É unha vella cabeza ó servizo do réxime que naceu da violencia.
Programa Oficial de la XX Edición.
9 de Outubro.
No luscofusco encontramos al heraldo saddler por los bares de Pontevedra.
10 de Outubro. ¡Que vienen los ingleses!
12.12. Desembarco en el Hotel Dabarca. Campamento base clásico de los Stags.
14.31. Xuntanza enxebre pangalaica na Paloma (The Dove). Comer, beber, reír.
16.53. Run amok por los garitos tradicionales de la Anglogalician. Abierto hasta el amanecer.
11 de Outubro. Hoy es el Día que alimentamos a la Bestia.
10.21. The Anglogalician acampa en Agüeiros (Campañó). Ambos equipos han hecho los deberes y presentan las caras nuevas necesarias para que el show pueda continuar. Los casacas rojas buscan joder todas las quinielas, ganando a domicilio de una puta vez. Pero es muy difícil moverle el marco aos galegos.
13.31. Tercer Tiempo no Milano. Todo muy bueno y muy abundante.
16.30. Una de romanos en Pasarón. Pontevedra-Asociación Deportiva Mérida. Partido de la Primera Federación, que viene siendo la tercera categoría del fútbol estatal. El equipo local nunca pierde con nosotros en el campo. Que siga la racha.
19.42. Concierto "Anglogalician Cup Rules" na cervexería Rula. Acústico de Arthur Thin, mito musical de la competición. Menos decibelios que otros años pero mismo espíritu combativo.
12 Outubro. Habrá resaca en el Bank Holiday.
La jornada del quizás.
Igual visitamos Cambados y sus varias hipótesis y viñedos, quizá encontremos una batería en algún pazo por Sisán. Tambores de guerra en los maizales de Gog. Lo único seguro es que cervezas no van a faltar.
13 Outubro.
10.32. Martes y trece. Desayuno del hasta luego no Hotel Dabarca. Los Stags bajan a Porto para pasear sus memorias a orillas del Duero. ¿Habrá álamos?
Empezamos a preparar la XXI.
E coma sempre o de sempre, Galiza Über Alles.



40 comentarios:
Tous les matins du monde.
¿Si supo lo que se cocía en los despachos? Por supuesto. Por grande que sea un club en las grandes decisiones es el Corral de la Pacheca. Sería la primera vez en la historia, una primera vez que ríanse de las de Pedro Sánchez.
¿Lo supieron Buffon y Del Piero? También. Quizá no al principio, los tres, pero en cuanto saltó la liebre -y la del City hace años que enseñó la patita- lo tuvieron clarísimo. Sí, claro, de lo de Negreira está Guardiola al cabo de la calle, cuando lo supo tenía pelo presuntamente.
Fíjense: no tendría problema en admitir que a los tres, Pep, Buffon y Del Piero les repateaban las trampas de sus clubes, de gente que en su vida metió un gol y que ha jugado con su buen nombre.
Pero su reacción ante tales tropelías llegó con los escándalos en la calle, tarde. Siempre me extrañó pues golfadas de esta categoría se destapan tarde o temprano. Resulta que el hombre de vestuario normalmente calla porque maneja lo fundamental: a él ninguno de estos episodios le va a salpicar.
El problema de Guardiola como el de Buffon, Del Piero y tantos otros tiene mucho que ver con las manos en las que se ponen. Estos días, el magnífico firmante J. Bruch escribía en El Triangle un artículo titulado Lo que pase en el Manchester City será exclusiva culpa de Ferran Soriano.
En un párrafo muy interesante escribía: «De Joan Laporta, con quien compartió junta directiva del 2003 al 2009, aprendió (Soriano) los principios básicos de la piratería en el fútbol: que todo vale con el dinero de los demás, que las trampas son el camino más rápido y seguro como ideario de gestión, que la justicia actúa con lentitud y es manejable hasta un cierto punto y, sobre todo, que lo más fácil de modelar y dirigir, con un coste mínimo, es la prensa, habitualmente ignorante a efectos redaccionales y extremadamente pactista a efectos de la propiedad».
Fútbol, dinero, tipos con pocos escrúpulos y un entorno tragador. Menudo cóctel. Invencible.
Traballades menos que Fachascal
Apenas tres días pra que cheguen os fillos da Gran Bretaña e ainda non hai programa oficial.
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The songs
Alza El Rabu, Anglogalician. El Choco Industrial Canta Las 20 Y A Todas Las Mañanas Del Mundo.
