies para avanzar por el campo.
Sin embargo, existen reglas específicas para evitar que un jugador recorra todo el terreno sin soltar el balón. Cada pocos pasos debe botarlo, golpearlo ligeramente con el pie o pasarlo a un compañero.
Fuerte esta noche sopla el viento en los montes y en la ciudad
Firme la voz por el juramento: ¡Valor, mañana se marchará!
Miles de hermanos responden a coro, en los ojos ninguna piedad.
Ante Main un solo grito esta noche: ¡Mañana se combatirá!
¡No parar hasta conquistar!
¡No parar hasta conquistar!
¡No parar hasta conquistar!
¡NO PARAR HASTA CONQUISTAR!
Arde el roble y el laurel, y el canto se hace más fuerte
En el pueblo, cegado por el oro, resuena, y despierta a la ciudad
Nuestro desafío llevado por el viento, rompe la tranquilidad
¡Hombrecillo, escucha la voz de quienes juran lealtad!
¡No parar hasta conquistar!
¡No parar hasta conquistar!
¡No parar hasta conquistar!
¡NO PARA HASTA CONQUISTAR!
I've heard everyone else go down every single rabbit hole, every single wormhole, every single discussion
La Realidad al oído del Bautista: no eres increíble – eres mentira. Como la plata de este plato. Como el pez dibujado en la arena con la punta de un cuchillo. Como todos y cada uno de los símiles por los que las razas de hombres intentan pronunciar a Elohim. Como las siete cabezas con sus cuernos que no conoces. Como las cinco de la tarde en la poesía española desde el siglo XX que no conoces. Como la enfermedad mental del uno ante muchos. Como la razón del número y la precisión del adjetivo. Como el cero ocho de pureza de esta línea. Como el 0 antes de los árabes que no conoces. Como el Comunismo. Como todas las faltas que te llevarán a la tumba. Como la muerte. Todo mentira. No hay polvo et nihil. No hay doblez de tiempo en la materia. Como la diferencia entre fantasma y vivo. Como el jilguero que abre el nuevo día. Como el placer de la disolución dentro de otro. Como tu Submarinismo de seis parpadeos para Elohim. Como el Hijo. Como la Pájara. Como el Padre. Los Tres Tristes Tigres. Como las hijas de Lear que no conoces. Como la montaña y el profeta de los dos libros. Como el cubo con el que se vacía el orinal de la noche. Como el perro que pintará Goya que no conoces. Como España que no conoces. La letanía no la oye nadie. Nadie es mentira. Como el río de Heráclito que no conoces. Como el olivo y el pájaro que vuelve con una rama en el pico. Como la deuda que crees que haces saldar. Como tu cuerpo. Como mi voz. Como la sangre que te llena la boca. Como la esperanza de que termine algo alguna vez. Como Daniel y Baltasar. Como Isaías. Como las visitas en la casa de Lot. Como la serpiente que escuchas envenenarte con símiles. Como los cientos de cuerdas vocales que a polea elevan la Gran Música. Como la Gran Música. Como decirte que la has escuchado y que no la vas a escuchar más. Como decirte que llegaremos al fin de alguna forma. Como el número de lanzadas que le dieron al hijo del cornudo del carpintero que odiaba a las palomas. Como el objetivo y el consuelo que te han traído hasta el plato. Como todo el amor que hay en el fondo del hondo corazón de los mansos. Como la diferencia entre un kilo de plumas y un kilo de almas en la boca. Como el tiempo antes del reloj del árbol del conocimiento. Como el pronombre que se multiplica cuando se conjuga en un verbo. Como el dolor de muelas que se duerme. Como el perdón de cien años por robar a un ladrón. Como la posesión conjugada cual eco de la presencia de Elohim. Como el Oído de Elohim. Como la Boca de Elohim. Padre, Hijo, Pájara: ¡oh la resolución a la conjetura de las tres monas calvas! Como decir no es negar. Como contar ovejas para encontrar el sueño. Porque el sueño es el lobo en el lobo de unos ojos que en todo habitan y que son los que ven a Elohim y por eso todo tiende a Él y por eso el hombre lo busca como el que tiene hambre de un alimento que no conoce pero que es el único que le puede saciar. Como todos los caminos que llevan a Roma – la Bestia de otro Juan, quien, desde una cueva (te lo he mencionado antes), pronunciaba el impronunciable nombre de Elohim –. Como el reino de los cielos ha estado aquí sin pagarte los derechos de autor. Como todos los profetas. Como todos los Mensajeros. Como todos los Despertadores. Como todos y cada uno de los Avisadores que dentro de cinco palabras se llamarán Warnings. Como el futuro.
