header-photo

Del Lérez Al Mersey. De Intemperies, Cervezas Y Otros Vagabundajes Salvajes.


Cuando cayó la noche, el vagabundo entró en una tasca del Norte y se lio a hostias cuando iba por la séptima pinta.

El río Lérez atraviesa 4 concellos durante su discurrir por 60 kilómetros y muere en Pontevedra, entre cantos de sirena y seres indolentes pescando lorchos desde los puentes. El vagabundo opina que en esta ciudad no debe trabajar nadie, pues las terrazas están siempre llenas y la gente no para de ir de compras. Además huele rara.

El vagabundo piensa que mejor seguir el rumbo de la estrella Polar y conocer otras tabernas y otros tractores. 

El gótico es oro, el románico es plata y la Anglogalician es peltre.

El vagabundo se encuentra a una huérfana con el pelo de la hermosa color de la zanahoria y un palo en la mano.
- ¿Adonde vas muchacha?
- Ya lo ve, a dar dos palos a un alma en pena...

En Lalín el vino no se pide por tazas sino por cuncas. Y para carne, pan y vino, Carballiño. Que es sitio tirando a feo.

El vagabundo llega a Ourense, villa vieja y de noble origen, ciudad levantada a buen golpe de cincel sobre ilustres piedras, cuna de las más hermosas hijas de Galiza. Quien fundó Ourense no se quedó a vivir allí ni un par de años. El Miño lo haya perdonado.

A Coruña es ciudad abierta, alegre y decidora. La, la, la. Tiene unos 250.000 habitantes y un famosa cervecera. Sus edificios son altos y tienen un mar de historias dentro de sus barrigas. También tiene las playas de Orzán y de Riazor, donde todos los años se ahogan forasteros. El vagabundo pregunta a un neno que pasea por el puerto:
- ¿Qué queda detrás de la Marola?
- Inglaterra, que es un país de marineros. Aquí hasta tenemos un cementerio inglés
- ¿Y allá enfrente?
- La Habana. Famosa por sus pajas.

Betanzos es un pueblo con abolengo, lleno de historia y de jabalíes esculpidos en piedra. En Betanzos muere la mar y se besan con lengua el Mandeo y el Mendo. Si eres tortillera, este es tu casco.

El Vagabundo pone proa al Eo fronterizo y misterioso. En Gontán, donde los picos de las montañas se visten de niebla, encuentra un bar de mala muerte y buena suerte. En la pared, un mapa del Reino de Galiza, fechado en 1816, donde se nombran las 7 provincias: Santiago, A Coruña, Lugo, Mondoñedo, Ourense y Tui, siguiendo el mismo orden de la leyenda.

Más tarde penetra en Mondoñedo, villa donde el mundo se ve despacio, como hay que verlo. Catedral, berce e mil primavera máis de ese escritor que tanto admiramos y rancia prosopia bajo la misma lluvia. ¿Tiene río?, tiene varios. El Masma es el principal.

El Vagabundo, que había empezado a caminar de noche, se encuentra en Ribadeo muy de mañana y con ganas de tomarse un café o una pinta de cerveza negra. En el muelle, Asturias y otro país enfrente, piensa que estas callejuelas merecen pasearse con mayor sosiego.

El Mersey canta durante 113 kilómetros antes de correrse en el Mar de Irlanda. A su diestra queda la ciudad de Liverpool, ese puerto galego ubicado más al Norte de lo habitual. Medio millón de habitantes y un equipo que viste de rojo. El Vagabundo, que acaba aquí su trayecto, piensa y piensa bien que el Atlántico nos ha dado esta tranquilidad.

El Vagabundo busca una tasca para celebrar que sus pies tienen alma. El Vagabundo se promete a si mismo, que si llega a la séptima pinta, se lía a hostias. Con aquellos del fondo, que me están empezando a caer mal.


Unha Ducia De Ovos. Tan Cerca Del Son De Las Gaitas, Tan Lejos De La Espuma De Inglaterra.

Ganar es un hábito. Pero no hace al monje ni al Porco Bravo. Las cosas no se deben dar nunca por supuestas. Ninguna cigarra pasó nunca mejor invierno que una hormiga. Es cierto que a veces hay casualidades y otras hay excepciones. Pero sólo confirman la regla general. Sin entrenar, sin sacrificio, sin disciplina, no se va a ninguna parte. Aunque a veces un buen resultado maquille una mala actitud. Aunque a veces el talento colectivo tape las miserias individuales. Y viceversa. Hemos tomado nota. Los trenes de la purga ya están en el andén del no volverá a pasar.



El uniforme, ¿no era totalmente negro?

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Porcos Bravos 8 - Sheffield Stags 4

Os Porcos Bravos: Manu Blondo (Gk); Frank; Nacho; Xandre; Sergio (4); Peter Rojo; Martín Fisher; Estevo (2); Villanueva; Gael (2); Josué; Sava y Xurxo Moldes

The Sheffield Stags: Gallo (Gk); Thomo; Harrison (2); Machen; Percy; Simon (2); Irish; Ben Thompson y P.K.