É unha vella cabeza ó servizo do réxime que naceu da violencia.
Programa Oficial de la XX Edición. 9 de Outubro. No luscofusco encontramos a la avanzadilla inglesa por los bares de Pontevedra. 10 de Outubro. ¡ Que vienen los ingleses ! 12.12. Llegada al Hotel Dabarca. Campamento base clásico de los Stags. 14.31. Xuntanza enxebre pangalaica na Paloma (The Dove). Comer, beber, reír. 16.53. Run amok por los garitos tradicionales de la Anglogalician sin hora de llegada. 11 de Outubro. Hoy es el Día que alimentamos a la Bestia. 10.21. The Anglogalician acampa en Agüeiros (Campañó). Ambos equipos han hecho los deberes y presentan las caras nuevas necesarias para que el show pueda continuar. Los casacas rojas buscan joder todas las quinielas, ganando a domicilio de una puta vez. Pero es muy difícil moverle el marco aos galegos. 12.00. Pontevedra-Talavera de la Reina. Partido de Primera Federación, que viene a ser la tercera categoría del fútbol estatal. Los locales, si quieren ganar, tendrán que ponerse al Tajo. 15.15. Tercer Tiempo en Nasantiña. Cuanta más Nasa mejor se pasa. 18.32. Para Vigo, para Vigo me voy. Partidazo Celta-Atlético de Madrid a las nueve. Está siendo un día de pelotas. Y volvemos a Pontevedra, muy agradecidos a la Peña Carcamäns por el indispensable apoyo logístico, para romper el colchón. 6 Outubro. Mañana de resaca. 18.07. Visita guiada por las raíces mitológicas de Pontevedra. A Teucro le gustaba la cola de Leucoiña. Lecciones de griego y toda la pesca. 19.21. Milano. Merienda y al azar. 7 Outubro. 12.09. Desayuno cervecero en el Hotel Comercio, ahora llamado Alda Centro, y que es el campamento base de los Stags de Sheffield en esta ocasión. Después, octopus party en un Pulpeiro convertido en Shefidel. Se exagerarán anécdotas, habrá promesas y buenos deseos, se empezará a preparar la XX.
PD Los becarios se atrincheraron y no devuelven las llaves
PD2 Yo si no presento un programa oficial verificado por el Main, la parienta no me da los permisos para acudir a ningún evento
PD3 Para los apostadores, el Pontevedra va a ganar 2-1 al Talavera y el Celta Atlético terminara 1-1
Esas criaturas. Patéticas, parasitarias, inútiles. Esos falsos Sans–Culottes que, disfrazados de ideólogos, teólogos, periodistas, cronistas, escritores, actores, grillos cantores y vendidos a una izquierda sin dignidad, putas à la page, dicen solo lo que está de moda. Lo que les dicen que digan. O bien lo que les sirve para colarse en la jet-set pseudo intelectual, aprovecharse de los privilegios que eso conlleva, ganar dinero. (Mucho dinero). Esos insectos que han sustituido la ideología marxista por la moda de lo politically correct. La moda o bien la asquerosa hipocresía que en nombre de la Fraternidad (sic) predica el pacifismo a ultranza, repudia también las guerras que hemos librado contra los nazi-fascistas de ayer, besa los pies de los invasores y crucifica a los defensores. La moda o bien la engañifa que en nombre del Humanitarismo (sic) absuelve a los delincuentes y condena a las víctimas, llora por los Talibanes y escupe contra los norteamericanos, les perdona todo a los palestinos y nada a los israelíes. (Y que en el fondo querrían volver a ver a los judíos exterminados en los campos de Dachau y Mauthausen). La moda o bien la demagogia que en nombre de la Igualdad (sic) niega la calidad y el mérito, la competición y el éxito. Pone en un mismo plano a una persona culta y una analfabeta, un ciudadano respetable y un payaso girouette que exaltaba a Pol Pot. La moda o el cretinismo que, en nombre de la Justicia (sic), abole las palabras del diccionario y llama “obreros ecológicos” a los barrenderos. Llama “colaboradoras familiares” a las criadas. Llama “personal no enseñante” a los conserjes de los colegios, “invidentes” a los ciegos, “no oyentes” a los sordos, “no caminantes” (supongo) a los cojos. Y “función política del hecho social”, al asesinato político. La moda o bien la inmoralidad que llama “tradición local” o “cultura diferente” a la ablación. Es decir, la costumbre feroz con la cual para impedir el placer sexual, numerosos musulmanes cortan el clítoris a las muchachas y les cosen los labios mayores de la vulva. (Dejan solamente una pequeña grieta que permite orinar. Imagínate pues el sufrimiento de una desfloración y luego de un parto.) La moda o bien la farsa según la cual los occidentales descubrieron la filosofía griega a través de los árabes. Según la cual el árabe es la lengua de la Ciencia y desde el siglo IX la más importante del mundo. Según la cual cuando escribió sus fábulas Jean de la Fontaine no se inspiró en Esopo: plagió unos cuentos indios traducidos por un árabe llamado Ibn-al-Muqaffa.