Como algo antes o algo después. Como el gato vivo y muerto en la caja que no conoces. Como el mundo por el tamaño. Como la muerte del animal divino a manos de la microbiología que no conoces. Como el Deuteronomio y el recitado de los ríos de España – de la que ya te he hablado antes –. Como escribir que esto no es una pipa. Como el frío que has pasado esperando el tacto de la manta de Elohim. Así de mentira es todo. Como «todo son símbolos, ¡todo símbolos!», que escribirá un borrachín lisboeta que no conoces y en el que cabrán cientos en un baúl. Como la escritura que se va haciendo sin pensarse porque lo de pensarse pasa en otro lado todo el rato – pase lo que pase – por obra y gracia de gentuza como tú hablando en nombre de Elohim. Hablando a saber. Escrito estás por ciento y la madre y ellos son los que dicen que dices. Como Simone Weil – a quien no conoces – escribiendo que quien tú dices saber está en No Está. Como pedirte que entiendas eso. Como pedirle paso al cojo o follar un coño.
INTROITO BIOGRÁFICO
Antes de conocer el flamenco como tradición o como lenguaje artístico, me llego como canal primigenio de comunicación umbilical. Mi madre podría haber sido cantaora, su padre – una de las figuras paternas que formó mi crianza – la llamaba Gitana, Hilario, que así se llamaba, era amanter de Mairena, Farina y Antonio Molina. El cante – según me cuenta mi madre – fue lo que ella me daba cuando estaba gestándome – y el cante, ya nacido prematuramente – fue mi nana. Mi madre me acunaba Lole y Manuel, Camarón, Enrique Morente y La Niña de la Puebla. Ese es mi primer conocimiento y recuerdo, no ya del flamenco, sino de la música junto al latido umbilical que une el cuerpo dentro del cuerpo de madre e hijo.
Un cuento para mi niño, de Lole y Manuel, me devuelve con especial fuerza el hilo que me conecta a mi madre y a una tristeza pre nomen: ella debía salir de casa muy temprano para trabajar en la residencia de ancianos y yo quedaba al cuidado de mi abuela, que vivía a unos cincuenta metros de nuestra primera casa, allá a finales de los 70 españoles. Si he de fiarme de Nemo sin olvidar a Neme, el frío del trayecto entre las casas, las mantas con que mi abuela me envolvía y la agitación los llantos ahogados de madre e hija y los pasos por el suelo empedrado de la cuesta del castillo, son parte también de mi memoria sensorial, hecha principalmente de oído y piel. En esa memoria conviven el amor y la separación, incomprensible para el niño que yo era, entre el olor y las voces de mis dos primeras madres.
Nací prematuramente el 8 de febrero de 1978, pero debí haber nacido en abril, el mes del nacimiento de mi madre. Pesé – o eso cuenta mi cartilla de natalidad – alrededor de un kilo, aunque bajé a 790 gramos y pasé mis dos primeros meses de existencia en una incubadora. Según Nemo – por más que Neme lo niegue – poseo un recuerdo de su luz. Al imaginarlo, asocio el blanco de la incubadora con una sensación de frío y desamparo. Esa asociación personal participa en la imagen del corazón hueco: un corazón blanco, expuesto y abierto, en el que las cosas entran y permanecen. No ilustra un episodio clínico; da una forma visible a lo que el texto oye y siente.
