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Fábula del gallo, las larvas y la centrifugadora de almas


Déjenme, o no, darles mi opinión sobre todo este engorroso asunto. Permítanme, o no, tomarme el rigor a la ligera, si es que puede hacerse algo así, o qué, y abordar cuestiones de tan altos vuelos con el tono socarrón de una coplilla de Sánchez Ferlosio, Chicho. O no.

No me cabe duda de que todos ustedes, los cuatro, los cuatrocientos y los cuarenta mil, están en posesión de una cultura más vasta que la mía, más profunda y mejor entendida. Desde luego, los que son conocen mucho mejor que un observador distante como yo el sentido de todo esto: nunca me he restregado contra sudor inglés. Pero se me ocurre que la magnitud que ha adquirido la empresa puede requerir de una perspectiva más amplia que la que tienen los miembros de facto de la AGC. Quizás, incluso, sea necesario abandonar las humedades propias de Galizalbión, los cielos grises entumecidos y las tristes colinas que asedian nuestras tabernas.

Umberto Eco estaba escribiendo en su portátil un artículo sobre sus vaqueros nuevos. Había adelgazado diez kilos y su mujer le había llevado a la boutique de Dolce&Gabbana en Milán para regalarle unos pantalones adecuados a su nueva silueta. En efecto, Umberto, que no en vano sigue siendo una de las esculturas vivientes de Manzoni, se sintió inmediatamente favorecido por el corte slim de los jeans que Renata le había escogido. Se miró al espejo del probador bastante satisfecho de sí mismo y corrió la cortina con aire seductor. Como viera a su mujer con otros cuatro pares de pantalones colgando del brazo, decidió zanjar rápido el asunto y se mostró entusiasmado con los vaqueros, poniendo en juego todo su poder de convicción para no tener que volver a probarse nada. Tanto se esmeró que, consciente como nadie del peso específico de la imagen, comunicó a su esposa su intención de abandonar las dependencias comerciales vistiendo su regalo. Y pagaron y se fueron.

Al llegar a casa, después de un paseo que se le hizo eterno, Umberto se metió en su despacho. (Renata, cara, vado lavorare. Va bene, cucciolino, mangiamo alle due). En cuanto se sentó, notó la presión de los pantalones en la entrepierna. Hacía como veinte años que no se ponía unos vaqueros y la rigidez de las costuras cargadas, la hostilidad de las tachuelas, el tacto agreste del denim… le estaban poniendo cachondo. Se echó la mano al paquete y sintió deseos de masturbarse. En cambio, se puso a reflexionar sobre cómo determina la ropa la percepción del propio cuerpo y cómo puede eso estorbar al pensamiento, que se dispersa cuando uno está pendiente de lo que enseña a los otros… y se puso a escribir. Pero esto no nos interesa.

A última hora de la tarde, vistiendo todavía sus pantalones nuevos, le apeteció salir a tomar algo. Renata lo miró de arriba abajo y le dijo que se alegraba de que hubiera comprado los vaqueros, que era evidente que le habían “insuflado una energía juvenil” (la expresión llamó mucho la atención del filósofo), pero que estaba ocupada y no podía acompañarlo. Umberto se alegró íntimamente y pensó si aún encontraría a alguna vieja gloria en Al Campari, inocente él, que ignoraba que ya no hay lugar en el mundo para locales así. Al menos no en el centro de Milán.

Pone el pie en la calle y un enorme gato negro se cruza ante él, acariciándole las rodillas con el extremo de la cola enhiesta. Lo mira pasar (le gustan los gatos) y reanuda su camino. Entonces, cuando cruza la línea imaginaria trazada por la trayectoria del animal, su mente, su cuerpo, sus vaqueros, todo él se sumerge en una especie de gelatina transparente, no pringosa, y comprende inmediatamente que está atravesando un umbral entre dimensiones espacio-temporales, qué cosas pasan, y de pronto está en una ciudad que no conoce, bajo la lluvia, una arquitectura pétrea de proporciones achatadas, colores sin nombre, cambiantes bajo la luz temblorosa del farolito que pende, ante sus narices, junto a la puerta acristalada de un bar. The Furious Debate, se lee en la placa, bajo el farol. El vaho empaña el cristal y no se ve el interior, pero imagina a los hombres que dibujan las carcajadas rotas. Mientras entra, se arrepiente de haber elegido esos pantalones.

Un hombre de pelo oscuro, vestido de negro: “John Dee podría ser un buen sustituto para Crowley. Ambos estudiaron en Cambridge y a los dos les queda bien el birrete ”. Un hombre de pelo oscuro, vestido de negro: “¿Barrilete? No lo creo, Laimbeer. Las togas le hacen perder el juicio”. Un hombre de pelo oscuro, vestido de negro: “No, hombre, dice que es insoportable que una sola vida tenga que enfrentarse con una sola identidad”. El mismo de antes: “Lo que yo decía”. Un hombre calvo, vestido de oscuro: “Eso enlaza con lo de la teoría de los circuitos cortos de Willy”. El primero: “Entonces celebremos su muerte, Mike Barja. Ponnos otra ronda, camarero”. Y el camarero, risueño, pelo oscuro y vestido de negro, aparta la vista de los parroquianos y ve a Umberto, pacientemente acodado, con su chubasquero azul, su jersey rojo y sus D&G nuevos, atento a cada palabra. “Veni apotemus”, le dice con la mirada. Y Umberto, embriagado aun antes de haber bebido, obedece.

Cuando se despierta en su casa, la cama vacía, huele intensamente a huérfana y un poco menos a alcohol. No sabe cómo ha regresado. Ve sus pantalones nuevos en el suelo, cubiertos de barro, y recuerda que ha decidido escribir un tratado semiótico sobre una cosa llamada The Anglogalician Cup, algo que tiene que ver con el fútbol (qué apasionante) y con las borracheras de Malcolm Lowry (maldito alcohol) y con literaturas de provincias y laberintos y sociedades secretas y páginas de Internet (porco Dio, ¿dónde demonios he estado?)…

Pero, ¿qué cojones es esto? ¿Qué lamentable Deus ex machina de baratillo? ¿Umberto Eco escribir sobre nosotros? ¿A santo de qué? ¿Me vas a contar, Main, a qué coño viene publicar esta mierda de redacción de pajillero mentecato? ¿Qué tiene esto que ver con nuestra lucha encarnizada con el enemigo? Hasta los huevos estamos de los jueguecitos tortuosos de pedantes aburridos. Largaos a tomar viento y devolvednos la AGC, la verdad, la verdad y nada más que la realidad. Oh, yeah.
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Pero también podemos olvidarnos de los porqués. Desasirnos de los yugos de la memoria y utilizar los recuerdos como materia combustible, alimento de sueños. Darnos con burka, ocultos en las celosías de la generosidad plena, libres de envidias y esquemas y resentimientos. Si un día tenemos la suerte de presenciar a rostro descubierto una edición de la AGC, si llegamos a ser tan afortunados como para compartir euforia etílica con los hombres que hierven en la noche previa al encuentro, entonces ahí vestiremos caras nuevas, pantalones vaqueros, palabras amables y amor fraternal. Puede que en sus comentarios, la razón de ser, alma y desahogo de esta web, reconstruyan con su ingenio y sabiduría el diálogo de esa noche entre el filósofo y los habitantes de Galizalbión. Puede que se diluya un tanto el debate sobre la naturaleza de la Cup y la (im)pertinencia del blog. Puede que se disipe la inseguridad que generan la incertidumbre, el ruido y la entropía que actúan como telón de fondo de este proyecto desmesurado: recomponer un mundo desde la fragmentación sobre un único punto de apoyo. Seguramente no me explico bien, pero no hay tiempo para más. Lo que está hecho es evidente. Lo por hacer imprevisible.