Resulta llamativo que las voces más partidarias de la censura correspondan a gente con formación en humanidades. Hay un sesgo: son los interesados en estos temas. Pero, ya que son personas que han estudiado la historia de la cultura y de la intolerancia, ¿cómo no piensan que otros pueden aplicarles a ellos las mismas reglas, por las mismas razones? ¿Cómo no imaginan una situación en la que su posición sea minoritaria y alguien quiera excluirlas o silenciarlas? ¿Cómo han olvidado los peligros a los que, tantas veces, nos ha conducido el dogmatismo? Solo tenían una cosa que aprender y no lo hicieron.
Casi de inmediato comenzó a disparar ruidosamente un chorro de deposición que bañó la cabeza puntiaguda y lampiña del doctor Ciervo, quien dejó escapar un prolongado y ronco gemido de placer.
Magnífico día para celebrar a XX!
nada paga el llanto de ese niño cuyo globo se escapa entre las casas
La racha se fue a tomar por culo.
0 a 3.
La búsqueda de la famosa verdad no tiene sentido; para que lo tuviera, las cosas tendrían que ser algo concreto, pero siempre son ese algo y simultáneamente otra cosa.
La Anglogalician Cup es un singular e histórico torneo de fútbol de confraternización que enfrenta anualmente al equipo pontevedrés Porcos Bravos contra los británicos Sheffield Stags.
El evento, nacido de forma espontánea en 2007 a raíz de unas despedidas de soltero, acaba de celebrar su 20ª edición este pasado fin de semana en Campañó (Pontevedra).
El Diario de Pontevedra realiza un seguimiento habitual de este fenómeno local. Los puntos clave de esta competición y su última edición incluyen:
• El torneo: A pesar de la creencia popular de que juegan al rugby debido al nombre de los Porcos Bravos, se trata estrictamente de un torneo de fútbol.
• Balance histórico: El equipo gallego domina el palmarés con 12 victorias frente a 7 de los ingleses. El trofeo físico original se exhibe de manera permanente en el pub O Grifón, en Pontevedra.
• La tradición del "hechizo": Cada año que el torneo se disputa en tierras gallegas, los participantes acuden juntos al Estadio Municipal de Pasarón para ver jugar al Pontevedra CF. Existe la tradición mística de que el conjunto granate nunca pierde cuando la expedición de la Anglogalician Cup acude al estadio.
• Tercer tiempo: El evento destaca más por su ambiente festivo que por lo competitivo, incluyendo comidas populares en locales como el Milano y conciertos acústicos del músico oficial del torneo, Arthur Thin
Sports news . . . This morning, I watched the 25th annual 7-a-side match between my friends Os Porcos Bravos and the visiting Sheffield Stags. As ever, the locals won, if only because they’d again taken advantage of British drinking habits to ensure their opponents were all hungover – or still asleep – when the match was due to start. The Stags had somehow arranged for a very light drizzle to fall – after suffering in 30 degrees last year – but were nonetheless 6-0 down by half-time and, despite scoring early in the 2nd half, ran out 2-10 losers. But at least this wasn’t quite as bad as last year’s 1-11. Actually, given the shots ratio, the Porcos should have done better. A post-match lunch for 38 had been set up outside a restaurant in Pv city but a light drizzle forced everyone inside. Whereupon – this being Galicia – the sun came out.
Octubre es el mes revolucionario por excelencia, desde aquellos míticos tiempos en que los bolcheviques se apoderaron del Palacio de Invierno, organizando una orgía de campeonato con lo que pillaron en las nutridas bodegas del Buen Zar Nicolás y abusando colectivistamente de las defensoras del Primer Batallón de Mujeres de Petrogrado, que había dejado allí Kerénski a guardar el fuerte, mientras él se daba el piro.