Venue: Agüeiros, en Campañó. Mañana soleada. El otoño en Galiza ya no es lo que era. Estuvieron arreglando el campo y se notó.

Attendance: 700 privilegiados en las gradas. Entre ellos, los hermosos y los malditos.

Uniformes: Os Porcos Bravos cabalgan otra vez con Jako, hermosa camiseta germana y negra.
Los Stags insisten en el verde de tonalidad confusa. Ya saben que la esperanza es una puta vestida de ese color.

El Laurence Bowles (¿o es ya el premio Colin Davies?) al mejor jugador porcobravo es para Peter Rojo, imperial en la zaga local.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés recae en Simon, al que otras fuentes llaman Schofield.

Árbitro: E. Manzano Negreira. Sin influencia en el resultado.


Los Datos: Van cinco victorias seguidas del equipo galego y la tentación de la rima siempre está presente.

Sergio se convierte en el primer jugador que golea en cuatro ediciones consecutivas.

Os Porcos Bravos empiezan a ser una voluta de humo en el horizonte. 12 triunfos a 7. Jamás un equipo en esta Cup había tenido cinco partidos de ventaja. Contando además con la particularidad que diez ediciones se han disputado en Inglaterra por sólo 9 en Galiza. En la XX, buscarán, una vez más, lo nunca visto en la competición. Ganar 6 ediciones consecutivas.

No nos engañemos. La puesta en escena de los Porcos Bravos fue un puto espanto. Se notó que parte del equipo se dejó arrastrar por la resaca de la noche pontevedresa y ni hizo acto de presencia. Se notó que no se entrenó la XIX ni a las canicas y lo pagaron con hasta tres lesionados. Se notó que están embriagados de éxito. Y tanto dieron la nota, que los ingleses marcaron en su primer ataque. Tocaba a los locales, deslavazados y engreídos, remar contracorriente. Y entonces los cuervos, una vez más, decidieron volar en dirección al Main. El delantero titular para la ocasión demostró de que pie cojea y hubo que cambiarlo. Genio y figura, a Sergio le bastó lo que quedaba de primera parte para marcar la diferencia con un póquer de goles y cambiar el curso de la batalla con su ejemplo. Espoleados y notables, Gael, Xandre, Josué y los debutantes Estevo y Villanueva, empezaron a subir el ritmo y la jornada se tiñó de negro. Los de Sheffield, un equipo aseado y trabajado tácticamente, acusaron eso tan viejo de que todo el mundo tiene un plan hasta que le cae la primera hostia, y encajaron un quinto antes del recreo.

Aunque nadie lo dijo en voz alta, todos sabían que la segunda parte sobraba. Un parcial de 3 a 3 a pesar del noble temple de los arqueros en el intercambio limpio de golpes en el correcalles y del admirable pero infructuoso esfuerzo de Martín por hacer su gol y defender la corona de máximo goleador histórico.

También hubo otros detalles de esos que enriquecen la mitología anglogaliciosa que se bebe en los pubs: el golazo de Simon, directo a un tutorial de como pegarle a la pelota; o la asistencia de tacón de Sava...lástima que volviese a confundir la portería.

Ahora toca preparar la XX. Un partido que se prevé épico.
Os galegos tienen que hacer examen de conciencia.
Los ingleses, jugando de locales y con tres fichajes más, tendrán una nueva oportunidad para acabar con una sequía que enfila hacia la década.

Pero eso será otra marea y en otro país

Después de todo, mañana, si los dioses no disponen otra cosa, será otro día.

Somos Elipsis De La Bestia. 18 Años Utilizando Calabazas Como Carne De Cañón.



L’hydre-Univers tordant son corps écaillé d’astres



La vanidad es la más pequeña de nuestras pasiones; pero donde quiera que se presenta ejerce la soberanía. Aprovechando la mayoría de edad de la Anglogalician Cup, ahora ya puede votar, conducir y decir la verdad, la invitamos a unas pintas de cerveza para que no nos aclare ninguna duda.

Sea sincera, ¿Qué futuro le espera al Descomunal Aparato Mediático?
Este blog es un zombi. Los últimos meses estamos dando vueltas innecesarias alrededor de la nada. Creo que su única motivación es llegar a los 100.000 comentarios y después estallar y dejar un bonito cadáver. El facebook se mantiene con cierta dignidad a pesar de la hostilidad del algoritmo, en torno a las 18.000 bayonetas, y la X marca el lugar donde está actualmente nuestro trono. Los demás asteroides del sistema se han perdido en un agujero negro de lenidad.

Con 18 años y el carné recién aprobado, dime, ¿The Anglogalician conduce por la izquierda o por la derecha?
La competición circula por la derecha en Galiza y por la izquierda en el Reino Unido. Si lo preguntas por nuestras redes sociales, te diría que la casta es zurda y los comentaristas son diestros.