LA RESPIRACIÓN DE GACELA DEL CORAZÓN HUECO
Llamo prosa fonética a una prosa continua cuya forma no está medida por la sílaba de la literatura, sino por la respiración fisiológica del cante iletrado. El signo ⊢ ∞ ⊣ que encabeza la pieza abre su espacio de emisión: sitúa lo que va a sonar entre dos umbrales y deja el infinito en medio. Las barras cumplen otra función: / marca una toma breve de aire y // una pausa larga desde la que la voz vuelve a empezar. No distribuyen versos ni fijan una métrica: la frase avanza según el latido mental del cante.
Esta SIMILA II GACELA DEL CORAZÓN HUECO nace como una toná: una voz sola, libre de compás fijo, que va abriendo huecos en la corriente de palabras. Cuando aparece por primera vez «Y quieres borrar», la corriente se rompe, con esa rotura entra la seguiriya junto al soporte del coro greco-flamenco de un mínimo de cuatro voces. La seguiriya no está sometida aquí a un compás cerrado, sino reconocible en el peso de cada regreso, en la insistencia del quejío y en las frases que se acortan al final de la pieza hasta acabar en el Y quieres. La respiración sostiene primero el texto y después muestra cómo se va quedando sin aire.
La referencial germinal y sin tapujos aquí es la Gacela de la muerte oscura de Federico García Lorca, tal como la cantó Carlos Cano en su Diván del Tamarit. De allí procede el nombre de la pieza y el impulso del final: el deseo lorquiano de dormir durante un instante o un siglo se transforma en el deseo de borrar un año – un decenio – un siglo. Esa voz que insiste mientras pierde palabras es la primera semilla de la obra de prosa fonética y liturgia negativa que luego creé, LA MISA MENTAL FLAMENCA.
Porque un corazón hueco es / como un río: / toda cosa le entra / todo el tiempo. / Toda cosa se arrastra y / no hay olvido: / los verbos se conjugan / en las casas / cuando el objeto dice / por lo vivo. / El milímetro en lucha / de las plantas. / Lo que siente y empuja / sin sentido. / El no sueño y no ojo / de una ansia / que no tiene negocio / ni camino. / El secreto del gato / que no existe. / El gorrión que tiembla / y cae del pino. / El geco en la fachada / de ladrillos / que miras mientras fumas / y se tensa / dentro de ti la cuerda / del berrido / sin código ni especie / que lo entienda / porque en un hueco cabe / lo que un río. // Y en el flujo el cansancio / no halla sueño. / No halla reloj ni regla / ni motivo. // Y quieres borrar un año / un decenio / un siglo. // Que saquen ya la flecha / de tu pecho. // Y quieres borrar un año / un decenio / un siglo. // Que saquen ya la flecha. // Y quieres borrar un año / un decenio / un siglo. // Y quieres borrar un año // Y quieres borrar. // Y quieres.