Ahora mismo en Expaña tenemos las calles al rojo vivo, con gente a la que se ha convencido de acampar por doquier para protestar por la paupérrima situación de la vivienda, y con la convocatoria a la vista de unas improvisadas elecciones generales (la tan cacareada "fiesta de la democracia") y de una muy oportuna huelga general. Menudo panorama nos espera.
En Francia estamos viendo las barbas del vecino pelar, así que nos toca poner las nuestras a remojar. Sobre todo a la vista de que aquí a la masa pastueña de los votantes sus políticos la pastorean y la fanatizan que da un gusto, como lo estamos viendo en estos días, con procedimientos cada vez menos sutiles o elaborados. Apenas se curran ya los argumentos que sueltan a su clientela de retrasados mentales, a golpe de twitter y de tiktok; la coherencia entre lo que se dice/promete y lo que luego se hace brilla por su ausencia, "cabalgando entre contradicciones" como diría en una de sus frases más célebres el Chepudo de Galapagar; se ríen y hasta se orinan y defecan encima de las masas zombificadas, porque piensan que ya todo da lo mismo.
Nos han perdido el respeto, nos lo llevan perdiendo desde los tiempos de la Plandemia, sino desde antes; y además esperan que nos peleemos entre nosotros por defenderles a ellos, sus poltronas y sus nauseabundos intereses, egolátricos y crematísticos. ¿Seguirá el pueblo expañol ofreciendo ese triste espectáculo del duelo a garrotazos que pintara en su día el Genio de Fuendetodos, cual gresca gitana, "qué pena tan grande, madre, qué pena tan grande..."? ¿O habremos aprendido al fin la lección, y a fuerza de recibir ostiones como panes (como también se expresa el Chepudo con su verbosidad tan proverbial) nos habremos caído del guindo para constatar al fin que todo esto de la soberanía popular es una descomunal tomadura de pelo, una burda y grotesca manipulación, un espectáculo de marionetas manejado por los oligarcas habituales. Porque, al fin y al cabo ¿quién está detrás del PSOE, Sumar, Podemos y los grupillos llamados de izquierdas que han ido surgiendo? El jota, perdón, el geta de George Soros. ¿Y detrás del PP, Vox y sus adláteres? El otro jota, perdón geta, de David Hatchwell.
La tradición no exige obediencia, sino interlocución. Los muertos no tienen por qué tener razón para merecer que los escuchemos.
El Igual y el quizá del día 12 se cumplkieron.
Cambados y Sisán.
Un éxito.
EL PSICOTERAPEUTA COMO CALZADOR (la calza de brujas)
Adaptarse al Reality Establecido: la única prioridad.
Si prefieres la REALIDAD al Reality se te va la olla, eres clínica (¡y cívicamente!) sospechoso y, por tanto, cancelable.
Pero cuando, como hoy, el Reality Establecido se va convirtiendo en búnker a la merma, ¿habrá suficientes psicoterapeutas para encajar a todo un planeta en el diván?
After 26 years, I finally got my foto on the local press, when attending lunch with the Porcos Bravos and the Sheffield Stags. The latter are, of course, known here as Los Esheffield Estags. I actually tried to avoid it but the photographer’s lens was wider than I thought and caught me at the edge.
We passed the infantry about five miles out. Wasn’t I glad I was not a doughboy, as I saw the poor fellows trudging along under their heavy burdens.
Os creéis que esto es una historia de venganza. Pero esta historia trata del orden divino de la bondad y la abundancia, y de cómo nos perdemos por culpa de ese diablo malvado que piensa que no deberían existir esas cosas en el mundo, sino solo en él. Trata del descontento que crece en tierra y mar, como un bulto que se convierte en coral y le revienta desde dentro el pecho a una mujer. Trata de tierras bañadas en sangre de guerras donde muchos más van a sufrir.
Ni tan mal
En el mundo hay un señor que es Dios sin saberlo. Su poder, sin embargo, no es absoluto. Sus deseos, sus fantasías, sus más vagas intenciones se realizan de un modo que parece arbitrario por estar sujeto a leyes desconocidas, aunque naturales. Sus secreciones estomacales provocan, por ejemplo, ríos de lava en algún lugar de la Tierra. Su mal humor desencadena guerras. Procesos más sutiles que tienen lugar en cada una de sus células o sus cabellos rigen la vida privada de los hombres. Ese señor no es inmortal. Cuando muera es posible que sus poderes sean transferidos a otros por nacer. También es posible que el mundo desaparezca por completo, pero eso no lo sabremos nunca.