El partido en si, ¿Es de fútbol o es rugby?

Sólo un melón puede preguntar eso después de tanto tercer tiempo.

Van XIX Ediciones disputadas. Refréscame el palmarés, por favor. Tengo entendido que los gallegos están tomando demasiada ventaja pero igual sólo son pinos rumorosos.
Os Porcos Bravos han ganado 12 veces la Cup. Los Sheffield Stags tienen 7. Teniendo en consideración que 10 partidos se han disputado en Inglaterra, donde en teoría el equipo local juega con ventaja, la cosa no pinta nada bien en esta década para la cruz de San Jorge.

¿Ganar la Anglogalician Cup equivale a ganar la Copa de Europa?
Indudablemente. Hay quien empieza a ponerse nervioso.

¿Por qué existen dos Copas físicas?

Realmente existen 3. Pero no alarguemos la ceremonia de la confusión. La que está de forma perenne en O Grifón, Pontevedra, es la copa que se quedó en propiedad Porcos Bravos, por ser el equipo que más victorias sumó al cabo de 10 ediciones. Como se llegó con empate a 5, tuvieron que esperar a la XI. La que está en vigor ahora, se la quedará el que más triunfos tenga entre la XII y la XXV.

Si una noche de Samaín un viajero me pregunta eso de brunas o blondas, ¿Qué le contesto?
Que la ocasión la pintan calva.

¿Y lo de blades u owls?
Que son dos calvos peleando por un peine. Pero tienes que elegir entre Sheffield United o Sheffield Wednesday. No te queda otra.

¿Y lo de tractores y huérfanas?
Nunca aparques detrás de un orfanato. 





¿Cómo empezó todo el chorromoco?
En 2007, con dos despedidas de soltero. Hay una placa en el pub Fat Cat de Sheffield que lo explica mejor que nadie.

La soteriología dice que no hay salvación lejos del Main. ¿Qué hay de cierto en los rumores sobre purgas, venganzas y ejecuciones a orillas del río Bann?
No creo que el Main apruebe ni ese término de origen griego ni la pregunta.

Lo cierto es que mucha gente se quedó por el camino...
Un minuto de silencio por los caídos, una amapola en el ojal y a otra cosa.

¿Son os Porcos bravos el equipo más inglés de la competición? No sé si me explico bien.
No mucho. Los dos equipos tienen una cultura atlántica muy parecida pero distintas formas de beber y de encarar sus viajes al territorio rival.

Hablando de viajes, ¿Qué hostias pasó en Yardley Gobion?
Tres personas pueden guardar un secreto si dos de ellas están muertas.

Sospecho que la participación de mujeres en esta competición está vetada de forma más o menos velada. De ser cierto, me parecería rancio, vomitivo y carpetovetónico, ¿Es cierto?
No.

¿Qué nos dices a los románticos que echamos de menos los conciertos?
Que nunca hemos dejado de cazar.

¿Y a los que te acusan de ser una secta que se expresa en enoquiano para celebrar un ritual nihilista que enmascara el vacío?
Se equivocan de idioma. Hablamos en aklo con los micólogos.

El indiscutible éxito de la Anglogalician Cup en todos los niveles, ¿No debería ser rentabilizado económicamente?
No. Nunca. Estos son mis principios, si no te gustan, no tengo otros.



¿Te ves celebrando el cuarto de siglo?
E mil primaveras máis.

Nautron respoc lorni virch.

Where's The Ozempic?. Rutas Lácteas Para Celebrar Una Mayoría De Edad.

Aquella juventud que ahora levanto junto al mar.


Programa Oficial de la XIX Edición.

4 de Outubro. De los 18 años como supuesta mayoría de edad.

16.13. Condumio enxebre pangalaico na Paloma (The Dove), siempre que al avión de los ingleses no le dé por aterrizar en Oporto.

18.21. Primer Run Amok por los charcos de lo que alguna vez fuimos.

19.06. Los más aptos y las tropas de refresco se citan no Soulfood. Luego proa al Soulbeer y demás garitos anglogaliciosos de culto. Que se note que somos una competición con alma y cojones.

Vamos a la cama que hay que descansar para que mañana podamos madrugar



5 de Outubro. Hoy es el Día que alimentamos a la Bestia.

9.45. The Anglogalician regresa a Agüeiros (Campañó). Unos Porcos Bravos engreídos, barriga llena, con mar de fondo y faltos de entrenamiento, buscan sumar su docena. Los casacas rojas, con muchas novedades, sueñan con la sorpresa. Hace casi una década que no ganan la Cup.

12.00. Pontevedra-Talavera de la Reina. Partido de Primera Federación, que viene a ser la tercera categoría del fútbol estatal. Los locales, si quieren ganar, tendrán que ponerse al Tajo.