Over The Deturpadas Hills and Far Away el Peltre Ctónico

And that will be England gone

Ya no quedan prados de heno en Inglaterra. Hace tiempo que voló el último cuervo. El país semeja un inmenso cementerio de gloriosas antigüedades. En los muelles y fábricas de otrora, sus durmientes hijos beben ahora café y vino. Aun y así, no cabe plañir. Inglaterra prevalecerá en tanto encontremos alubias en el desayuno, una yarda en un metro, rótulos en los pubs y, Porcos Bravos que mantengan sus tradiciones.
Mientras la Idea brille, nuestro mundo no será pequeño.

La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Sheffield Stags 2 - Porcos Bravos 4


The Sheffield Stags: Dave Moxon (Gk); Thomo (1); Albert Finney; Batty Smoker; Ben Torres; Col W; Gansta; Rob Bellamy; Lee Bowyer (1); Shabba; Irish y Adam Torres.

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Fontaiña; Frank (1); Martín (1); Lutzky; Del Río; Jorge (1); Fer; Serge (1); Xandre y Xurxo.

Venue: Crookes Road, Sheffield, bajo el cielo azulísimo de Mayo. En perfectas condiciones a pesar de Robbie Fowler.

Attendance: Unos treinta y cinco privilegiados. Afición entregadísima a la Causa a la par que elegante entendida y animosa.

Uniformes: Los stags visten de oxímoron postmoderno vintage.
Os porcos, del negro Ronnie Farras que ha hecho correr ríos de tinta.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para  Fer en su primer partido. El espíritu del " Hai que Roelo " cabalga con el porcobravismo.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, va a parar a Dave Moxon.

Barrilete, dos de dos como entrenador. A otros, por menos, les nombran Sir.

El cambio de ciclo es oficial: Os Porcos Bravos han ganado 5 de las últimas siete ediciones, dos de ellas a domicilio.

Por primera vez en la historia de la Anglogalician Cup, hay empate a títulos. Cinco para cada equipo. Con igualdad en el frente, siete años después.

Os Porcos bravos empezaron a ganar la X la misma fecha en que la VIII se les ahogó en el Sheaf. Fue un año y medio largo de desopilantes Dietas, encarnizados amistosos, terrorismo mediático y sangre en el ojo. Suficiente para un reloj de cuco y, vencer por segunda vez en Sheffield.

La puesta en escena de la Décima resulta vodevilesca. Los stags han perdido a su capitán y extraviado los uniformes, o viceversa. Durante los primeros compases del encuentro acusan el mazazo moral. Cuando reaccionan, el 0-1 de Martín ya estaba ahí. Pero nunca subestimes a un inglés en una pelea. De un estornudo y una perdida de balón, extraen el empate. Es su primera llegada al área gallega. Un guión ya conocido, aunque esta vez con una significativa variante: la Porcallada mantiene el tipo. Fieles a la manida consigna de que la mejor defensa es un buen  ataque, se ponen 1- 3. Quedan diez minutos para el descanso y los profetas ya cuchichean que el partido está muerto. Entonces viene la parranda. Thomo saca petróleo de un estrambótico fallo de los Bravos. 2-3. Son los peores momentos del equipo visitante. Nervioso, desorientado, achicando balones. Les salva la campana.

El descanso da para mucha libreta. Ambos equipos saben que la segunda parte pende de un gol. Si es stag, vaya si hay partido. Si meten los de negro, c'est fini. Pronto acaece lo segundo. Los ingleses, nobleza obliga, atacan a tumba abierta. Os Porcos, escarmentados, se repliegan con oficio. La portería de Santi no vuelve a pasar por más situaciones embarazosas. La X empieza a caer por su propio peso. Al final de la escapada y del pitido, ganan los que vienen de fuera.

Aparte de lo obvio, quedan las pinceladas de rigor: inmenso Jorge, encomiable Sergio en la presión; el resto de los porcos bravos, con los debutantes Estévez y Del Río, a un nivel medio alto. Destacan en los stags: Callanan, Cundy y Lee Flesh Gordon.


En Abril de 2014, más. Será la XI, la del desempate.

Recuerden que sí nuestros pecados son tercos, nuestros arrepentimientos son cobardes.

Chámalle X

Inglaterra es un pueblo extraño, que habla inglés, que está rodeado de mar y envuelto en nieblas.



Programa Oficial de la X Edición. 

16 de Mayo


06.00 de la Mañana.
Bajamos a Oporto para subir a por la X.
El avión sale a las 09.20 de la ciudad lusa y la llegada a Stansted está prevista para las 11.50.

17.07
En 1987, Bath fue nombrada Patrimonio de la Humanidad. Tenemos una hora para beber el porqué mientras aparcamos a Sally Lunn.

18.47
Stevenson hizo zarpar a la Hispaniola de Bristol, en pos de otra  X famosa. Situada a once kilómetros del mar, en las riberas del tortuoso Avon, la ciudad siempre resultó un emplazamiento extraño para un puerto. Cuna de célebres piratas, es obvio que nuestro primer run amok cervecero va a ser al abordaje. A lo largo de la tarde, que se antoja madrugada, se nos unirán la Brigada Van Damme y, destacados miembros de la comunidad galega residente en el sur de Inglaterra. Porconcierto bravo en The Velindra. Pernoctamos en el Ibis Bristol Centre.Que nadie amanezca en un pailebote, o se enrole con Juan Caboto.

17 de Maio, día das letras galegas


10.33
Seguimos ruta por las míticas Marcas Galesas.

12.12 Gales.
Dragones y pintas en Trefynwy, Monmouth  para los ingleses. Nos acompañarán las ovejas de Geoffrey y la épica de 1415.

14.41 Worcester, Worcestershire:
pulpa de tamarindo, pimientos picantes, anchoas, soya, vinagre, melaza, clavos de olor, chalotas, ajo y cebolla. 1651. En su Catedral, está enterrado el incomprendido Juan Sin Tierra, del que cuentan fue asesinado con cerveza envenenada.

16.06  Proa a Sheffield, Yorkshire.

18.30  Sé fiel a Sheffield.
Debutamos en el Royal Victoria Hotel, inaugurado en 1862.

20.30 Vamos al Angel Inn en Woodhouse, 
para seguir una  final de Copa que seguro va a ganar un equipo de Madrid.  


18 de Mayo

11:00 a 13:30  Ron Clayton’s Sheffield Tour. 
A grandes rasgos:
11.00 Walk to Canal Basin
11.30 Beer in Old Queens Head (Meet Suzanna, Czech Landlady)
12:45 Spanish Civil War Memorial and Sheffield Peace Gardens
13:30 Fagan’s for photograph opportunity with landlord Tom by the new Pete McKee mural. Comida  en este pub a las 14.00h, amenizada con música folk.

15.30 Empieza el rock & roll.
Salvaje run amok beerserker por The Grapes, Dog & Partridge, Dada Bar, Red Deer, The Hop y demás watering holes de la ciudad del acero citados en THE ANGLOGALICIAN CUP: Also sprach Boroman. A los músicos de ambas orillas de Galizalbion se les ofrece la  posibilidad de acudir a Yellow Arch Studios para exhibir sus habilidades.

19:30  Asistimos a un concierto en Bloo 88.
Descargan dos bandas locales con mucho futuro:  Payroll Union y los Killer Joules.

19 de Mayo 


El PARTIDO. 11 de la mañana. 
El Battlefield es el habitual  Gym Plus Ground, Crookes Road, Sheffield. Debemos alimentar a la Bestia también fuera de casa. 


13.30  Tercer Tiempo en el Royal Victoria Hotel.

14.45  Run amok
que será a su vez jovial, proceloso y ctónico por los grifos de The Harlequin, Riverside, Gardeners, Kelham, Shakespeare y ¿cómo no? peregrinación a The Fat Cat, a tocar la placa y recordar que aquí empezó todo.