Dos reyes enemigos juegan al ajedrez, mientras en un valle cercano sus ejércitos luchan y se destrozan. Llegan mensajeros con noticias de la batalla; los reyes no parecen oírlos e inclinados sobre el tablero de plata, mueven las piezas de oro.
Gradualmente se aclara que las vicisitudes del combate siguen las vicisitudes del juego. Hacia el atardecer, uno de los reyes derriba el tablero, porque le han dado jaque mate y poco después un jinete ensangrentado le anuncia:
- Tu ejército huye, has perdido el reino.
Chance led me once, when idling through the street,
Beneath a porch my listless limbs to seat,
Where rudely heaped, some sculptured marbles lay,
Of pediments now crumbled to decay.
There the fallen building as I musing eyed,
Which meditation to the mind supplied,
And called me back to epochs now remote,
When Zeuzis painted and when Plato wrote,
Aloof my faithful Tartar waiting stood,
(Derwish Tahiri); for he understood
His master's fancies, and with naked blade,
The near approach of boorish men had staid.
Close to the spot a Grecian dwelling reared
Its modest roof. A courteous man appeared;
And, bowing low, with invitation pressed
To enter in, and on his sofa rest.
I crossed the threshold of the courteous man,
And smoked and chatted. Close by the divan
His son, as Eastern usages demand,
In modest attitude was seen to stand.
And smiling watched the signals of my will,
To pour sherbet, or the long chibook fill.
Grace marked his actions, symmetry his form;
His eyes had made an anchorite grow warm,
His long attire, his silkin anteri,
Gave pleasing doubts of what his sex might be;
And who that saw him would perplexed have been,
For beauty marked his gender epicoene.
Day after day my visits I renewed,
His love with presents like a mistress wooed;
Until his sire with dreams of greatness won,
To be my page made offer of his son.
I took him in my train, with culture stored
His mind, and in it choice instruction poured;
Till like the maiden, who some budding rose
Waters with care and watches till it blows,
Then plucks and places it upon her breast,
I too this blossom to my bosom pressed.
All ye who know what pleasure 'tis to heave
A lover's sigh, the warm caress receive
Of some fond mistress, and with anxious care
Watch each caprice, and every ailment share.
Ye only know how hard it is to cure
The burning fever of love's calenture.
Come, crabbed philosophers, and tell us why
Should men to harsh ungrateful studies fly
In search of bliss, when e'en a single day
Of dalliance can an age of love outweighl
How many hours I've sat in pensive guise,
To watch the mild expression of his eyes!
Or when asleep at noon, and from his mouth
His breath came sweet like odours from the south,
How long I've hung in rapture as he lay,
And silent chased the insect tribe away.
How oft at morn, when troubled by the heat,
The covering fell disordered at his feet,
I've gazed unsated at his naked charms,
And clasped him waking to my longing arms.
How oft in winter, when the sky otercast
Capped the bleak mountains, and the ruthless blast
Moaned through the trees, or lashed the surfy strand,
I've drawn myself the glove upon his hand,
Thrown o'er his tender limbs the rough capote, 'Or tied the kerchief round his snowy throat.
How oft, when summer saw me fearless brave
With manly breast the blue transparent wave,
Another Doedalus I taught him how
With spreading arms the liquid waste to plough.
Then brought him gently to the sunny beach,
And wiped the briny moisture from his breech.
Oh! how the happy moments seemed to fly,
Spent half in love and half in poetry!
The muse each morn I wooed, each eve the boy,
And tasted sweets that never seemed to cloy.
Women as women, me had never charmed,
And shafts that others felt left me unharmed.
But thou, Giraud, whose beauty would unlock
The gates of prejudice, and bid me mock
The sober fears that timid minds endure,
Whose ardent passions women only cure,
Receive this faithful tribute to thy charms,
Not vowed alone, but paid too in thy arms.
For here the wish, long cherished, long denied,
Within that monkish cell was gratified.
And as the sage, who dwelt on Leman's lake,
Nobly his inmost meditations spake,
Then dared the man. who would like him confess
His secret thoughts, to say his own were less;
So boldly I set calumny at naught,
And fearless utter what I fearless wrought.
For who that's shrived can say he never slipped?
Had conscience tongues what back would go unwhipt?
Is there an idiosyncracy prevails
In those whose predilection is for males?
And like the satirist, who gravely said,
'When wives are tiresome take a boy to bed."
Abramos juntos el último orgullo del futuro.