15.15. Tercer Tiempo en Nasantiña. Cuanta más Nasa mejor se pasa.

18.32. Para Vigo, para Vigo me voy. Partidazo Celta-Atlético de Madrid a las nueve. Está siendo un día de pelotas.
Y volvemos a Pontevedra, muy agradecidos a la Peña Carcamäns por el indispensable apoyo logístico, para romper el colchón.



6 Outubro. Mañana de resaca.

18.07. Visita guiada por las raíces mitológicas de Pontevedra. A Teucro le gustaba la cola de Leucoiña. Lecciones de griego y toda la pesca.

19.21. Milano. Merienda y al azar.



7 Outubro.

12.09. Desayuno cervecero en el Hotel Comercio, ahora llamado Alda Centro, y que es el campamento base de los Stags de Sheffield en esta ocasión. Después, octopus party en un Pulpeiro convertido en Shefidel. Se exagerarán anécdotas, habrá promesas y buenos deseos, se empezará a preparar la XX.



E coma sempre o de sempre, Galiza Über Alles.

This Remarkable Place, The Youngest Child Of England´s Enterprise, Is An Infant, But If An Infant, An Infant Hercules

I don't normally do preseason friendlies. Teams don't play their best players for fear of injury and supporters are keeping their well earned cash for the start of the season proper. However when it was announced the mighty Boro would be hosting Deportivo la Corruna at the Riverside how could I resist? Last time I saw Depor it was in Mundial 82 bar outside Celta Vigo ground whilst the Derby match was being played out in front of a rabid crowd. It seemed like every Celta shot went in that day so the locals went home happy. Anyway it also seemed appropriate that I invite Thommo who was keen to practice his Spanish in a foreign environment like Middlesbrough. He did air on caution and didn't wear his Depor shirt. He'd have been on his own if he had that's for sure.

The sun was shining down early when we met at Sheffield rail station for the trip to Boro via York. In classic footie fan fashion Dave turned up with a bag full of cans (Madri of course). Was it too early to start on the booze? Is the Pope Jewish? They were finished by the time we caught the connection from York to Boro. The trip was uneventful apart from a slight delay when someone threw themselves in front of an earlier train. Must have been a Geordie with a Alexander Isak tattoo.

Arrived safely in Boro then a short walk to meet up with brother Steve and my mate "suicide" Ken, a long time season ticket holder who owns his own straight jacket. We met at a rather fine Real Ale micro pub called "The Infant Hercules" excellent ales and lagers on draft and very friendly staff though they had a wary eye on Dave with his funny accent. After a few "looseners" we took the short walk to the ground. The Riverside was resplendent in the sunshine, flanked by Anish Kapoors art installation and the modern art museum. Classy or what. We took our seats at the very top of the main stand. Jeez it was high. I could see the coast of Norway. Due to the low turn out for such games only two of the stands were open. The crowd was reasonable, around 10,000. There must of been some Depor fans there but I couldn't hear them.

The Teams took to the field and I couldn't recognise any of the Boro players. One of the downsides of being a Championship side is that if any of your players shows any form they inevitably get picked up by a Premier team, even if you are pushing for promotion. Depor looked particularly dapper in their all white with sky blue sash on the chest obviously based on the Galician flag. Enough to make a Celta fan apoplectic.



With the crowd baying them on the Boro took an early lead when Tommy Conway bundled it in from 10 yards. That didn't last long. It was obvious Depor are a decent side settling down after the early shock and controlling the game in typical Spanish fashion. Lots to tippy happy but quick on the break with their wingers causing Boro defence all sorts of problems. So it was no surprise when Hernandez curled in a cracker for the equaliser after 14 minutes. Depor dominated the rest of the half without creating too much in the box and the halftime whistle blew at 1-1.

After Thommo hit the half time bar for a couple of pints and a pie we sat down for the second half. Both teams made a lot of changes, usual for a pre season game. Our new Manager, Rob Edwards brought on our first choice midfield which immediately stopped the supply to Depors wingers. However Depor took an early lead direct from a corner when Noubi powered in a header. For the rest of the game Boro took an element of control and duly equalised when Conway got his second, bundling in from 2 feet this time. Depor were good on possession but didn't really rise much threat up front. Towards the end a real match broke out with a few heafty tackles flying in, some handbags and a face slap. Welcome to Boro, lads. The final whistle blew on a surprisingly entertaining affair with both teams getting generous applause. Everyone agreed 2-2 was a fair result.We left the ground to go into town and took up residence in the Crown Hotel for cheap ale and bar snacks. We then took our leave of Steve and Ken and made the short walk to the station. We had 10 minutes before the train to Darlington, connecting to Sheffield. More than enough time for Thommo to make it to the nearest Off Licence to come back with another bag full of cans. What a hero. We arrived back in Sheffield after a great day out. Celta Vigo next time Boro?