20 de Mayo 

10.30 Visita y almuerzo en el majestuoso Cutlers Hall, sede del Gremio de Cuchilleros.

12.15 Hasta la vista Sheffield.

14.30  Parada táctica de una hora en la villa de Godmanchester, Cambridgeshire. 
Si ustedes creyesen en las simetrías, les susurraría  que fue Juan Sin Tierra quien le otorgó carta  municipal en 1212.

16.30 Stansted. Compras, pintas, anécdotas. 

Despegamos a las 18.30. 

20.50  Aterrizamos en Oporto
Volvemos en bus para casa.

Inglaterra es como un enorme cetáceo flotando en aguas de Europa, y uno se encuentra aquí a la manera de esos náufragos refugiados en el lomo gigantesco de ballenas dormidas, que ellos tomaban por islotes.


E coma sempre, o de sempre, Galicia Über Alles !

Die Trommel schlug zum Streite





         
  


 
 
 

 














El sueño de Polífilo y los Porcos Bravos, por Rodrigo Cota


Una de las obras más enigmáticas que ha dado la literatura universal es ‘Hypnerotomachia Poliphili’, publicada por primera vez en 1499 y traducida al español como ‘El sueño de Polífilo’. Se atribuye de manera un tanto arbitraria a un tal Francesco Colonna, quien al parecer era un monje dominico.

Lo interesante de esa obra es que nadie la entiende. Desde su publicación hasta hoy, cada cierto tiempo a alguien le da por escribir un ensayo intentando descifrar la ‘Hypnerotomachia Poliphili’: tratados esotéricos, iniciáticos, sicológicos, espirituales y hasta arquitectónicos. Ninguno de ellos sin embargo ha conseguido ni por aproximación explicar de qué va el sueño del pobre Polífilo.

Y es que Franceso Colonna o quien quiera que fuese el autor, se preocupó mucho de que su obra fuera incomprensible. Para eso la escribió, para que nadie la entendiera y para que cinco siglos después siga apareciendo gente tratando de desvelar secretos que no existen. Ése fue su logro: escribir un libro que perdura gracias a que es absoluta y premeditadamente impenetrable. En realidad, Francesco Colonna era un vacilón.

Otro ejemplo más elemental y conocido de un caso similar es el de Nostradamus y sus profecías. Nostradamus vivió en la misma época que Colonna y fue otro gran vacilón que escribió esas cuartetas en las que mucha gente cree leer el futuro. Y un tercer ejemplo, con lo que vamos entrando en materia, es el más reciente de la Anglogalician Cup y los Porcos Bravos. Se trata de una evolución de los casos anteriores, ya que aquí son los propios Porcos Bravos los que intentan explicarse a sí mismos sin conseguirlo, recurriendo a todo tipo de estrategias erráticas, siempre fallidas, que en muchos casos vienen de apresuradas exploraciones en Google a la procura de citas que se ajusten a un discurso generalmente contradictorio, inconexo y cambiante. Independientemente de que el recurso excesivo a la cita ajena suele ser prueba de ausencia de pensamiento propio, los Porcos Bravos caen en la trampa sibilina de su líder, el llamado Main Porco, quien como Colonna o Nostradamus ha creado una amalgama pseudofilosófica carente de sentido, de lógica y de esencia pero que aparenta tenerlo todo ello y en abundancia.

Quien más se ha aproximado a explicar el asunto ha sido Adrián Rodríguez. Se reunió con ellos para hacerles un reportaje en Diario de Pontevedra y redujo toda su propuesta intelectual a una fanfarria metafísico-futbolística, describiéndolos simplemente como un grupo de blancos, heterosexuales y cerveceros, que es lo que son. A Adrián Rodríguez le faltó añadir la etiqueta de misóginos, que también lo son. Obviamente, muchos pusieron el grito en el cielo al verse retratados como simples pensadores tabernarios que tratan de entender su propia historia entre pintas de cerveza creyéndose que algún día lo conseguirán.

Causa cierta ternura asistir a ese esfuerzo de los Porcos Bravos por comprenderse a sí mismos, discutiendo entre ellos sobre quiénes son y negándose a reconocerse como una simple pandilla de amigotes que juegan uno o dos partidos de fútbol al año y beben cosechas enteras de cebada fermentada. Pero, por si está usted pensando que esto es una crítica a los Porcos Bravos o al Main Porco, otro gran vacilón, he de negarlo rotundamente. De la esterilidad ha salido la fecundación in vitro. La esterilidad, pues, provoca hijos de la misma manera que un buen día alguien, analizando la ‘Hypnerotomachia Poliphili’ puede acabar descubriendo el sentido de la vida aunque sea por error, tal como Fleming se encontró con la penicilina.

Main Porco ha lanzado una propuesta al viento como Nostradamus lanzó sus cuartetas, con la idea de que nadie las descifrara, pues nada hay que descifrar en ellas, pero dándoles el formato y el aspecto de algo serio y descifrable. La falta de profundidad se esconde tras un lenguaje propio, una verborrea muy literaria y más o menos críptica, diseñada para que los seguidores de la secta traten de interpretarla como si detrás hubiera realmente algo que interpretar. Eso acrecienta el prestigio del líder y socava la autoestima del seguidor-adepto, obnubilado por una pantalla de fuegos de artificio perfectamente orquestada y alimentada por el propio Main Porco.

Pero como decíamos, no sabemos hoy cuáles serán los frutos a medio plazo. Puede que alguien, algún día, tratando de entender toda esta historia carente de sentido, acabe descubriendo la penicilina.

PINCELADAS DOUTROS DEPORTES: A BILLARDA



Mentiras dun ácrata con noite libre; non normativo; constructivista.

                      “...Quén? Quén de nós? Quén de nós non?
               “Galiza é unha nai, velliña, soñadora...”
“Nese tempo divertínme, nas
                                                                        tascas, antre mariñeiros, e
                                                                        fagendo, ás veces, copras
                                                     de rexoubeo”

No blog das metáforas de dor de barriga e da prosa restalante, sinxelo escrito a golpes de barra de bar e trasteo eternáutico, coma todo o de Blackemperor. Breve introducción á Billarda, para veciños de alén mar, dificultade media.

Definido:
Ensoño de liberdade; en pontevedra: O Lipe. Un único pensamento na cachola:
“non haberá leira grande abondo”.
Metáfora do comportamento dos porcos bravos, nun xogo de dous paus e unha besta  de carga.
Para entendernos, un criquet de agro e fouciño.

Situación.
Galicia, adro da igrexa. Campo cheo de paus afiados e ledicia no balbordo.
Balbordo de xuntanza da comuna, na parroquia que deixou unha roma pagá.
Á tardiña, pois, a xente, no adro, que se xunta a falar ben e facer voar a Billarda, debuxa un cadrado no chan.

Golpes.
Dentro do cadrado, cun pau longo, o palán, golpea o pau pequeno, a billarda.
Forzas hai dabondo, mais sabiamos dende nenos que se o boi e forte, vai enxugado toda a vida.
Dotados do palán como brazo extenso non é forza o preciso pra coitar ben lonxe, é retranca a que voa o pau.
Meus amigos de alenmar, -pois a vós e a ninguén máis vai dirixido este escrito- sabede, para protexervos nestas terras, qué outras formas adopta a retranca: ás veces ven con pau pero sen billarda, as máis é xogo e pinchacarneiro.

Parábolas e coordenadas.
A billarda voa e cae. Preparado no cadrado illado, cachola, illa, e billarda colgada do ar, golpe e vóo. Fumos tras da billarda -os galegos-, non nos gustou o que miramos, pensamos que quedaramos no cadrado, voltamos, pero alí xa non estabamos, ai dos millóns atrapados no vértice!, como se Philip K. Dick escribira como ser galego.