El albariño de Cambados tiene el perfume lento, como el de los últimos jazmines del otoño colocados en un búcaro en la repisa de la chimenea donde arde el primer fuego novembrino
Yo no sé beber solo; tengo que amistar con alguien para poder darle luego a una jarra lo suyo, mano a mano, con las parrafadas y pausas que conviene. Por esto he hecho muchos amigos por esas tabernas de Dios, amistades de las horas canónicas de las tabernas que tienen siempre algo de la sorpresa de las amistades infantiles.
Junto a la cancha de fútbol,
si no dices paso del tiempo, dices:
he vuelto a ver la mañana sobre el corazón de los niños perdidos.
Junto a la cancha de fútbol,
si tú dices “frontera amanece”, una pelota gira
bajo la mesa blanca del vecino. Aunque
no he sabido de mí hace años, cuando era pequeño
y múltiple,
y múltiple rasgaba el vientre de una hormiga
con una piedra finísima. Desde el dibujo
donde transcribo al niño paisaje invalidez,
él esconde un robot de cartulina
y lee mi rostro de polvo contra su propia habla
perdida.
En la historia, siempre que la civilización se ha despeñado por el precipicio —y se ha caído a veces por precipicios atroces—, ha encontrado una rama de la que agarrarse y desde la cual recomponerse. Sigue habiéndolas, y todavía son muchas, creciendo inverosímilmente en las grietas del abismo que ahora encaramos. Seamos optimistas mientras no las calcine el fuego.
El partisano desarrolla su actividad en la tierra y el pirata la desarrolla en el mar, pero el nuevo partisano, al que habría que empezar a dar un nombre propio, desarrolla su actividad sobre un flujo virtual hasta ahora desconocido y que solo se materializa sobre grandes paneles o pantallas de ordenadores, tabletas o teléfonos inteligentes.
Orden, Higiene y Limpieza.
Long live the Anglogalician Cup
Al Mérida NO.
Al Cacereño SÍ.
Se equivocaron de equipo extremeño.
Fue una persona de buena estatura y talle, bien proporcionado y fornido. El color de su cara tiraba un poco a ceniciento, y no era muy alegre; y, si tuviera el rostro un poco más alargado, tendría mejor apariencia, y sus ojos al mirar parecían afectuosos y por otra parte severos. Tenía las barbas un poco oscuras, pocas y ralas; y el cabello, según lo tenía en aquel tiempo, era de la misma manera que las barbas. Tenía el pecho alto y la espalda de buena manera, y era delgado, de poca barriga y tenía las piernas un poco arqueadas, y los muslos y las manos bien estirados. Era buen jinete y hábil con todo tipo de armas, tanto a pie como a caballo, y sabía manejarlas muy bien y, sobre todo, con corazón y coraje, que es lo que hace al caso.
Le acechan mil peligros, entre ellos, el de caer en una organización de carácter sectarismo, en una capilla político-literaria, a base de escritores epicénicos y pedantesco protocolo. Le acecha también el peligro de no resistir suficientemente la presión de los reaccionarios y de ser satélite de esas fuerzas. Primo no debe olvidar que su victoria será tanto más propia en tanto menos apoye en las concepciones de los reaccionarios la idea nacional y social de su bandera, en tanto consiga mantener el contacto con las grandes zonas de Porcos Bravos a la intemperie.
Que las drogas estimulan la telepatía, es sabido. Y el alcohol, también. Es así que por lo que «pegan a un borracho» es por la telepatía, aunque la suya sea la telepatía más asquerosa del mundo. Es así que pasamos del phantasma psicoanalítico «pegan a un niño» al phantasma metapsicoanalítico «pegan a un borracho», siendo el borracho y el niño dos de las víctimas, así como la mujer, de esta sociedad occidental patriarcal o capitalista. De esta forma abogamos por una nueva definición del proletariado como el excluido de la sociedad, y en esa definición cabe también el loco.
Ahora bien, excluido de la sociedad quiere decir también excluido de la vida, por cuanto como es sabido el hombre es un ser social y no hay vida sin sociedad: es por ello que cambiar la sociedad es cambiar la vida, como pedía Rimbaud: Il faut changer la vie. Y es que hace falta cambiar un mundo sin alma, hacer real la religión, y no situarla Más Allá, sino aquí, como pedían las herejías medievales: aquellas eran sólo peligrosas, como mi locura, por cuanto las dos situaban a Dios del lado de acá –This Side of Paradise– de este mundo.
Es de esta manera que lo que se castiga es una pérdida del sentido, que es en verdad su hallazgo, siendo el otro sentido -la razón capitalista o la Razón- el más asqueroso de los sentidos.