Text by Boroman

Algunhas Leccións Dos Mundialitos do Morrazo que a FIFA Debería Ter Aprendido

Entre os pasados 15 de xuño e 15 de xullo celebrouse nos EEUU (país de longa tradición futbolística, como todos sabemos) o mundial de clubes auspiciado pola FIFA e patrocinado por empresas como a china Hisense (fabricante de electrónica de consumo), a cervexera belga AB InBev, o Bank of America e Coca Cola. Hai moitas máis marcas detrás do evento, pero estas catro cargaron co máis nutrido do orzamento. A canle de televisión DAZN foi a responsable de retransmitir o campeonato para todo o planeta. Como é sabido, o Chelsea de Maresca foi o gañador dun torneo interminable no cal destacaron por riba de todo as gradas semibaleiras dos estadios norteamericanos (a gran maioría do público potencial estaba agochándose dos raids do nefando ICE ou nun avión sen garantías procesais camiño do Salvador), a cara de aburrimento supremo do clown laranxa que preside o país durante a final e a publicidade omnipresente das marcas procedentes da península arábiga, empeñadas en darlle unha capiña de modernidade ás súas monarquías feudais a base de patrocinar todos os deportes imaxinables. O campeonato sintetizou así nun so evento tres tendencias mundiais converxentes: o emprego de todos os días do ano para ter algún tipo de partido de alto nivel en todas as televisións do mundo, a exportación por machaque dos deportes máis masivos a todos os mercados planetarios por refractarios que estos sexan (falei xa da longa tradición do fútbol nos EEUU?) e, sobre todo, blanquear reximes autoritarios e megacorporacións globais a base de publicidade asociada ao deporte. 

A vergoña feita cartel

O mundial de clubes, negocio elefantisíaco para a FIFA e as súas marcas asociadas, agudiza a conversión do deporte profesional nunha especie de trituradora na cal so importa o vello adagio “minimizar os gastos, maximizar os beneficios, e, en caso de quebra, que nos rescate o estado”. Descoñezo o seguimento que tivo o evento. O estraño é que, tras unha tempada futbolística que non daba rematado, na cal os torneos nacionais e internacionas saturan a infosfera de partidos e comentarios sobre os partidos, os aficionados aínda tiveran ánimos para seguir os encontros e emocionarse un pouco coas tribulacións dos seus equipos (neste caso os seareiros do Atlético e Real Madrid como representantes de Expaña). A maniobra parece seguir o camiño que teñen marcado os presidentes dos equipos “grandes” de Europa: centrar o espectáculo futbolístico global nun grupo de equipos (lembremos a intentona da Superliga que non foi adiante pero que probablemente volte a saír a escena no medio prazo) que se supoñe son os que tiran dos espectadores e recluir ao resto en ligas locais devaluadas pola falta dos seus actores principais. A lóxica do mercado por riba da lóxica do propio deporte, dos seus principios fundacionais (xogar e pasalo ben antes que nada) ou da complexa relación que se dá entre afeccionados e clubes, relación na cal o elemento xeográfico e o sentimental xogan papeis determinantes máis alá de orzamentos, dereitos televisivos, participación no mercado global de xogadores ou mesmo victorias e derrotas. É o que hai. Probablemente o futuro vaia semellarse a este mundial de clubes (no cal estarían, ademais, algús equipos que quedaron fora desta volta): unha tempada saltando de país en país según as necesidades do guión (campañas de lavado de cara de estados autoritarios rebosantes de petrodólares), un mercado sen límites orzamentarios e un grupo de xogadores e representantes convertidos en megaídolos globais, a medio camiño entre a tradicional estrela do rock e o influencer contemporáneo. Difícil engancharse emocionalmente a semellante maquinaria de deshumanización e baleirado de afectos en nome do rendemento económico.

Pero mentras o mundo, o deportivo e o real, proseguen no seu camiño firme cara ao abismo, cos EEUU tirando con moita enerxía nesa dirección, na nosa xeografía máis próxima teñen lugar eventos que nos permiten imaxinar futuros alternativos a este estado desquiciado de cousas. O exemplo máis obvio sería esa competición internacional coñecida como AGC (non sei se lles soará), encarnación contemporánea do que é o espírito futboleiro e modelo organizativo exemplar da que se ten falado moito e moi ben en diferentes foros, polo que non engadirei nada sobre ela. Un exemplo menos obvio pero igual de interesante é o Mundialito de Cangas do Morrazo organizado polo C.F. Kenyata Cangas e que cumpriu corenta edicións o pasado 2023. Para este 2025, na que sería a súa 42ª edición, parece non haber nada programado aínda a día de hoxe (31 de xullo de 2025). Os conflictos entre o C.F. Kenyata e o concello de Cangas motivados polo uso do campo de fútbol municipal probablemente teñan algo que ver con esta falta de información.