Golpeamos -os porcos bravos antergos-. Pronto; a forza xusta; a retranca voadora... e sacamos a billarda do adro xogando cos paxaros, e fixemos comunidade, unimos terras, botamos marcos abaixo, bébedos da gloria da derrota. Bébedos ignoramo-lo vértice, a vertixe; como tolos sacamos punta ás billardas e lanzamos en todas direccións, escachamos o espello tras de nós. Estes, e non outros, son os galegos cos que estades a tratar, ainda lucidos para fuxir de Itacas e buscar sereas orfas na tormenta. Bestas con compás axustado na ponte, e sen medo, porque tamén hai galegos así, podédesme creer.

A besta -soña-
Máquina de sacar cartiños da terra que, escollendo medir o mundo golpe a golpe, fixo voar a billarda. Máis alá, onde a besta quer, cae.  E tras dela vai a besta que soña, e a besta volta golpear.

Bestas que escollemos a mesma corte e comemos da mesma pía!, porcos!:corramos tras da billarda máis alá; deixando o luscofusco as nosas costas xa xuntamos terras cun rego no medio pra ser ben.

E entón, así, veciños de alén mar, o lipe e un xogo, unha irmandade pública, un desafio ó silencio, a billarda e un arma en tempo de paz, un xogo pra demostrar afouteza, a billarda une co seu vóo as nosas leiras nunha soa. Sigamos sempre a billarda, non miremos cara atrás e caídos xa os marcos plantemos patacas a fartar.


Pontevedra, 22 de Febreiro, 07:22


Cando o vello Long John volveu ás illas

Foto por Santi Hanoi – Daniel Suberviola, Nikki Sudden y Cowboy Iscariot

“Tengo una idea para este mundo: destruirlo y empezar de nuevo”


Cuando vuelves comprendes que no sabías nada.

Para empezar por el principio.

Estoy sentado en las rodillas de mi padre, en la cocina; fuera hace viento y él me lee “La Isla del tesoro”. Es, quizá, 1980. En aquella época se pisaba el vino en las bodegas y Silver tenía una tasca en Portosín. Eso lo supe después. Yo empezaba a ver las imágenes con claridad. El mundo era joven, la muerte era tenida por un sueño: todo estaba a punto de amanecer.

Y para seguir por el interregno de la juventud.

Estoy en Ciudad Universitaria, en Madrid, me fumo un pitillo contra la encharcada noche de junio. Son los noventa. Hablamos de algo. Hablamos de todo. Mi amigo El Joven Julio, todo hueso y gafas, me dice: “Somos personajes de Dostoyevski en una novela de Scott Fitzgerald”. Me hace gracia. No se me ocurre, entonces, que sea una profecía y que vaya a acabar siendo tan cierta.

Y para llegar a lo que hay.

Ahora llueve fuera, racheado, la tarde se atisba gris contra un vuelo de pájaros apenas intuido. Es 2013 ya. Sin saber porqué, se me viene a la cabeza el poema ese de Oroza, “Cabalum”. Poe americando. O algo así. A él también lo vi en Madrid –a Oroza, no a Poe-, sólo una vez, recitando intrépido, pero con la boca pastosa y una baba blanca entre los labios, haciéndose una paja ingrávida contra un fondo en vídeo de mar atlántico y rompiente. La Lanzada, quizá.

He vuelto a casa después de veinte años de incursión, tan viejo como él era entonces. Y ni el nieto del perro ha sabido reconocerme, la verdad.

-¿Argos?

Y Argos, que está ciego, enseña los dientes en una sonrisa torcida. Y a mí me gustaría tener una escopeta para matarte de un cartuchazo.

-Vete a la mierda, Argos.

-Vete a la mierda tú también.

Para empezar por el principio, digo.

La cocina sigue siendo la misma cocina. La casa es casi un templo. Mi padre está muerto y bien muerto que está, con toda la vida que nos escupió a la cara mientras podíamos escuchar. Y no. Difícilmente alguien sostendría ahora sobre sus rodillas mis 95 kilos machacados en las barras. Y no. Hace mucho que nadie me lee un cuento. Yo hago los cuentos. Yo digo las palabras. Si eres una niña insomne me puedes mirar con tranquilidad, soy el último occidental no pederasta. El agua cae a chorros por los canalones inexistentes. Él oxido se filtra fingiendo las palabras. Vamos. Vamos. La cañería me llega hasta los huesos. De regreso. De vuelta. Escribiendo. Pero, de regreso ¿a dónde?

-¿A dónde he vuelto?

-Has vuelto al país y a la ciudad.

-¿Qué país? ¿Qué país es este?

-Ti saberás, meu rei.

Cuando mi padre vivía, simplemente lo llamaba así: el País. Cuando hablaba de ese territorio vecino en el que vivimos, en cambio, decía “España”. El País. El país. Las islas. Pero ningún país existe más que como un juego de muñecas rusas –eso he pensado todos estos años-: las naciones dentro de la nación, las ciudades dentro de la ciudad, las familias dentro de la familia, los hombres dentro del hombre, el corazón dentro del corazón, los improbables y difusos nacionalismos emocionales, los brotes interiores, las líneas infranqueables con uno mismo, que se gusta y se gusta hasta hacerse personaje de cine francés.

Mírate desnudo en un espejo, cabrón.

¿Qué país?

¿Cómo es?

Borroso. Un país sin raíz. Un país que a la pregunta “¿quién eres?” contesta siempre “depende” porque, avergonzado -y educado a su manera-, prefiere evitarte su retahíla de mitos a medio coser. Los que ha tenido que inventar para no verse. Un país que tiene, exclusivamente para ti, guardada toda una purrela de maravillas recortables, deseos sordos de heroicidad, dudas sobre el cambio de hora y monstruos hechos a medida. Apaños. Cerramos a las tres.

Me lo dice mi hermana la bruja y mi hermana la bruja no miente jamás:

-El país es la madre de Jim Hawkins

-¿Por qué?

-Cuenta las monedas hasta cuando la muerte le echa el aliento en la nuca.

Un país de sicarios que prefiere sentirse heroico. Eso es así.

¿Y la ciudad?, ¿cómo es la ciudad?

La ciudad es más fácil. Siéntate, te lo cuento: la más mojigata, la más insulsa de las flores claustrales de occidente talladas en piedra. La funcionaria un poco frígida con una hija que finge ser casquivana, un hijo hiphopero y un marido lector de Agatha Christie y de Marcial. Eso es. Una villa con siesta, una maravilla de pastel rosa pasado, donde el yonqui que te intenta dar el palo es siempre el mismo de hace veinte años, lento, confundiendo –él también- la aristocracia con la pasividad. Una capital inexistente que ni siquiera el sagrado Cunqueiro, ese Chateubriand algo funcionarial, fue capaz de salvar, y a la que consagró algunas de sus líneas más cursis:

-“Sea (esta ciudad) por siempre para la primavera –pero ¿por qué no hacer más sutil el calendario?- para la primavera romántica”.

-La primavera, ¿sabes?...

-¿Eh?

-…te la puedes meter por el culo.

Y así, el hombre que ha vuelto necesita respuestas. No es algo brusco, es algo que se busca y se encuentra. Necesita caras, una amante, quizá, que sea exactamente de este pueblo, que le diga: “eres raro para nosotros, pero a mí me gustas”.

Una amante con la piel blanca un poco cubierta de vello, como un animal por nacer, la nariz romana, los labios de avellana pálida.

Una amante pequeñita y morena, que toque el cello, con las caderas anchas y sonrisa de ardilla (las adoro).

Una amante un poco larga y fría, y un poco seria y buena, un poco Dama del Lago, pero que de pronto ría e ilumine la habitación.

Y así, el hombre regresado necesita mujeres, pero también respuestas. Y llega, al fin, sentado en una tasca, a la misma conclusión sencilla a la que llego yo, la que ha estado siempre delante de su jeta: EL PAÍS ES INVENTADO. El país es el primer y último experimento real de creación libre. El país es un fruto del pánico cerval a la realidad. ¿Quién quiere ver la verdad? Inventémosla. ¿Quién quiere ver la tierra de los tarados, los hijosdeputa y los bosques arrasados? ¿Quién prefiere a un fantasma sicarial y sin alma, y sin ojos, que baila en una planicie de ceniza al run run de una gaita solitaria y un pandero? Ai lalelo. Yo aún no. Yo aún soy joven y estoy vivo. Tú tampoco. Tú aún eres joven y estás viva y coleas.