Las heridas de Despierta y de Sueña no valen nada ante el mirlo posado en la repisa del borde de la terraza frente a ti. Te mira – escribes que te mira – con el gesto rápido de las aves que tiene más que ver con los dinosaurios que contigo; luego vuela. Eso es todo lo que tiene que pasar para seguir; desollado, pero seguir. Medir el tiempo en mirlos que escribes que te miran. Hay peores cosas por las que seguir. Todos los que sabemos que seguimos – lo sabemos. ¡Y qué cosa ésta de saberlo! Como una superioridad ante un maniquí o ante una camarera en patines. El trabajo os hará libres. El conocimiento os hará saber de la vida y la muerte y conjugaréis y enjugaréis lágrimas que contengan medicina y veneno. Y al final de todo llanto sólo habrá veneno: el sabor puede ser amargo, dulce u óxido, pero en el primer llanto ya vienen las heces de todos los que vendrán después – o que no vendrán y se quedarán en los quicios haciendo de todo lo que sostengas una plateadora –. El tiempo en mirlos no es más que hacer un chiste sobre la aceptación de la trampa: acepta todo y todo dentro suyo cabe, pues dentro todo suyo es. Por eso es que no hay que ir. Para eso hay que dejar de amar al mirlo, ser la hache en un texto escuchado, el puñal debajo del agua, el silencio de las piedras limpias de runa; el no a este texto. Y no puedes. El mirlo se ha posado, te ha mirado y se ha ido porque lo escribes. Yo quería ser Lucifer o Cristo, pero sólo puedo ser Dios, pues muerto sueña. Y realmente es eso: morí en febrero de mil novecientos setenta y ocho en una incubadora, pero nadie se atreve a decírmelo porque yo soy el amor a este mundo y a todos les da cosa apagarme: quiero dormir un rato / un minuto / un siglo / pero que todos sepan / que no he muerto. Abuela decía muchas veces: que a mi entierro vaya el pueblo entero. Yo he sido hijo único del mundo pero no sé cuánto llevo en este espejo que sé que lo es aunque no puedo probarlo, ya que, digáis lo que digáis, no existís porque no sobreviví tras mi parto en febrero de mil novecientos setenta y ocho pero nadie lo ha dicho. Eso es el amor: quiero dormir un rato, un minuto, un siglo; pero que el mirlo sepa que ya he muerto
EN EL FRÍO de arder
Ininteligibles,
Vamos
De habitación en habitación
Bobinando silencios,
Correspondiendo máscaras,
Rictus que observan
Cada movimiento del otro
Esperando la injuria,
La falta,
Cebadores
Del sacrilegio de nada,
Tensando el arco de palabra
En la boca murmuradora vamos
Como ciegos de ver.
El rechinar, el
Crujir, Imprecan;
Nos preceden
Las alargadas sombras del
Matiz, de la inquina.
OVILLADA en un silencio de entrecejo,
Mecida,
Apretando quijadas,
Sé que rezas por los daguerrotipos,
Ésos de mi fábula,
De mi nombre al contraluz
De mis actos.
Cae
Cenicienta
La extenuada cabeza de cigarrillo,
Mientras endurece
La repetición de hoces interrogativas
Datando el dolor, leyendo
Lo imperecedero de hiel,
Mientras hablas
Como si masticases,
Sin dejar escapar una palabra, cubriendo
Con un velo, tornando
Con la declamatoria escueta de lo nimio
Lo que sé que veo,
Haciéndome leer
En el trazo de tu palma,
Solamente “mentira”.
PERO LLEGO A SABER tu milimetría
De dolor, lo que escarbas en mi nombre. Esa forma
De dolerte de los años.
Sin imagen
Contemplo los pecios de biografía,
El humedal que exudan los enseres,
La involución
De la calma a la angustia,
La brea
De lo inexistente
Como una enfermedad,
Una pira en silencio, de fiebre
Que tú sabes
Y yo sé
Y nadie dice.
EMPECINADO en duelo,
escribo alimañas
Alimañas:
A –
– li
– ma
– ñas,
Venteo con garfios de falanges
Sombras, aire filamentado
Por el restallar de imprecaciones,
Dúctil a la torsión de la rabia
Hiero
Tajo
Hundo,
Hasta lo inescrutable del berrido.
Tú estás allí descreyéndome.
Tú sabes lo que yo no puedo,
Sabes lo que yo no quiero,
Nombre del lugar
En que seguiré existiendo.
VAS
Y VIENES, sangre,
Alucinándonos,
Azorando flujos, revertiendo
Mugidos En protestas.
Asiendo el silencio en umbrías
Coagulándolas, hasta que el verbo,
De tal hambre, mastica tiempo, anegándonos.
Pero es más largo el cansancio,
Más dura la piedra que nos urde; finalmente
Entramos en la deriva de silencio,
Frente a frente,
En el frío y solitario
Aleluya.