As corenta e unha edicións celebradas do devandito campionato arrancaron en 1980. Conta o xornalista J. Santos nun artigo da Voz de Galicia de 2010 conmemorando o trinta aniversario da competición: “[as dúas primeiras edicións] fueron en el campo de Massó, con acampada, cocinillas y asadores, abundante alcohol y un desmadre generalizado, incluyendo el apartado sexual. «Era una noche erótica y alcohólica», recuerda Camiña [Manuel Camiña, ideólogo do asunto]. Lo de menos era la competición. Hasta tal grado lo fue que más de un equipo afirma convencido que ganó el primer campeonato.” Como todas as competicións realmente grandes, as súas orixes aparecen envoltas nunha bruma que non remata de deixar claro quen gañou a primeira edición. Supoñemos que os factores citados polo propio Camiña tamén axudaron a consolidar este relato case mitolóxico deses primeiros pasos da competición

Talleres Veiga e Cafetería Panacota, campión e subcampión do Mundialito Kenyata 2024
(imaxe: Faro de Vigo)

Nun contexto moito máis emotivo é obrigatorio reseñar, tamén no Morrazo, o Mundialito Manu Reiriz que organiza a Cultural Deportiva Beluso dende 2022 e que cumpriu o pasado mes de xunio a súa 3ª edición. O clube levou adiante esta iniciativa tras o falecemento do seu capitán, Manu Reiriz, sendo os gañadores da primeira edición o Persianas Morrazo tras impoñerse por 2-0 a Amigos de Manu. Este torneo é unha derivada do señero Mundialito de Beluso, competición celebrada de forma intermitente ao longo das últimas décadas e que nalgúns momentos albergou competidores de moi alto nivel nos anos oitenta e noventa do século pasado. Na prensa local dispoñible en internet aparecen un par de novas relacionadas con isto. Unha delas, un artigo de 2015 do Faro de Vigo fala do triunfo do equipo “Los Niñatos” tras derrotar na tande de penaltis a “Muebles del Río”. Foron terceiros o Ötzi-Carnicería Sole, cuartos o Bar Cibeles e o premio de consolación acadouno o Nothingasprisas. O enxenio dos participantes debería ser tamén merecedor dalgún tipo de recoñecemento por parte da organización.

Los Niñatos e Muebles del Río na final de 2015
(imaxe: Faro de Vigo)

 

Temos, polo tanto, nuha especie de recta graduada, dous modelos radicalmente opostos de entender o fútbol entre os que transitan case todas as formas de organizar competicións neste deporte. Nun extremo están os campionatos (principalmente veraniegos) que moven a centos de xogadores afeccionados, semiprofesionais e mesmo algún profesional, organizados por directivas entusiastas de clubes modestos economicamente pero ricos en canteiras, motivación, entrega e profesionalidade deportiva. Nestes campionatos, adoita participar na organización un número cosiderable de socios e seareiros dos equipos que se responsabilizan do evento. É, polo tanto, unha especie de festa popular vinculada ao deporte, na cal atopamos o mellor do espírito futbolistico: gañas de pasalo ben cos colegas, de gañar como sexa, de estar de festa e de rematar celebrando cos contrarios os resultados tras os partidos. O tipo de evento que debería recibir toda clase de apoio por parte das administracións pola súa capacidade para crear vínculos entre a cidadanía e por exhibir o músculo da cooperación entre cidadáns anónimos sen que medie o ánimo de lucro. No outro extremo están as cousas como o campionato mundial de clubes, escaparates nos cales o deporte ocupa unha posición secundaria. O protagonismo, aquí, está totalmente alonxado da alegría da organización colectiva desinteresada. No seu lugar, a busca desesperada de beneficios económicos, a consolidación de marcas globais pola vía da publicidade e a entronización de ídolos mundiais convertidos en portadores do espírito da época (narcisismo e individualismo extremos) aparecen como claves de bóveda para o fútbol contemporáneo soportado polos fondos cataríes, os multimillonarios do gas ruso ou os exitosos empresarios chinos cuxas fortunas teñen unha orixe dubidosa.

Así, mentras o fútbol profesional apodrece baixo miles de millóns de euros, a alegría do xogo e a festa asociada a el mantéñense vivos en grandísimas competicións que se desenvolven grazas ao esforzo do capital humano local. Estos son os torneos de veras importantes. Ogallá que sigan aí durante décadas para, por contraste, amosar o vergoñento que resulta o fútbol neste momento do século XXI.

Krapp, Rosencrantz And Guildenstern Are Dead In Yardley Gobion.

SPOOL

Meticulous, mesmerising and skilfully ambiguous are terms easily used when seeing the opening of Samuel Beckett’s Krapp’s Last Tape at The Theatre Royal in York. The stage was in darkness and eerily silent until Krapp turns on his singularly bright light over his singularly sturdy bureau-style table. The light says something bold, whereas Krapp sits still and silent for a significant amount of time, as if contemplating deeply over choices of what to do next to establish himself in the art of living and to reorientate the surrounding storage-type debris of what otherwise could be associated with an existential derelict.