Así que el país es, esencialmente, su literatura, la larga lista de mentiras levantadas a lo largo del tiempo como defensa de uno mismo. Y es el hombre que se deja el cráneo frente a una hoja en blanco el que lo crea, y también el que vaga por los tugurios, bloqueado. Son los dos, en uno, quienes lo construyen a base de palabras. Los dos que lo traicionan y lo erigen. Y es perdonable, y es un oficio Santo, el de levantar un Golem mejor sobre una tierra tan vieja y tan puta. A veces se hace, es cierto, con manierismos indecentes y tretas tardorrománticas, pero aun así está bien: aceptamos la añoranza de fastos quebradizos como camelias secas que no existieron jamás; aceptamos vuestros reyes suevos en frondas de carballos, vuestros ocasos y amaneceres célticos dudosos, las magias parroquianas, los albores petrificados de otra vida. Nos eximimos, con ese conjuro, por un momento, de toda la mierda que pasa abajo, fuera del cristal del Grifón o del Gato Cheshire, a través del poblacho soberano. Solo mediante la literatura –lo entiendo ahora, de vuelta- somos a veces un algo tolerable. Sólo en este collage inyectado de mitologías de otros nos vemos renovados y capaces de algo.

Puedes seguir la línea.

-Ven, Argos, toma, toma…

Las grandes y las pequeñas cosas muriendo en una playa atlántica. Hay glorias y cagadas .

Puedes seguir la línea.

Don Ramón agonizando paupérrimo muy lejos de las tardes doradas del Salnés.

La doña follándose a Garbancito con profusión de furia y miriñaques. Emilia, vuelve a casa por Navidad, mujer.

Las víctimas inevitables de la nueva carne, Beckett devorando a sus hijos “obxectualistas” como Saturno. Poe devorando a los suyos. Poe americando. Poe es más del país que el vino Barrantes, eso deberían decirlo en las escuelas.

También las medianías no culpables, infladas por quienes necesitan un héroe al año. Los que confunden “Riders on the storm” con La Ilíada y la muerte por enfermedad con el heroísmo puro. Si adivinan el nombre hay premio.

Perdónanos, señor.

Seguir sería cansado. Podéis hacerlo vosotros. A modiño, nenos.

Y luego está la Cup, claro. La Cup también se inventa el país, sabiéndolo, y lo hace a la manera de Dylan Thomas en “Bajo el bosque lácteo”. Por eso me gusta, la verdad. Lo hace de manera comunal y descarnada, en un vuelo raso a veces difícil de comprender: La Cup, en cuyo claustro pudoroso te encuentras ahora, hermano, es un programa de radio para la BBC encubierto bajo el disfraz de blogs y borracheras y arranca ella misma de una provocación directa al mito pancéltico: invitar a unos ingleses para vapulearlos y demostrar así que son como nosotros. ¿Ingleses? Ingleses, sí. Eso he dicho.

Ah, la Cup, que encantadora, con su diletantismo casto dado a la cerveza, con su burgués juego joyceano de nombres y de números, creando una ciudad bajo la ciudad. Una más divertida. Una más aceptable. La Cup, brote esquizoide inesperado por el que los tontos te odian, hermoso intento coral de convertir la vida en un momento contemplativo de Peckinpah, pandilla de guerrilleros de Quantrill con el tractor mal aparcado, ente medio ciego que sabe que entre vida y literatura nunca hubo diferencia esencial y que, a su modo –al de Dylan Thomas- supera las dos líneas principales de la literatura nuestra, que son, a saber: la literatura de pérdida y la de reivindicación. Ambas literaturas de lamento, excepto cuando por arte de Cunqueiro (esta vez sí) bucean tan profundo que olvidan que huyen de algo y terminan viviendo para siempre a la solana de la tarde, en una Magna Grecia de tascas mindonienses.

Penetrada como nosotros mismos por otras voces y otros mundos, por Bretaña y Albión, por Irlanda y a América, por el Rock&Roll y el punk, la Cup es un jardín de infancia abandonado. Me gusta pasear por ella, sólo a veces, cómodo por mucho que yo sea hijo honorario del condado de Tipperary y lleve a San Shane MacGowan en el hígado. Puedo divagar, allí, en esa seca oquedad de un cráneo que ni siquiera existe y montar allí mi nación propia, con palos y hojas y tierra, mi país propio, que comenzó con una madre nutricia llegada del saco de Troya con un lobo en cada teta y cola de sirena bajo el refajo. Di que sí. Tíralle do aire. Ese país que me ha permitido ejercer uno de los pocos oficios aún dignos de mención, el de abúlico de acción, la más depurada rata de occidente. Ese que me permite mirar al Atlántico como un todo propio, conciencia y muro, abarcable de Tánger a Dublín en el espacio de un vasito de licor que me tomo en el Alfama, viendo la vida pasar frente a mí. Ese que me deja pasear, sin estar allí, por la rada de Saint Maló donde duerme René, ese gallego tardío, decadente, con cojones, sublimado. Ese gallego tan de la Cup. Ese país, en suma, que añade a lo dado un aura nueva, la del Edgar Morin que fue feliz en California. La del Ezra que gritaba

Levantad las faldas de la huérfanas
Hablad de sus rodillas y sus tobillos.
Pero sobre todo, id a la gente práctica…
¡Id! ¡Llamad a sus timbres!
Decidles que no trabajáis
Y que viviréis para siempre

Un país sencillo: Un padre muerto, imágenes de algunos de sus amigos buenos que se van volviendo pálidas (Juan Vidal enseñándome a jugar al ajedrez), recuerdos de Nikki Sudden –todo él Albión hasta la médula, que la tierra le sea leve- en una playa incógnita, danzando sobre los barcos casi desguazados. Y, ahora, victorias pírricas de fútbol siete a las que no asisto, conciertos bronquíticos, chanzas de bar, mucha soledad. Whisky. La trabajosa construcción y apuntalamiento de la personalidad.

Un país tan cierto y tan mentira como mi frase favorita del cine. Se la decía Burt Lancaster a Gary Cooper en un infierno de fuego cruzado mexicano, en la película “Veracruz”. Ambos luchaban por el oro, en el lado de Maximiliano:

-“Creo que hemos elegido el bando equivocado en la guerra equivocada.

He vuelto a ver la película, veinticinco años después, y esa frase no está. ¿Es por ello menos cierta? ¿Es por ello menos adecuada?

El bando equivocado en la guerra equivocada. El País.

Pero para empezar por el principio.

Estoy en la cocina. Es 1980. Sentado en las rodillas de mi padre escucho como arranca una narración: “El hidalgo de mi pueblo, el doctor Livesey, y otros cuantos caballeros amigos míos, me han rogado que escribiese minuciosamente todo lo que nos ocurrió con la Isla del Tesoro”.

¿He inventado también este recuerdo?

Es Improbábel.

My friend.







Sisán, a 25 de enero de 2013

Cráneos Y Lijas En Las Frías Profundidades De La Cerveza Tibia


Sin preámbulos. Algunos motivos por los que odio el blog de la Anglo Galician Cup:

- Es delictivo: fomenta la sociopatía y no está habilitado para discapacitados. Personalmente, soy firme partidario de la integración horizontal de todos los agentes sociales. La solidaridad y las rampas de acceso a los edificios públicos me parecen las conquistas más notables del fin de siglo. En este blog no cabe ni lo uno ni lo otro. Seguir el hilo de los comentarios y sobrevivir a las escaramuzas de los lansquenetes del odio y demás camorristas es algo que debería considerarse heroico. Y, como tal, el anhelo que encubre es el de pertenecer a una banda armada y cargarse a los malos.