La locura así no es descartar la Razón, sino ofrecerle una alternativa, como el Psicoanálisis tiene que ser el doble de la locura, su espectro o fantasma. Su redención verdadera.
In vino veritas; lo que hace de nosotros una caricatura, en el alcohol, es el desbordamiento de la máscara, de la persona, esto es, la aparición de la verdad. Es así que la verdad, en el alcohol como en la locura, tiene siempre apariciones catastróficas. Todo hombre tiene miedo de la verdad.
La verdad aparece también en los sueños, sólo que disfrazada, condensada y desplazada, según las leyes de un lenguaje que no es propio de la vida. La verdad es torpe, bestial, avanza a zarpazos y no por el camino recto: como el sexo.
Pero la verdad no es el cuerpo: como Yeats escribió, sin saber que era para Marilyn Monroe: «sólo Dios, querida, te amará por ti misma y no por tus cabellos rubios», y al decir Dios no me refiero al Dios cristiano, que no es de verdad, sino al Kwoth de los nuer, término que se puede traducir por «monstruo humano», como si la verdad sólo pudiera tener la forma inefable del monstruo, la razón de la errata o del accidente.
La vida, fuera del alcohol, es la contemplación del humo y del cigarrillo, la pesquisa de la palabra fuera de la situación, y de la máscara que cae al suelo, humillándose, para luego recomponerse tal como en una infernal película de dibujos animados. Todo hombre huye de la catástrofe.
Y, sin embargo, la catástrofe nos hablaba, la catástrofe era nuestra mirada y veíamos por el ojo del culo.
Ello, aunque a la mañana siguiente a la noche de borrachera fueran las moscas las que nos señalaran el camino. No es extraño que el alcohólico no recuerde nada.
Dejar de beber, por el contrario, ser un absoluto beginner, es ponerse a contrapelo de la vida, saber que todo es una lucha en la que «qui non dupe erre», quien no engaña erra, y el único Maestro posible es el maestro de la hipocresía, hábil y ducho en el arte de mentir, supremo en el gesto de esconderse.
En lugar de estar «enfermo», como se dice del que no tiene más que una sola cara, creer en la vida como una enfermedad.
Con todo ello queremos decir que, al menos desde un punto de vista ético, todo está invertido, y lo que parece malo es bueno y viceversa. Así, por ejemplo, el alcohol, que es bueno y divertido salvo por sus consecuencias sociales, así como por el éxtasis místico al que bien puede compararse la locura, mientras que el ser normal es un hombrecillo cacorro que ha dejado, para siempre, de beber.
La vida humana es sólo una pesadilla irracional: cuando alguna utopía trata de convertirla en algo racional, el resultado así sólo puede ser 1984 de Georges Orwell. Lo dijo Goya, «el sueño de la razón produce monsturos», y cuando el Estado trata de manejar la opinión pública como un sistema, como algo distinto de lo que es, una mera epidemia, sólo alcanza a fabricar locura. El prototipo del Estado es así Hitler o Mussolini, dos racionalizaciones o sistematizaciones de la pesadilla normal o habitual. Ello quiere decir que el Estado, si es verdaderamente demócrata, no debe existir, o debe existir lo menos posible. La vida humana no debe transgredir su verdadero carácter ínfimo o banal, y el ser humano no debe alejarse jamás de su carácter de eunuco, que tiene en un antiguo general su modelo y representación más perfecta. Los gigantes, por el contrario, son los que caen en poco tiempo. Es el tema, no del nacimiento, sino de la muerte del héroe. The murder of Christ, de Wilhelm Reich. «El recién llegado decía que era capaz de extraer la espada de la roca. Todos los habitantes de Zadar palidecieron, al oír la noticia. Al llegar la noche, amparándose en la oscuridad, llegaron hasta su lecho y le ahogaron con la almohada». Ello quiere decir que la vida humana está sellada: no puede devenir significante, y ha de sobrevivir como nada. De otra manera, violado el tabú, se transforma en algo no pretendido y horrible.