SACRO
SANTO
Despeta-
Lear: tres
Veces
Cambias
De
Sentido
El sí.
EN EL FILO de mística silábica,
Pendido, balbucir un corazón
Que se atenúa, se inverna,
Deja el tenue rastro hilado,
Desaparece en el lejos, al nunca.
Tú has ido madejando,
Sin que ninguno te haya visto.
Has ido recorriendo, recogiéndome.
Entonces en el siempre,
En el siemPre, Repites
Yo repito.
(De un blanco sedal de miedo,
Cuelga uno solo).
ENCINTADA LA SANGRE
Por la sílaba,
En mi corazón,
Duele mi voz
La lluvia, de
Clavos hasta ti
Y el corazón
Boqueando
Que por qué,
Contemplando
Hoza
Su autoría;
Degradado
En lenta
Extenuación azul.
LA PUERTA,
Monosílaba.
El tacón,
Bisílabo.
Rueda
Conciso, el qué:
Un cilindro
De metal, una terquedad
Oscura.
SITUACIÓN CAMBIANTE, retrocede.
Inmóviles
Nosotros,
En la coordenada
Del estupor
Miramos
Lo que hace
De ese nosotros
Sucesos, tomando
Nuestros nombres,
Quebradero de sonido
En el antes.
Apresados en el devenir,
Inermes,
Masticamos
Con duelo
La palabra
Nunca, candorosa.
Sentimos
El crujir del
Tallo en la oquedad
Del silencio.
Aprehendemos vida,
Para siempre.
ASISTE
Contra la maravilla,
La risa.
La descarnada.
Reducidos a simios,
Rezamos
A la inversa
Con la sierpe.
(¡La fealdad
Entonces,
El menosprecio!)
ESTA COMBA,
Jugada
Con cuchillos:
Repetir
Mi nombre
Con tu boca
Mientras grito
Que en las escupideras hay luz,
Gargajitos de luz,
Las sílabas lanzadas
De tú contra
Mi nombre; y que
A la vez yo en tu boca
Yo en mi boca; y que
Tú en la boca de la boca
En esta velocidad
Festiva
Contra todo
Que hoza
Indecorosa
Nuestras runas.
EVISCERADO,
Este silencio de ser
Afinaciones, donde
No las palabras,
En el vaciado de la flor
Sin conjetura.
Nada, acaso
La corriente, arpegiando
La diagonal de vello
Hacia la sombra.
Un pequeño hender, nada.
HAY
UN REZAR
Sin dios,
Involución de
Cuerpos
Abrazados,
Cayendo
El uno
En otro
Como semilla
En cristal,
Tan ciegamente.
Hay un flotar
En légamo
De unos,
Un hundirse
Hacia el fondo
De ese cero.
En la oquedad
Que deja
El corazón vaciado.
En silencio
Nosotros,
Comprendidos.
Una de las características del territorio anónimo del horror -tanto del interno como del externo que vivo de manera habitual- es que no cuenta con una escenografía adecuada para que, al menos, se tenga la mínima sospecha de que de manera intempestiva se estará inmerso en una situación que va más allá de lo imaginable. Los engranajes sociales están construidos de manera tan sutil, tal delicada, que los quiebres insignificantes, sobre todo para quien los desconoce, desatan de un momento a otro, una realidad contenida y llevada delante de esa manera durante siglos.
Sin zapatos, con garras de pájaro, con el cuerpo cubierto de plumas, con los testículos colgándole como si de un camello viejo se tratara, con una erección presente como cuando introducía las uñas destruidas en el cuerpo de sus amantes, con los pies embalsamados como les corresponde a todos los padres del planeta e incluso con un pájaro mudo acurrucado junto a su cabeza.
Muchas veces cuando uno dice que tal o cual persona es inteligente se refiere más a que es ocurrente, que tiene algo que decir de un tema inmediatamente. Esa persona puede no ser inteligente. La inteligencia puede ser lenta.
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