- Es desconcertante: los ingleses no participan apenas en el blog. Los Porcos, a tenor de los datos publicados periódicamente por la Gaceta Ilustrada del Rodillarato, no saben ni encender un ordenador. Y los administradores, contra lo habitual en otros blogs, no solo admiten el trollismo (suplantación de personalidad y ocultación sistemática), sino que lo promueven. Cuando estas tres circunstancias se hicieron demasiado evidentes, se empezó a escribir sobre lo uno, ninguno, trino y omnisciente: un ser paranormal, mitad jabalí, mitad cíclope, ubicuo, colosal y poliédrico, tirano psicótico y degenerado, que escribe todo lo que aquí se publica. Cuan goyesco Saturno fagocita a sus colaboradores ocasionales y los devuelve a la realidad convertidos en sacos de huesos. Patrañas. Cerca de 800 comentarios a una sola entrada avalan la hipótesis de que al menos dos personas participan en el blog.

- Es insustancial: por mucho que le doy vueltas, no encuentro atisbo de enriquecimiento personal. Por muchas cosas que aprenda, por muchos contenidos culturales que absorba, cuando me aparto de la pantalla noto que he empeorado como persona. Es como una pelea en un antro mal iluminado en un todos contra todos con bolsas de papel en la cabeza. Participes o te quedes mirándola, siempre te dejará una sensación de vacío de la que es difícil recuperarse.

- Es ocioso: así como no enriquece el espíritu, tampoco es productivo en sentido material. Nada puede obtenerse de él. Toda aspiración de patrocinio queda frustrada por las continuas salidas de tono. Por otro lado, el juego de espejos y la pedantería abusiva ahuyentan al público general, anulando cualquier posibilidad de obtener beneficios. Además, la forma en que se ha minado el prestigio de la competición tras las recientes acometidas de pedradas contra el propio tejado, ha puesto fin al sueño de Blackemperor de jugar frente a miles de personas “que quieran ver fútbol de verdad”. No hay horizontes dorados para nosotros.

- Es absurdo: el desequilibrio entre lo que se ha escrito sobre la competición y lo que se ha escrito en general es asombroso. Nueve fines de semana de borrachera han dado para cienes y cienes de páginas en las que se ha creado una ficción que distorsiona alegremente la realidad de la AGC. Lo que en un principio quería ser un punto de encuentro para porcos y stags, espejo de su comunión etílico-deportiva, ha devenido en lo que ha devenido. Neonadsat incluido.

- Es castrante: hay algo en este aire viciado que anula el vigor sexual; descalifica la líbido. Sé que es duro oírlo, pero alguien tiene que decirlo en voz alta: la AGC disminuye tus posibilidades de echar un polvo. Desde luego no sirve para ligar. Se me ocurre: que el rollo de las huérfanas y los tractores, como fijación de arquetipos femeninos, revela tal que un platonismo misógino que, a mayores y sumado a otros datos como las condiciones físicas y similares, expresa a gritos una sola idea: que en la AGC no se folla. A mi entender, presenciar este conflicto, siquiera como simple lector, deprime la líbido. Pero esta puede ser la más vaga de mis opiniones.

Huelga añadir: a excepción del último punto, todos estos son motivos por los que me rindo al blog de la Anglo Galician Cup. Quedo, señores, su afectuoso y humilde servidor.

A Homage To Galicia (With Apologies To George Orwell)

Now its not that we Stags don’t care about the Anglo Galician Cup Blog. Its just that it takes six month’s or so, to sober up and, have the liver biosopy results come through and the hand tremors cease before we can cast our minds back to the events of our sojourn in the domain of the Porquos Bravo’s.




The blog has a hint of surrealism about it, in more ways than one, and we wanderers from the white chalk cliffs of Albion aren’t as European as you. Good job we don’t play you at University Challenge, we’d lose that annal (as well) nothing to with ones arse..

Speaking of results, after our recent visit, the ‘match’ is best forgotten as far as we Stags are concerned. All my careful jottings of the ‘game’ have been cast into oblivion and only surface when I have eaten cheese late at night. We stayed again at the Hotel DeBarca though I hear its going to change its name to the Hotel Debacle to reflect the Stags performance. Our hungover ‘hero’s’, some with face’s as green as their shirts (which cast off snooker tables did you get the material from Thompson?) formed up like lambs to the slaughter in the bright Pontevedrian sunlight. Overhead the sea gulls wheeled and cackled like airborne witches from the first act of the ‘Scottish Play’. The rest is history, Thank God, apart from the victory ale served up by Serge in the usual hospitable manner by our Galician chums, I think it still lies resurgent in Clayton’s lower colon to this day and comes up for air and a look at the outside world from time to time. More restful memories come to mind, the first intravenous infusion of Estrella Galicia (lovely girl) in a bar called the Trafalgar in Santigago almost had me doing a hornpipe while whistling a Mike Oldfield tune and dreaming of the great day’s of the Royal Navy ie ships biscuit complete with weevils, fishing for fresh rats in the hold and rum, sodomy and the lash...

All those times back in Blighty where you visit a pub called the ‘Bulls Head’ and there ain’t one. Back in PV and there’s a bloody great one looking like its just charged through the wall in a position where we would have being seeing mice and tall rabbits called Harvey if we had lingered another forty eight hours. Curious toilet arrangements in a winebar, groaning platters of Galician Breakfasts with me casting a wary eye out for tuna, tapas par excellence, 6/% moorish beer served up by the Argie, late night sandwiches in PV, clean streets, civilised drinkers, Galician lasses with chic,not showing their thongs or tattoos, police you treat with respect, football with loads of passion and beer but no violence...

Paradise lost but not for long because we’ll back. But its Sheffield’s turn this May and the Porquos want some culture. Plans are a foot amigos (and it won’t be the culture that comes out of a Petre dish either Thompson, the Lap Dancing place has closed down and there’s no Hooters in Sheffield apart from that one that blows at one ‘oclock).

Now I won’t be able to match Victor and his rendering of the Galician anthem but when I stand on stage with me Vera Lynn tapes on there won’t be a dry eye in the house (come to think of it there won’t be anyone in the house because the last bus will have gone) Boroman has promised his speciality act playing bones and there’s more. Just confirm those dates Porquos, after visiting Newcastle and the Bigg Market you’ll appreciate some culture, how do you fancy some hot pork pies along with the Stoones down in Sheffield?

Till Then.

Ron Clayton.
Made In Sheffield Sometime Before 11th August 1952

PS: about those cannon outside the Fat Cat. I’ve got a mate down Attercliffe who is interested in getting em weighed in, have you a contact?

Knowing Me Knowing Boroman


Well Bill this interview has been more eagerly awaited than a goal from Serge so we better make this good…




Followers of the Blog will know a bit about you from some of your posts on there but can you tell us all a bit about you? 

Born and raised in Middlesbrough. Mum was a barmaid, Dad a Merchant Seaman. He was from Belfast and though he had the flag of Ulster in his front room he wasn’t political/ religious at all. His experience in the war and at sea had made him judge everyone on their own merits. Basically did they get the beer in or not.  I come from a large family, four brothers and three sisters all with their own paths, ranging from a Wing Commander in RAF, a prospective Communist Party MP, a builder, a teacher and writer of philosophical blogs on the internet.  We were always allowed to be whatever you wanted to be, as long as you got the beer in. We were also quite a sporting family too. Dad’s brother played as an amateur footballer for Ireland, Wing Commander played rugby for Yorkshire and the RAF, brothers played football for Middlesbrough Youth, brother coaches Welsh Under 15’s at cricket and my youngest brother scored a century on a ground graced by Geoffrey Boycott. I was average at everything, rugby, footie, cricket, tennis. The sum total of my sporting achievement being a winners medal for the Stockton and District Sunday League Second Division and a Middlesbrough Rugby Club Seven’s Tournament Trophy from 1978. I also helped run an American Football 7 a side league in Boro from about 1979 to 1989, The Grangetown Wrecks.  Now my playing days are over I live vicariously through the AG Cup, imagining I am Ben Torres, knocking in a hat-trick or Fandino volleying in a cracker or Santi turning a rocket shot over the bar or Serge, ending a flowing move by caressing the ball past the post (sorry mate).  