Oldman’s boldness in facing such silences complemented by subtle gestures immediately drew the audience into Krapp’s world, where light and darkness negotiated internally and externally like a work of chiaroscuro art. Krapp breaks the silence, eventually, with a base, ritualistic masticating of bananas that was uneasily comical and was imbued with rebellious spirit as Krapp, as organism, made his significant gesture towards going on with life despite surrounding evidence to the contrary. Oldman’s skill in presenting the comedy in Beckett was evident in his acting out the scene of an old man reliving his childhood amusement of how playful sounding of words can persist throughout life’s ageing process. Krapp, in remembering, was finding childlike amusement in simple victories over the decaying process. Krapp’s enjoyment of the word spool proves to be a beautiful metaphor for how we embrace the cyclical apprehension of life as our spools of experience revolve around axis points in the recording machine, and in the brain as organic ‘machine’, yet the tape moves in a straight line on the heads to produce sound evidence of a life lived and recorded for future use of the past. As children we loved repetition of words, and spool is a particularly rounded word in our life – “spoooool” - which playfully resists the intrinsically linear nature of time. Oldman’s dramatic relatedness to the tape recorder was particularly moving as he touched it reverentially without over sentimentalising it, while acting out its powerful physical and intellectual significance for Krapp. Instead of being an existential derelict, we were quickly shown that Krapp possessed a resilient zest for living that resisted negativity in considering the drama before us as audience.

In amongst a kind stasis of memory, represented by the old dusty boxes, crates and files, all overlooking Krapp’s space with timeless menace, was a bureau table where Krapp decided to celebrate another birthday, his 69th, by once more unearthing his tape recorder – a sound ally to asserting his verbal presence in a surrounding silent darkness – to self reflect. Krapp picked a particular time in his life, his birthday tape thirty years ago, that had profound significance for him in recollecting the both the death of his mother and the ending of an intimate relationship at a time when he was apparently more vigorous in mind, body and spirit, and more social.

At thirty-nine he was still reminiscing, existing in his own mind even more than at present. Somewhat disillusioned at social exchange that had delivered two reversals of fortune, Krapp was still defiant as to the health of his then present self. What remained throughout his past and present selves was a healthy freedom of acquaintance with others with no further attachment necessary; Krapp was, and is full of ambiguity about life. This thematic ambiguity was encapsulated in a number of protracted silences throughout the play.

Oldman’s meticulous attention to these silences would please Beckett in realising his intention to dramatise uncertainty and ambiguity that contained a quiet, deeply contemplative confidence despite any perceived failures in Krapp’s life. When Krapp spoke, Oldman’s skill in maintaining the essential dynamic of that life, meant that we were appealed to on an emotional level, without mawkish sentimentality, to understand better Beckett’s project in presenting words and silence in dramatically uneasy yet complementary relatedness. Krapp at one point chastised his past self with a touch of sardonic humour saying, “Just been listening to that stupid bastard”, whilst at the same time moderating his seeming contempt with “he could be right!”. Oldman’s delivery of such inner dialogue was sensitive to the robust delicacy of this significant theme of ambiguity underpinning the whole drama. Accompanying this dramatisation of the vitality of consciousness was the physicality of Krapp’s ambiguous frustration when sweeping the other boxes of tapes onto the floor. These self-dialogue scenes of inner conflict beautifully enacted Krapp’s confusion of past and present, in sweeping away physical evidence – his aid to memory - which only served to puzzle and confuse him, deeply dramatising the ambiguity intended by Beckett. This jarring gesture also enhanced the emotionality of Krapp’s choice of entry into his past and his acute self-doubt, both active elements which combined to prevent any easy evaluation of superiority of now over then, of past over now, of memory over hope for the future, which at Krapp’s time of life was closer to darkness than it was to any light. Krapp’s current 69 year old self was contemplating a dynamic where absolute certainty could be seen and felt as deleterious to understanding oneself as intellectual time traveller that deems emotional reaction to seemingly ‘dead’ events in the past as unhelpful. Krapp’s past voice evokes, even provokes emotional immediacy that inescapably reconnects the temporal nature of self, its dualities and its base impulse to be free to seek and acknowledge events in one’s past as vital to any present notions of selfhood.

Oldman’s delivery was brilliant in showing, not telling, an essentially human wrestling match between body and mind, played through a device shouting the odds seemingly in temporal adjudication. The exclamatory “I wouldn’t want those times back...not with the fire in me now,” is both chastising his old self now but also his younger self then, who it seems was responsible for any current isolation from the world. It is not a certainty that condemns Krapp’s moving human past, but a human condition that affirms a self unity that enables him, like Molloy, Malone, Murphy et al, to go on, despite any evidence to the contrary, with a future that has, at a fundamental level, genuine free will to make decisions about whether or not to be in the world of others, or to spend time alone without succumbing to the vagaries of loneliness.

Oldman’s performance made a brilliant contribution to Beckett’s dramatic project epitomised by the character Krapp as bold and vitally human in the face of forces of nature: time; darkness; and silence that have the weight to crush and demoralise any human as if weak.