El ser humano debe, pues, dormir, y lograr con la ironía sobrellevar su vida de monstruo dormido. El gobernante, modelo de superhombre, debe continuar siendo una ilusión, tal como ocurre con el Rey de Inglaterra, y no un gobernante real. De esa manera la vida no rebasará jamás su insipidez, y no se convertirá en tragedia. Es como el final de Saló, de Pasolini: la banalidad es el único corolario del desastre o de la peor de las tragedias, y tragedia y banalidad se conllevan sin que para nada haya lucha entre ellas o negación de la negación. Así, contra lo que pretendería algún filósofo idealista, la injusticia no violenta ninguna condición humana, sino que todo lo más destruye una felicidad o un bien particular. Y al final de la Historia, repleta de crímenes, puede decirse «aquí no ha pasado nada». Así como la literatura sólo sirve a la literatura, la causa del héroe es tan sólo la causa de sí mismo o de quienes, al identificarse con él, son también o solamente héroes, y no ciudadanos reales. La Historia, que no ahora, sino siempre, ha estado al borde de su término o de su realización, por obra del héroe o de Alejandro, recae una y otra vez en el tema de la muerte del héroe, y muerta la canción sólo queda el ruido de fondo y la brutal concreción del mercado. Que lo que Böhme llamara «rueda del miedo» sea pavorosa e invivible, no quita que haya un callo que nos acostumbra y nos une a ella. Y «aquí no ha pasado nada»
Así, pues, no hay Historia en el sentido de un progreso lineal, sino sólo una sempiterna alternancia de ascensiones y caídas, tal como en una enfermedad. También el héroe es en ella nada más que un accidente o una enfermedad, tal como incluso se ha llegado a decir de la literatura. Y el destino del héroe, algo así como un niño con dos cabezas, es la muerte, y ella incluso antes de nacer, o antes de su conversión en héroe de la Historia; véase el caso de Edipo. Es más, podríamos decir que la muerte es una de las matrices del concepto de héroe, y esto no sólo en el caso del héroe militar, sino también en el del héroe religioso: Manes o Jesucristo. Así, toda honra es una honra fúnebre. Lo que quiere decir que no hay posibilidad de que aquello que se sobreponga a lo humano logre permanecer fuera o dentro de él, y que por tanto la Historia es incapaz de adelanto o progreso alguno, sino que encuentra su principio y fin, su posibilidad toda, en lo que hemos llamado el tema de la muerte del héroe. El hacha de la decapitación define así los bordes de la Historia. O, en otras palabras, la Historia es la historia de la muerte de Cristo.
«La venganza es un plato que se sirve frío», como dice un viejo adagio: es un recuerdo que nos emborracha y nos constriñe, y que nos gusta acariciar en las noches de soledad.
Toda la obra de Poe, podría decirse, es un elogio e hipérbole de la venganza: «El corazón delator», «El gato negro», «El tonel de amontillado», etcétera. En «El tonel de amontillado» se lee uno de los recursos de la venganza: la deformación de la imagen del enemigo, su conversión en payaso o bufón, en algo menos humano de lo que es el vengador, quien siempre -por ejemplo, en El conde de Montecristo– se cree un héroe, un héroe frío con el corazón muerto -como dice aquí un loco de Santa Águeda-, «el corazón muerto por la droga». Esto quiere decir que, esencialmente, la venganza no sirve para nada, por cuanto su autor para cometerla debe previamente morir: esto es, no vivir para otra cosa que no sea el sedimento del futuro, el callo de la venganza.
El vengador debe tener fe: fe en el futuro, en el cumplimiento total de la venganza, que ni está aquí, ni siquiera, cuando cumplida, hemos eyaculado el odio, y la venganza ha terminado, y ya no es.
Hay muchos tipos de venganza: la venganza del que espera y creen en el destino como el filo de la venganza, y se dice a sí mismo: «Siéntate a la puerta y verás pasar el cadáver de tu enemigo»; la venganza del chino, que es el suicidio, por cuanto aquél creer que el muerto tiene más poderes que el vivo. También, cuando la injusticia es absoluta -como dijera Dámaso Alonso, «cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta»-, la venganza alcanza proporciones cósmicas y para llegar a ellas se expresa en términos políticos: es la venganza de Hitler o de Mussolini. También la venganza puede alcanzar proporciones imaginariamente totales en el simbolismo religioso: es la venganza de Savonarola, también teñida de política; la venganza de Thomas Müntzer; la venganza de San Juan: el Apocalipsis.
Ahora bien, parafraseando a Lacan, al estructuralismo, la venganza es un efecto de lenguaje: estamos ligados a ella por una palabra, por un juramento, porque, de no ser así, no estaríamos seguros de desear siempre la venganza, porque si el sueño de la venganza ha de ser siempre el mismo, el deseo es mudable y podríamos un día pensar que ya no deseamos la venganza.
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