Balls to Serge, you’ve just mentioned volleying in cracker and given such a distinction to Fandiňo.  I’m half-minded to end this interview now.

Continuing against my will, you’ve been an ever-present travelling Stag but there were initial doubts over you making the first trip due to your fear of flying.  How did you overcome your fears?  What was the driving incentive to get on a plane?

Like any self respecting Stag I got pissed. My fear of flying had developed slowly after many flights but for that first trip I hadn’t been on a plane for about three years. It got so bad me and Cath went to Barcelona by train a couple of times, though I got pissed on the train too but that’s another story.  I even plotted a route overland to Pontevedra that would have tested Michael Palin but in the end it was, in the words of the Drive-By Truckers , “shut up and get on the plane”.   Actually my main incentive in going up those steps this time was that it was Joel Tagg’s round. I wasn’t going to miss that for anything. I was so drunk by the time we landed I thought I was in Newcastle cos I couldn’t understand a word anyone was saying and that was my fellow Stags. Mind you I knew it wasn’t the “Toon” when the sun came out and I saw some trees and grass like.  I hear the Porcos are going to Newcastle on the next trip. God help them.  

What were your initial thoughts of Pontevedra?  What memories stand out from that weekend? 

What weekend? I was immediately struck by its peaceful atmosphere I have to say.  I had been to Spain before and Barcelona is one of my favourite places, Cath and I celebrated my 50th and her 40th birthday’s there. Mind you she wasn’t best pleased when the following year she discovered I’d booked the weekend of the Barcelona Blues Festival, what a coincidence love.  Ponte was very different and every door seemed to be a bar, which was handy. I fell in love with it’s little squares with the Lemon trees. If that was Boro they would have dug up the tree and nicked the whole lot within ten minutes of it being planted. As the new guys on our last visit commented, I was much taken with the friendliness of the Porcos lads and the locals in general, despite the language barrier and soon discovered we had much in common.  Someone finishing off your pint while you are on the toilet is universal it seems. It’s a place I want to return to more often than once ever year or two.    

You also made your one and only appearance in the Anglo-Galicia Cup on that first trip.  I’m pretty sure your few moments on the pitch have already been written into Anglo-Galician Cup folklore but in your own words tell the world about your appearance, in a match-winning team of course?

I remember it was raining so the Stags felt right at home. I went on for the last 15 minutes in my “Mark Viduka” Boro away shirt.  The pattern of the match seemed to be the Porcos had all of the possession only for us to break away and nick a goal. The Blonde Cat was having a blinder. I hadn’t kicked a ball in ten years and it showed. I still thought I was the goal machine of my youth. I was a predatory goal getter in the Martin Fisher mould (he’s my hero). I once scored seven in a school match, Middlesbrough High School v St Aiden’s School for Blind Girls. Result. So when a ball was played across the area, in my mind I was rifling it into the top corner past a stunned Van Damme,  when in reality it rolled past my swinging foot and I fell right on my arse. Sergio, ever the gentlemen, picked me up but even he couldn’t stifle a titter or two. Still, we won, and I remember walking back to the Hotel De Barca with a skip in my step whilst being pelted with rotten tomatoes by the locals.  Nowadays I have a strictly off field role, making sure the lads don’t drink too much and are in tip top condition for the match. Ha, ha, ha, ha.  Better than my last job as lookout on the Titanic. I do wish I could still play though, cos watching the games, especially in Ponte, are a right trial. I kick every ball and go into every tackle which is more than our lads managed last time…..
  
The IX must have been a real trial for you.  I think Göring endured a much easier trial.  So from the stands, amongst the Eng-er-lund fans, how bad did it look?  Could the Stags take anything from such a dismal performance?  

It was a beautiful day. The Ruby Ground looked a picture. The playing surface was like a billiard table. The lads looked great in green. We had injected a bit of youth (and Colin) into the squad. What could go wrong? I thought we started well enough but a soon as Fandino volleyed in the opener we seemed fall apart, our hopes of a 0-0 away draw shattered. From then on in it seemed like the longest game in history. Still our goals were the best of the bunch. It’s not about quantity but quality.

After our first goal (scored by me of course) the chants of “Easy, easy, easy” showed true British humour (though I hear a certain Laurence Bowles denationalised himself when the 13th goal went in and was seen leaving the ground dressed as a torero), were there any other funny anecdotes from the Kop?

Our two goal burst also elicited the cry “We’re Gonna Win 14-13” from the Brits in the crowd, basically me, Bry and Ronaldo who started writing a match report which soon turned into an obituary. We managed a rousing “boo” when Fran scored which got a laugh from the home supporters. At the end we should have burnt the goal posts and put them in an urn as “The Ashes of Stag Football”. Luckily for Bry, his attentions had been drawn to the beautiful ladies in attendance so saw little of the debacle. When you scored I think he thought we had won.  I asked Larry what he thought and he said “Sentímolo, eu non falo Ingles” which says it all I think.  

What did you think of the trip to Vigo this time? 

It was great to go back to a bar where we were recognised. I was surprised that it was reported that we were all Owls though given my Red and White Boro shirt and “Bernie Slaven for Pope” badge.  Me and Col spent most of the game in the Celta Kop. It was the politest crowd I’ve been in. Someone offered me a seat and I thought I would get a cup of tea and some cucumber sandwiches at half-time. It was odd to be able to go anywhere in the ground too though they drew the line when I hopped onto the pitch and put in a header at the far post.  And of course it was great to see Celta score and win, though it was never a penalty.

Did you meet the Mayor?

He seemed like a nice guy and I thought it was great that he took the time to come and greet us, though I think he nicked my pint and was the only man in Pontevedra wearing a suit. A typical politician then. I hear he wants to play sometime. If he does I’ll make a comeback, as long as Arturo gets on the pitch too.

The Blog is full of opinion and debate over the contrasting styles of play between the Stags and Porcos.  What do you think the difference is between the Stags and Porcos Bravos football?

5 to 4 I think. No, this is a matter of differing approaches to the beautiful game, which is reflected in our respective National Teams too. To the Porcos it is in the creation, the passing, the aesthetic, culminating in a masterpiece, except for Argie of course. For the Stags it’s route one, get it in the box stuff. Plus it’s win or nothing. When Jack Charlton was manger of Boro he said “if we stop the opposition scoring we’ve got a point at least”.  He was manager of the best Boro team in the last 60 years and had the attacking quality in the team to destroy anyone else in that league at the time but that was his philosophy, the negative get. We still won the league at a canter, I think we only lost once or twice that year but as soon as we got promoted all our best players got poached by other teams and Jack buggered off to manage Ireland I think, though he thought Eire was something divers came up for.  I do like the idea that we each seem to win on our own turf and that one team isn’t dominating. It’s somehow comforting. Travel broadens the mind but like a really good beer, footballers don’t travel well. I won’t get into the whole “drink too much” argument. The porcos lads were giving the ale a right hammering before the last game and you try telling Thomo that he has to hold back when the lads come over next year. Anyway, whilst the game is the pivotal moment of the trip it’s not the only thing. To me it’s the whole weekend experience, the evolving friendships as we get to know each other more and more, I suppose I may feel different if I actually played in the match, but sport has always been about taking part to me. That’s something I learned from playing rugby for many years.  I spent many a Saturday on a snow covered pitch getting a pounding from some hairy arsed coal miner but as soon as the game finished we applauded each other off the pitch then got drunk together. Mind, it was always nice to stuff any Geordies we came across.  And it is still 5-4 to the Stags……….