When any current activity with other(s) was discontinued, for whatever reason, there has to be an acknowledgement of a sense of loss and absence that can only be assuaged by an attitude of self reflection which offers the chance of further, deeper understanding. Oldman’s awareness of this essential trope in Krapp’s experience of himself in the world along temporal lines was always evident in his movement, gestures and vocal tenor – both then and now – in response to the tape recorder as fellow traveller and fellow dramatic persona.

The tape recorder is a physical symbol of the tremendous ambiguity of being able to revisit, repeat, and roguishly play with experience of life and its necessary elements of loss which are evidence of our humanness and our shared, intellectually at least, experience of being cognitively alive despite being in the inevitable process of dying and daily awareness of the accoutrements of decay. The tape recorder was both friend and foe in Krapp’s tussle with himself and time. When he attempted a new, possibly last recording, he was overwhelmingly drawn to his past self, despite himself, and returned to replay the vitality he still recognised in his present. Oldman’s delivery of this ‘new’ voice was effectively emotive and was full of contemplative and healthy doubt when considering the self as an ongoing dynamic in and through time.

The final scene was a superbly Beckettian understated crescendo, perfectly designed and portrayed by Oldman. As once again Krapp was static but movingly contemplating all he’d lived through in this, his drama, the stage lights were slowly withdrawn to eventually engulf Oldman/Krapp in the growing darkness. However, the tape recorder, still making Krapp’s bold and ambiguous statement about self affirmation despite any evidence to the contrary, became the final singular actor. Oldman’s/Krapp’s temporal voice was still asserting itself in an intense yet slowly diminishing spotlight. The rebellious, “No, I wouldn’t want that back, not with the fire in me now,” brought into beautiful conflict, contradiction, yet enthusing relatedness, the Krapp/other growing physically invisible but still railing against loss and absence and an uncertain future in which he had every intention of going on, despite the reductive darkness’s insistence on silence and disappearance. It was a touch of consummate skill in having the light shrink, yet still as it made disappear both itself and the tape recorder, but not the voice of Krapp. This imploding dramatic crescendo took time to linger long enough to transform the machine into a noiseless, awe inspiring starry, starry night. The light reflected on the spoooooling tape recorder created beautiful and dazzling twinkles that evoked thoughts of a universal nature, each star a voice in the vast, silent darkness. The scene was mesmerising and left the audience awestruck at what they’d witnessed; Oldman’s meticulousness had delivered a lasting moment of beauty in what on any other surface would be sad and was a fitting and exhilarating testimony to his skill as actor and director.

All in all Gary Oldman’s representation of Krapp was a wonderful experience.

Stag motionless staring before him. The pint runs on in silence.

Dame Tu Lente, Que En El Horizonte Distingue El Surtidor Del Ballenato Y La Bandera Inglesa Entre La Niebla.

Una hora duerme el gallo,
Dos el caballo,
Tres el hermeneuta,
Cuatro el cuatrero,
Cinco el que pone el culo con ahínco,
Seis el jifero,
Siete el caminante,
Ocho el chocho,
Nueve el caballero,
Diez el Dragón,
Once el dipsómano,
Doce el adocenado,
Trece el supersticioso,
Catorce el lansquenete,
Quince el rugbista,
Dieciséis la huérfana,
Diecisiete el erizo,
Dieciocho el reaccionario,

Pero el Porco Bravo no duerme nunca. Hace guardia bajo las estrellas y se prepara para ganar una Edición tras otra, hasta que sólo queden cenizas y silencio en el barro de la Anglogalician.



Es este ciervo inglés bajo la luna roja incendiado de queimada y en nuestro cielo prusiano vertical inquebrantable
un papel desastrado con el calendario de su próxima derrota.

Quemando Cabrones En Los Prados De Walpurgis

Hasta que el viejo churriburri chisgarabís, por bitola o por arte de birlibirloque, acertótolis con la Anglogalician y con el busilis, y ochenta y ocho bocas a cada trique y traque barraque hicieron albórbolas y al bultuntún en la burjaca de la coulrofobia.


Hoy, mañana, cuando quiera, empezaré a complotar la alineación por el principio, por el final o por la mitad, por donde menos os guste. E invocaremos en la siguiente Edición después de la próxima a criznejas, capulís, colodrillos, jaharrados, cazumbres, colcorros, bahorrinas, mondarajas, bermas, venáticos, manantías, largurutos, incircuncisas, desgarbilados, arrodujados, alesnadas, folciformes, máculas lúteas, aladares, tamos, ampones, calandrajos, empapuzas, podrigorios y otros ectoplasmas que son mañosos en el arte de tocar el badajo de la campana. Bronca, cabrón.

Siglo mío, Bestia mía, ¿Quién podrá mirar en tus ojos y regar con su semen las vértebras de estos dos equipos destinados al acantilado de las hogueras?



Relentlessly narcissistic, repetitive, head-ache inducing and mindbendinglyself-indulgent.

Maizal De Sombras