What musician would you like to be for a day?

That’s a tough one. Though I’ve always been into music it’s only relatively recently that I actually took up playing. I thought an injury to my left hand pinkie (American Football) early in my career put paid to any chances of becoming an axe hero.  Me and Col (Pujol Snr) , a musical mate since the seventies, got guitars at the same time about six or seven years ago and we’ve been thrashing away since then. I’ve got many many musical hero’s and for differing reasons;  Hendrix for changing the way the electric guitar was played and being able to express his feelings through his axe, BB King, a man who can make you cry with one note, Neil Young for his “I’m gonna play what I want” attitude. To sing like Steve Earle, Ray LaMontagne or John Martyn would be cool but I have to say to be that good for a day then lose it the following day would be too hard to bear. The Doctor Faustus Blues. I’ll stick with being a very limited but enthusiastic amateur who is learning all the time. It’s all in the journey, man! Still it’s a good job you didn’t ask Fenners that question. We’d have been here all day.

Are there any classic gigs you remember from your youth?

My first gig was Wishbone Ash at Newcastle Odeon in around 1974, since then I’ve gone to hundreds and could probably write a book on it but here are a few notables.

Led Zeppelin:  Earls Court,  1975. Me and a couple of mates queued for 15 hours in freezing rain to get tickets from Virgin Records shop in Newcastle. I welcomed Ticketmaster I can tell you.  Don’t remember much from the gig except I went out for a few beers during “Moby Dick” the interminable drum solo. 
Pink Floyd, Knebworth Park, 1975. An open air gig with a crowd of around 100,000 On the bill were Captain Beefheart and his Magic Band (my mate slept through this), Steve Miller Band and Roy Harper. The Floyd did the whole of “Darkside of the Moon” with a massive light show and fireworks. In 1975 was that was pretty far out man. After the gig we went to my relations house in Wales which was haunted. That was pretty far out too……
BB King, Royal Festival Hall, London 1980’s. It was may first time with BB. He was backed by The Royal Philharmonic Orchestra and when he played that first, bluesy note I cried like a baby.
Bob Dylan, Blackbushe Aerodrome 1978. Another big outdoor show with Eric Clapton and Graham Parker and the Rumour (one of my faves). We camped in a tent overnight to get a decent view but the crowd was so big we ended up miles away. Good gig though.
Stockton Blues Festival 1976, Dovecot Arts Centre. The Dovecot was a small place but this was important as the first time I had seen real down ‘n’ dirty blues played by real Chicago Blues guys. I saw Phil Guy (Buddy’s brother) and Jimmy “Fastfingers “ Dawkin’s and it was awesome. At the end Phil asked us “where’s the pot man?” (obviously wanting to strike up a doobie) and my mate, losing everything in translation said “the men’s is down the hall on the left”  Chicago must have felt a lifetime away.   

I asked Shabba the same question in my last interview and he mentioned a Gary Glitter gig he went to in 1986.  He said it was memorable for the back stage “attention” he received. I also heard he was “liked” on Glitter’s Facebook until the police took his computer away, whatever that means…….

Anyway, back to you.  Being in Sheffield,  the birthplace of historic football teams like United or Wednesday, having the world's oldest club, Sheffield FC, and the city with the oldest  stadium ... how does that sit with the city having also the most infamous football team in it’s history? I mean the Stags naturally.

I think you would have to ask one of our Sheffield lads to answer this one properly but here goes. Being a Boroman, my football loyalties are forever with the “smoggies” from the Riverside. Your team chooses you, you don’t choose your team.  Still, I think the Stags add to the City’s rich football history in much in the same way Charlie Peace, World War 2 and smallpox did.  The Stags play in the great Yorkshire tradition with steel in your heart and with one hand on your wallet.  The odd appearance of a Stag or two at magistrate’s court or in the drunk tank only adds to our allure. I think the mayor of Sheffield has seen the Stags play more than either of the piggy teams, and I’ve heard she shows slides of Thomo’s free kick to visiting dignitary’s in the Town Hall.  In short I’m proud to be a “Mean Green” and I think in our new crop, of Ben, Col, Bry and the three Amigo’s:  Lee, Rob and Andrew, our proud tradition of only drinking to excess is in safe hands. 

There appears to be conflicting opinion on where the AG Cup should rest on the occasions that the Porcos triumph.  Where do you think the Cup should sit; in the Griffon or Fat Cat? 

Both decent boozers but the Cup should and will be back in Sheffield where it belongs so this argument is moot. I love the Gato Gordo as a cool rock bar but I think that this was born out of the AG Cup. The Griffon was there at its inception so has a special place in AG Cup folklore.  

How has the palette of the lad from Stockton taken to culinary delights served up in Galicia?  Has anything stood out as being your favourite dish, your worst dish and your most unusual dish?  Overall how does it compare to the paella I served up for you and Cath in Casa Thomo?  Shit, we had a few drinks that night didn’t we?

Wow, I still get a bad head thinking about that night. Didn’t we go out to bring back a few more cans and stop in the pub for about three hours? Anyway on the culinary front I’m almost a vegetarian so didn’t try a lot of the stuff on offer. I almost exclusively ate empanada, olives and cheese. It was great and meant I only had to “go” once a day. They rang the Lutine Bell went that one went down the porcelain I can tell you. The lads around me seemed to love the feed. I remember Ben eating anything in a dish and Bry, a man who appreciates good belly ballast loved it all.  I also count Estrella Galicia as one of my “5 a day”. 

We’ve attempted to “nobble” the opposition by feasting them on traditional British curry when they are in Sheffield the night before a game but this has failed to cause them the discomfort we have desired.  What could we feed them to make sure they spend less time on the pitch and more time in the bog during the X? 

I’m thinking of whipping up a senna pod curry of my own but the only sure way to ensure “the trots” is a classic kebab with extra hot chilli sauce and 12 pints of Kelham Island Best Bitter. Mind you Smoking Batty seems to manage on that most nights without effect.  I do however think some of the Porcos are beyond nobbling. I think we have to use reverse psychology and keep them off the beer. They’ll be so desperate they won’t be able to concentrate on the footie. 

We’ve discussed a lot and I’ve got more notes than a Beethoven symphony (too many to publish in one article) so for now what are you final thoughts of everything to do with the Anglo-Galician Cup………  

I love the blog.
There have been some memorable entries this year. I wish “google translate” was better (I really do need to learn some Spanish/Galician) so I understood some of the references a little better but I recognise the intelligence and humour behind this stuff. I think the idea of “Tractorville” is one to be nourished and nurtured. We need to get much more input from the Stags too. This may be controversial but I think we need less anonymity. I would like to know who was commenting even if they didn’t agree with what I was saying. We should encourage debate as long as it’s in good humour and not spiteful. Vive La Difference! I also love the way the music side of things is developing. I think the fact that Arturo can put vocals and harmonica on a backing track we recorded in Sheffield is incredible. You’ll hear more from the Strolling Bones. Through the blog and Facebook I was able to meet up with a few more musical friends too this time out. I always look forward to the Sala Karma gig.  Seeing Col singing with Gog and the Telepathic Hyenas was fantastic to me (as for Vanessa – what a voice!?!). We are hoping to get a gig or two for Flip Chorale and the boys in Sheffield next time and no AG Cup weekend would be complete without Viktor’s rendition of the Galician anthem.  Bloody rugby lad’s, at least if they are singing they aren’t dropping their trousers though sometimes they do both.  As a final footnote to our last trip me and the lads wanted to thank Viktor for showing us round Santiago. His knowledge of the town seemed a bit sketchy at times but he knew every bar intimately. Funny that. Finally we want to thank Van Damme for his brilliant work driving us around. He was awesome. When he comes to Sheffield we’ll carry him around in a sedan chair the whole time (probably).   

One is of Boroman outside KFC under a picture of his brother